El “Plan V” volvió a ser agitado esta semana desde varios sectores y dejó en un lugar por demás incómodo a María Eugenia Vidal. Tras la presión de Círculo Rojo y la ratificación de Mauricio Macri, la gobernadora bajó el perfil y se concentra en extender las medidas de “alivio” para los más pobres, en medio del malestar de su equipo con el Gabinete nacional.

El pico máximo de incomodidad se dio durante el almuerzo del martes organizado por el Consejo Interamericano del Comercio y Producción donde los empresarios se deshicieron en elogios para su gestión, la aplaudieron de pie y le preguntaron, casi a coro, si va a ser candidata a presidenta en reemplazo de Mauricio Macri.

En línea con el guión oficial, Vidal respondió que buscará cuatro años más en la Gobernación y ratificó que Macri es el candidato ya definido del espacio. Un día después, el dólar se disparó y el riesgo país se fue a las nubes y desde la Casa Rosada tuvieron que volver a ratificar que el presidente no se baja de la carrera electoral. También lo hizo el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

El operativo clamor tiene sus bases en la buena imagen que la mandataria mantiene, pese a la crisis económica, y que alimenta con medidas para intentar contrarrestar la inflación como las que anunció el miércoles pensando en el bolsillo de la clase media. En las encuestas Vidal le saca más de diez puntos de diferencia a Macri que no logra repuntar y menos aún en el Conurbano, donde pisa fuerte la ex presidenta Cristina Kirchner.

En la Gobernación admiten que Vidal está un lugar difícil. “Está incómoda. Se ve expuesta a que el resto piense que se opera desde La Plata en favor de ese plan”, señalan cerca de la mandataria. Y sentencian: “Acá no se habla de Plan V. Sólo sería viable si Macri se lo pide y vemos casi ninguna chance de que eso suceda”.

Justamente para evitar una lectura política incorrecta en una semana caliente, Vidal suspendió una visita que ya tenía programada a Córdoba para respaldar a Mario Negri, el candidato de la Casa Rosada para las elecciones provinciales. Aunque esgrimió problemas de agenda, la movida buscó no mostrarla en el escenario electoral nacional.

Vidal sostiene su lealtad y mantiene alineados a sus ministros con el Gabinete nacional. De hecho, esta semana tanto el ministro de Trabajo, Marcelo Villegas, como el ministro de Economía, Hernán Lacunza, salieron a sostener la hipótesis lanzada desde Nación sobre el “riesgo futuro” para atribuir la corrida del dólar a factores ajenos y no propios. Esto es: que la posibilidad de “volver al pasado” –es decir, que la expresidenta gane– produce tensión cambiaria.

Puertas adentro, el equipo de Vidal y el de Macri no están tan alineados. Entre los ministros bonaerenses hay bronca con sus pares nacionales. Hay grieta. La sensación es que mientras Vidal mantiene su imagen, toma medidas en positivo y ya se puso al hombro una campaña complicada, que incluso puede terminar con sus propias chances de ser reelecta, desde Nación no contribuyen a aliviar la situación.

Después del almuerzo con el “Círculo Rojo”, los teléfonos de varios ministros estallaron con llamados de apoyo desde distintos sectores en favor de Vidal. Como el Plan V es un tema vedado por la mandataria, hubo catarsis en los chats internos y también alivio, de alguna manera, por una nota periodística en la que decía que desde Gobernación se admitía por primera vez un posible escenario en el que Vidal aceptaría ir por la presidencia: si Macri se lo pide, claro.

Mientras espera que baje la espuma, Vidal se concentra en el segundo paquete de medidas que presentará en los próximos días para ayudar ahora a los bonaerenses de menores recursos y volver a diferenciarse. El plan anunciado el miércoles estaba destinado a la clase media e incluyó descuentos del 50% en supermercados, tope a las cuotas de los créditos UVA, créditos para pymes y congelamiento en la tarifa de la luz. La gobernadora ahora busca inyectar recursos como ya lo hizo en septiembre del año pasado, cuando subió la ayuda social en un 15 por ciento.

La mandataria analiza ahora, según confiaron fuentes oficiales, subir las jubilaciones mínimas que se pagan en la provincia. Hoy ese haber ronda los 8000 pesos y es percibido por alrededor de 12 mil jubilados, es decir alrededor del 4% del padrón total del Instituto de Previsión Social que es de 300 mil beneficiarios. El porcentaje de incremento está en estudio.

También está en carpeta un incremento de los planes sociales que dependen del Ministerio de Desarrollo Social. Por un lado, subiría el monto que se paga a beneficiarios del plan Más Vida, que es cobrado por 300 mil familias bonaerenses que se encuentran en situación de vulnerabilidad social y, por otro, podrían aumentar el monto de las becas de las Unidades de Desarrollo Infantil (UDIS). No se descarta que suba también el monto de 5 mil pesos mensuales que hoy cobran los comedores para comprar insumos.

Otra medida que podría engrosar el paquete es algún descuento en los medicamentos para los afiliados al IOMA e incluso una suba de las asignaciones familiares. Desde el gobierno, no obstante, se encagaron de remarcar que “no hay nada definido”. «