En un estadio de Atlanta lleno de militantes radicales, la ex presidenta Cristina Fernández volvió a convocar a la construcción de un “frente ciudadano” del que participen todos aquellos “que tienen los mismos objetivos” y enfatizó que no es momento de candidaturas sino de dirigentes, como el sindicalista Sergio Pallazzo, sentado junto a ella. “El rol que desempeña ésta mujer argentina en la construcción de nueva mayoría que le permita tener un gobierno que los represente, es un compromiso de honor. No voy a tener una sola actitud que obstaculice ese Frente”, manifestó CFK.

El estadio, en pleno corazón porteño, estaba inundado de banderas de la agrupación Forja, que conduce Gustavo López; los Irrompibles, organización de donde salió Leandro Santoro, y del Movimiento Nacional Alfonsinista de Leopoldo Moreau, dos de los protagonistas de la noche. A pesar de la presencia radical, se cantaba el típico cancionero de los actos kirchneristas: “Vamos a volver”, “Soy soldado del pingüino” y “Acá tenés los pibes para la liberación”.

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Estuvo presente Hebe de Bonafini y el legislador Carlos Tomada, ex ministro de Trabajo. Se criticó a las torturas que recibieron los jóvenes militantes de La Garganta Poderosa por parte de gendarmes en la Villa 21, y se pidió por la libertad de la dirigente de la Tupac Amaru, Milagro Sala. 

La cercanía le permitía a Cristina dialogar con el público, en su mayoría de clase media y acostumbrado a la liturgia radical. Ese ida y vuelta se ocurrió cuando la ex mandataria se refirió a las quejas de Mauricio Macri sobre la herencia, frase que provocó el grito desde el público: “Qué la devuelva”. Cristina rió y retomó: “¡Sí, que la devuelvan, si es tan pesada la herencia que la devuelvan!”. “Les dejamos un país desendeudado, con la deuda más chica de toda la historia, hoy apenas diez meses después, tu país ha tomado el 60% de la deuda total de los países emergentes a nivel global que la van a pagar nuestros hijos y nietos”, criticó.

“Las familias argentinas tenían sus casas, sus autos, y sus esperanzas. La clase media se había acostumbrado a tener sus plasmas y, a la vez, le echan la culpa de la pobreza al anterior gobierno. ¡Pónganse de acuerdo para discutir!”, reclamó, y preguntó: “¿Qué clase de capitalistas son éstos que no quieren que consumamos? ¿Cómo se puede decir una cosa hace cuatro meses y otra hoy?”. 

“Dicen que este acto lo armaron los radicales, pero en realidad lo armé yo”, dijo para explicar que su objetivo es convocar a “militantes peronistas, radicales, todos y todas” para luchar contra “la subordinación cultural que pivotea sobre la división del campo popular”.

“¿Cómo es posible que minorías logren una división del campo popular y sometan al conjunto a políticas antipopulares? Después, cuando termina la crisis, se retiran y vuelta al movimiento popular para ordenar lo que hicieron ellos que se van no sin antes haberse llevado todo”, caracterizó. 

Cristina elogió a sus compañeros de acto, el escritor Mempo Giardinelli, que la precedió en el micrófono, a Moreau, a Santoro y a Pallazzo. “Como dijo Moreau, hoy se no necesita candidatos, no se necesitan dirigentes”, indicó y se refirió también al titular de los Bancarios: “Palazzo es un dirigente sindical que propone un modelo donde el dirigente no se agota en la paritaria o en la discusión del convenio, sino que piensa en el desarrollo de los trabajadores en un modelo de país donde también se desarrollen los científico las amas de casa, los jóvenes”. 

Reclamó también que se incluya en la reforma política la obligación de cumplir con las promesas electorales al recordar los ejes de la campaña de Macri. “El 15 noviembre se va a cumplir un año exacto del debate presidencial. Ahora que se está discutiendo la reforma política y están pensando en poner una penalidad al candidato que no asista para que no pueda contar con la publicidad oficial, deberían penalizar a los que mintieron en la campaña. Exijamos a los medios de comunicación que vuelvan a poner el debate”, reclamó. También convocó, junto a Moreau, a la elaboración de una nueva Constitución.

La noche ya había caído y el acto había terminado con cantos, abrazos y selfies cuando Cristina saludó y se abrazó con los que lograron  treparse al escenario.