La Ciudad de Buenos Aires registró ayer un récord de contagios desde que comenzó la pandemia. Se reportaron 2.084 nuevos positivos y 9 muertes. Si bien el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, reconoció el aumento, no estableció ninguna medida restrictiva y apeló a la “responsabilidad social” para contener la situación. Desde el Ministerio de Salud porteño indicaron que parte del aumento se debe a un error de medición que contabilizó 5 horas del 30 de marzo, aunque admiten que las cifras son muy elevadas con respecto a los 700 casos diarios que se detectaban un mes atrás. Desde distintos ámbitos piden mayor intervención para frenar la segunda ola.

La legisladora del Frente de Todos e integrante de la Comisión de Salud, Victoria Montenegro, alertó sobre el aumento del índice de contagiosidad que pasó de 0,92 en el mes de febrero a 1,10 en marzo. “La tasa de positividad también preocupa. Hemos crecido en un 4% en una semana, siendo en este momento de 13.8%. Para pensar en tener la situación controlada hay que estar por debajo de 9% e idealmente cerca de 5%. Nos preocupa que las autoridades sanitarias locales no salgan a dar un mensaje claro a la población respecto de los próximos días feriados”, le dijo la diputada a Tiempo Argentino.  

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Ante el incremento de casos, La Rioja y la provincia de Buenos Aires anunciaron restricciones nocturnas y limitaron la circulación durante la madrugada. Algo que aún no evalúa la Ciudad. “Sería bueno que se repliquen esas medidas en la Capital Federal porque a la noche es donde tenés mayor tránsito de jóvenes. También se debería concientizar sobre todo a esta franja etaria que es la que se junta en los bares. Esta Ciudad dispone de millones de pesos en publicidad. Nos parece que debe mejorarse muchísimo la comunicación clara como mensaje concientizador”, agregó Montenegro.

Desde el plano epidemiológico también consideran importante la adopción de nuevas disposiciones.  El médico José María Malvido, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), sostuvo que hay que tener en cuenta la situación de cada zona porque “es ahora el momento de tomar medidas”.  “Estamos todos de acuerdo  que es difícil volver al aislamiento absoluto. Pero si hay aumento de casos, sería acertado hacer algún tipo de campaña que implique que todo lo que está relajado vuelva a ponerse como cuando teníamos esos indicadores porque si estamos en la misma cantidad de casos no hay ningún motivo ahora para estar relajados. En segunda instancia, aprendiendo de todo lo que pasó, podemos analizar ciertas actividades, horarios y situaciones para limitar el movimiento de la gente y que dentro de las actividades se cumplan con los protocolos. Hay una relajación que es individual y una que es estructural”, le dijo a este diario.  

“Hay que ver cuáles son los momentos de mayor movimiento y cuáles son aquellos movimientos que son imprescindibles y necesarios desde el punto de vista del agotamiento de la población y de los socioeconómico y reducir aquellos que podrían ser prescindibles. Podrían ser los nocturnos, los vinculados a las actividades que pueden tener una modalidad presencial y cuáles no. Podrían ser medidas en cuanto a picos de horarios, formas de movilización y prescindir de todo aquello que no sea absolutamente necesario desde el punto de vista de las otras consecuencias de la pandemia”, agregó el infectólogo que también es docente de la Universidad de La Matanza.

A diferencia de lo dispuesto días pasados por el Gobierno Nacional y el de la Provincia de Buenos Aires, en la Ciudad se mantiene el trabajo presencial de las empleadas y los empleados públicos. “Hoy la gran mayoría están abocados a la pandemia, trabajando en alguna de estas tareas esenciales. Van a seguir trabajando”, sostuvo ayer Rodríguez Larreta. Sin embargo, Montenegro replicó: “Sabemos que esto no es así”. “En los pedidos de informes presentados en la Comisión de Salud incluimos preguntas específicas sobre la contratación de las personas afectadas directamente a los operativos de vacunación”, sostuvo la legisladora.

Otro de los puntos a tener en cuenta es el transporte en el Área Metropolitana de Buenos Aires, que antes de decretarse la cuarentena movilizaba a más de cuatro millones de personas por día. “Hay que volver a la situación de sentados con determinada diferencia de espacio y sin personas paradas.  Quizás es lo más difícil de todo. Lo que seguro no tiene sentido son unas restricciones en un lado que no se replican en el otro cuando la población se comparte. Yo aumentaría las frecuencias y cumpliría las distancias. La cuestiones infectológicas son muy sencillas, pero termina siendo complejo llevarlas a la práctica”, explicó Malvido. 

Por su parte, Montenegro pidió normalizar el subte. “Se mantiene la frecuencia disminuida y las estaciones cerradas, mientras que la gente que viaja por decisión de aperturas de la Ciudad de Buenos Aires es el doble. Este contrasentido genera grandes acumulaciones en horas pico”, detalló.

Ayer Rodríguez Larreta sostuvo que la “responsabilidad individual”  junto con la vacunación y los testeos son “la mejor manera para frenar el avance del virus”. Malvido considera que si bien es clave el accionar de cada persona, eso debe estar acompañado de medidas estructurales. “En el punto final todo depende de la responsabilidad personal. Está bien como un mensaje de que cada uno se haga cargo de sus acciones, pero me parece que además hay que acompañarlo y no hay que evadir la responsabilidad de quienes toman las decisiones que no impactan en el todo”, afirmó.