La presencia de la extrema derecha en los medios de comunicación creció exponencialmente en los últimos meses, incluso en aquellos que rechazan sus postulados. Las encuestas los muestran en constante crecimiento. Pero, ¿qué pasa en la calle? La derechización de la sociedad, ¿es una realidad social o un clima mediático?

Tiempo Argentino habló con investigadores e investigadoras para conocer más sobre este fenómeno que también sucede en otros países de América Latina.

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El desencanto o la frustración por el contexto económico es el principal punto desde el que los representantes de la ultraderecha crecen. Canalizan las faltas de respuestas de las dos grandes alianzas que gobernaron el país en los últimos años. 

“Más que un proceso de derechización, en primer lugar hay un proceso de desencanto con la política tradicional, un sentimiento de desafección muy fuerte. Por eso este concepto de Milei de la casta tiene tanta fuerza”, sostiene Ariel Goldstein, doctor en Ciencias Sociales e investigador del CONICET. 

En ese sentido también se expresó Mariana Gené, doctora en Sociología y autora del libro “La rosca política” de Editorial Siglo XXI. “No diría que los votantes o seguidores de Milei son todos libertarios, ultraconservadores en términos culturales o ultraliberales en términos económicos. Sino que están tan molestos con los malos resultados que tuvo el gobierno de Cambiemos y el actual, que miran a quien proponen otras soluciones. Lo miran con buenos ojos, pero no en términos programáticos”.

El sociólogo y director del Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales de la UBA, Carlos de Angelis, considera que ante la frustración y la  incertidumbre, la novedad es la persona que propone romper la dualidad entre el kirchnerismo- peronismo y radicalismo- PRO. “La percepción que tiene hoy mayoritariamente la sociedad argentina es de frustración. ¿A qué te puede llevar la frustración? Tiene que ver con lo económico, pero lo trasciende. Hay gente a la que le va bien, pero también está frustrada porque no ve futuro para sus hijos. Obviamente que la frustración es fuerte en alguien que no llega a fin de mes, pero es un marco general que te da la frustración colectiva. Hay un núcleo duro de Milei que se constituye rápido, que es gente muy enojada, con mucha bronca. En Argentina hay un voto histórico de la derecha ultra, es un núcleo minoritario, pero acá aparece en otra dimensión, con fuerza en la juventud, en sectores medios y empieza a aparecer en sectores medios bajos. Esta es la novedad”, describe.

Gené, que es investigadora del CONICET y realizó varios trabajos sobre la derecha argentina, incluye este proceso dentro de una línea histórica de crecimiento. Según una encuesta realizada por World Values Survey, en 1983, en el inicio del período democrático, 6,4% de las personas se consideran de derecha en Argentina. Un número que creció hasta el 27,8% en 2017. “Hay algo de la identificación con la derecha que se volvió menos tabú. Quizás tiene que ver con cierta distancia respecto de la dictadura. Las derechas argentinas eran más testimoniales o partidarias y no aspiraban a las mayorías. Eso se modificó con la experiencia de Cambiemos y se volvió una opción de poder más real.  Ahora tenemos lo que es más llamativo y hace más ruido, la figura de Milei y los libertarios”, afirma.

Gené hace foco en la diversidad de adherentes de esta nueva forma: “Por supuesto que tiene un componente ideológico, pero no todos los que lo miran con simpatía se volvieron de derecha radical. Muchos de ellos pueden estar enojados y hartos y miran con buenos ojos a alguien que propone situaciones disruptivas. Esa disrupción es la que  hace audibles estas propuestas y activa en un momento donde se siente cierto inmovilismo”.

Goldstein considera que existe adhesión en sectores como las clases medias y medias bajas, y en los jóvenes que crecieron con el kirchnerismo y hoy lo consideran como un ejemplo del statu quo, de la casta de la que habla el diputado y economista Javier Milei. “Está siendo muy valorado por los jóvenes especialmente, que hicieron su proceso de crecimiento durante el kirchnerismo y hoy les aparece como parte del establishment, de una clase política que no puede dar respuesta a un montón de problemáticas sociales que son reales y existen. Sectores medios y medios bajos, que antes tenían un cierto poder adquisitivo, ahora ven un deterioro muy fuerte con la pandemia y la post pandemia. Eso genera resentimiento, un sentimiento de amenaza hacia el propio lugar adquirido y un temor de volver a parecerse o a ser como los sectores populares”, indica Goldstein, que está próximo a publicar un libro sobre el avance de la derecha en América Latina con Editorial Marea. 

Pero, ¿por qué ese malestar social no se canaliza hacia la izquierda?. Goldstein cree que tiene que ver con que el kirchnerismo siempre estuvo asociado con la centro izquierda y ya estuvo en el poder. “La rebeldía en los jóvenes es encarnada por la derecha. Cuando estos jóvenes se socializan, el kirchnerismo era gobierno  y hoy también lo es, entonces es el mayor representante para ellos del statu quo”.

De Angeli anticipa que si las dos grandes alianzas continúan con sus internas públicas, la ultraderecha seguirá creciendo. “Esta virtud mormona anticasta, requiere ascetismo, mucha virtud. Lo digo en términos religiosos porque estas derechas tienen principios religiosos. Es difícil sostenerlo en el tiempo, pero en la medida en que el mainstream político argentino, las mayorías parlamentarias, no propongan sino que generen bloqueos, todos juegan para Milei”.