Las cifras del INDEC confirman una situación que los movimientos sociales advirtieron en los últimos meses. El índice de pobreza fue de 40,6% en el primer semestre del año y se redujo solo 1,4 puntos con respecto al 42% del segundo semestre del 2020. La pandemia, el aumento de los alimentos y la pérdida del poder adquisitivo impactaron con fuerza en los sectores populares. Tiempo dialogó con referentes sociales para conocer el diagnóstico desde el territorio. Con críticas al gobierno de Alberto Fernández, plantean alternativas para salir de esta situación.

La secretaria general adjunta de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), Dina Sánchez, comentó que en los barrios se cambiaron los hábitos de consumo, que se reemplazó la carne vacuna por alitas y menudos de pollo y que “comprar alimento es un lujo”. “Veníamos alertando la situación, salimos a la calle y manifestamos el descontento, pero lamentablemente el Gobierno hizo oídos sordos y el enojo se expresó en las PASO. La situación no ha mejorado, lo que se vive es muy complejo. Los que perciben un sueldo están siempre por debajo de la línea de la pobreza y tenemos un gran problema en la especulación de los precios por los grandes monopolios. Además, nos preocupa que la pobreza recae fuertemente sobre niños y niñas menores de edad, el análisis es oscuro. Me parece que eso de empezar por los y las últimas quedó como un slogan de campaña nada más. Siguen ganando los grandes empresarios”, dijo la dirigente de la agrupación que engloba a seis organizaciones sociales, entre las que se encuentran el Movimiento Evita, Barrios de Pie, el Movimiento de Trabajadores Excluídos y la Corriente Clasista y Combativa, entre otras.

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El dirigente nacional de la Tupac Amaru, Alejandro “Coco” Garfagnini, comentó que “los comedores están reventados de gente que la está pasando muy mal”.

“No me sorprenden los índices-agregó-. Nosotros hablamos y es como ladrarle a la luna. Venimos planteando que se necesita una política distributiva más soberana que incentive el trabajo y la producción, donde el Estado sea motor de la generación de empleo. Desde hace un año que lo venimos diciendo. Argentina es un país rico con un Estado pobre y lo confirmamos cada vez que Matías Kulfas manda Twitter o anuncia que hay reactivación económica. Habrá reactivación, pero se concentra en pocas manos y hay un nivel de concentración brutal. Si el Estado no interviene y empieza a alinear a los poderosos, vamos a seguir intentando resolver la pobreza con planes sociales que no alcanzan, con comedores a pura solidaridad de los compañeros, que después son estigmatizados porque los consideran planeros. Son los que sostienen el tejido social de la Argentina para que esto no se vaya a la recontra mierda”, afirmó.

Garfagnini se refirió a los alimentos y dijo que las trabajadoras de los comedores son “expertas en hamburguesas de lentejas” porque no alcanza para la carne.

“Si hay reactivación económica, la renta no se evapora: o se concentra o se distribuye. El Estado nacional no hace nada con los formadores de precios. Nunca los salarios le van a ganar a la inflación y la guita se va a concentrar cada vez más. No sé qué va a pasar con el precio de la carne ahora que abrimos la exportación a China. Si llega a aumentar de vuelta, la gente no va a poder comer carne en las fiestas. En los barrios no existen más las hamburguesas de carne”, indicó.

Por su parte, el coordinador nacional del Movimiento Somos Barrios de Pie y candidato a diputado nacional por el Frente de Todos, Daniel Menéndez, consideró que “la salida del proceso de pandemia es similar a la salida de una guerra”. Y dijo  que si bien el país está en un proceso de crecimiento económico y de la actividad industrial, requiere un esfuerzo enorme para profundizar la situación de mejora. “Hay que tener políticas estructurales que tienen que ver con la economía popular, con desarrollar más allá del subsidio al ingreso. Tiene que ver con la creación de una figura de monotributo que pueda contener a los trabajadores que están en el registro de trabajadores de la economía popular y que creemos que son más de seis millones. El Estado tiene que interactuar a partir de un reconocimiento fiscal bajo la forma de un monotributo que permita una exención del pago por varios años”, describió el exsubsecretario de Políticas de Integración y Formación del Ministerio de Desarrollo Social, que dejó su cargo tras la postulación. Además, consideró que es importante generar acceso al crédito no bancario masivo para la producción.

Sánchez se refirió también al impacto de la pobreza en mujeres, niños, niñas y adolescentes, uno de los sectores más perjudicados. “Una mujer que tiene tres o cuatro pibes, y que está sola con un único ingreso, no puede garantizar leche todos los días. Ni siquiera en el desayuno o en la cena, hay chicos que no toman leche. Están tomando mate cocido y cuando pueden comprar un sachet lo tienen que mezclar con esa infusión porque sino no les alcanza. Esas personas, después del 5, cuando cobran, a las dos semanas ya no hay plata”, agregó.

Desde la UTEP plantean distintas estrategias para revertir la situación: la activación del Salario Básico Universal, potenciar la economía popular y controlar a los formadores de precios. “Hoy un joven trabaja haciendo Rappi y lo explotan. Además, se nos paran los pelos cuando el gobierno dice que hay que pagarle tantos millones al FMI. Primero ocupense de la deuda interna que hay con el pueblo. Son una fila de demandas que si el gobierno se enfoca en eso, la situación puede cambiar porque hay mucho enojo y mucha gente que votó a Milei”, afirmó Sánchez.

Por su parte, Garfagnini pidió un “golpe de timón económico”. “Nuestro gobierno asumió con una agenda producto de los 4 años de resistencia al neoliberalismo y después incorporó la agenda de los que perdieron las elecciones. Milagro Sala sigue presa. Tenemos una situación con los pibes de 14 años que es desgarradora y jubilaciones de indigencia”.