Mañana se cumplen los quince días de la suspensión de clases dictada por el Gobierno Nacional en el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA) para reducir los contagios de Covid-19. Tiempo Argentino hizo un recorrido sobre cómo fue el conflicto en la Ciudad de Buenos Aires, donde el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta se negó a cumplir con la decisión del presidente Alberto Fernández, lo que derivó en 10 días de paro en las escuelas públicas.

En el noveno día, los gremios docentes evalúan la medida de fuerza como positiva  y sostienen que con el correr de los días y el aumento de contagios más familias decidieron no enviar a sus hijos a los establecimientos educativos. Desde el Ministerio de Educación porteño, sostienen que la presencialidad del alumnado se mantuvo entre un 85 y un 90 por ciento y que el paro docente solo se sintió los primeros dos días.

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La secretaria General de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), Angélica Graciano, le dijo a Tiempo Argentino que el acatamiento al paro se mantuvo en un 90% durante las dos semanas. “El porcentaje se mantiene. Yo creo que se ha incrementado el apoyo de las familias. Han crecido las notas de padres y madres pidiendo que su hijo pase a la virtualidad. Esta decisión sindical que tomamos en defensa de la vida disminuyó muchísimo la circulación. Terminamos haciendo cumplir nosotros un decreto de necesidad y urgencia que protegía la vida de la comunidad. Se logró el efecto que se necesitaba”, afirmó la titular del gremio.

Desde UTE tienen un fondo de lucha para compensar los descuentos por los días de paro. “Una maestra de jornada simple gana 40.000 pesos y ahora los descuentos van a ser casi del 50%, pero es lo que sale un sepelio. Entonces, las docentes priorizan tomar un café con leche a la noche a que su salario sea utilizado para un sepelio o atender a un familiar que tiene COVID-19”, agregó Graciano.

Desde la cartera de Educación manejan los números inversos. Según le dijeron fuentes del ministerio dirigido por Soledad Acuña a este diario, el 97 por ciento de las escuelas se mantuvieron abiertas y la asistencia de niños y niñas osciló entre un 85 y 90 por ciento. Con respecto a la medida de fuerza, indicaron que el paro se notó el lunes y martes de la semana pasada y que después no tuvo acatamiento.

Por el lado de Ademys,  no descartan un escenario de conflicto para la próxima semana. “El balance es sumamente positivo, recalcamos que el eje es la virtualidad. En la medida que esto no se consiga el escenario va a seguir siendo complejo. Somos tres sindicatos que hemos salido a dar la pelea por la virtualidad y por la vacunación masiva,  bancando las presiones y aprietes. Un sector de la sociedad ha entendido que el Gobierno de Larreta y Acuña, además de una posición totalmente bolsonarista, ha creado un clima de ficción con datos que no corresponden a la realidad”, afirmó el secretario Gremial, Jorge Adaro, a este diario.

“El acatamiento, como todo medida que es prolongada, tiene subas y bajas. Pero en líneas generales entendemos que la mayoría de estos días fue con un acompañamiento muy importante. No queremos construir un relato como hace el gobierno y admitimos que en los últimos días hubo una baja en la adhesión que tiene ver con el descuento de los días, es una política extorsiva. La semana pasada tuvimos un 80%, en esta semana estaremos en un 50. Pero es un proceso largo y hay acciones concretas de aquellas docentes que fueron a las escuelas por los descuentos pero se sumaron a los semáforazos”, agregó el gremialista.

Por su parte, Graciano también se refirió a la actitud del  Ministerio de Educación de la Nación. “Larreta debería estar repartiendo tablets y el ministro Nicolás Trotta debería estar haciendo lo mismo. Es mucho eufemismo para decir lo mismo. Acá tenemos una situación crítica y se necesitan definiciones claras, una dirección del proceso y toma de decisiones”, afirmó.