Cuando se anunció que el presidente de la Nación le tomaría juramento a los nuevos ministros, Alberto Fernández se anticipó a dar un discurso, antes de abocarse a las formalidades del caso. El mandatarioe mpezó advirtiendo que «hay dirigentes que se enojan con la gente, cuando no los votan. Somos distintos: cuando la gente no nos vota, nosotros nos enojamos con nosotros».

Luego reafirmó: «Nunca los debates me han afectado», a la vez que aseguró que le preocupa «mucho más un movimiento político que se calla que uno que no reflexiona».

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El presidente aclaró que este cambio de gabinete y «las decisiones que vamos a tomar ahora» estaban «previstas de antemano», y apuntó -sin nombrarla- a la oposición: «No somos parte del país que quiere que a los pierdan el trabajo no se los indemnice». «Somos partidarios de que se trabaje con mucha fuerza para sacar a la mayoría de la pobreza», aseguró. Y añadió que trabajarán por «la igualdad tan deseada y postergada».

Y cuando se dispuso a tomarle juramente al nuevo jefe de gabinete, Juan Manzur, Fernández remarcó: “No es casual que haya preferido que sea un gobernador norteño”.

El mandatario, además, les agradeció a los ministros salientes: “Han sido funcionarios ejemplares que han dado todo de sí», y remarcó que trabajaron en tiempos de pandemia, a los que calificó como «los peores años de nuestras vidas». Por último, el presidente instó que los argentinos, «estemos más unidos que nunca» y finalizó que su propósito es que «los argentinos y argentina vuelvan a ser felices».