Según la última encuesta que realizó el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) Argentina ocupa el puesto 37 de los 39 países evaluados a nivel mundial sobre educación financiera. Posición que, en principio, muestra a grandes rasgos lo rezagados que estamos en esta materia. El mismo informe muestra que, a nivel regional, está en el último lugar detrás de Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, con un índice del 11,5. Es decir, el letargo en esta materia no es solo a nivel mundial, sino también en el plano regional, en lo que refiere a la formación financiera y bancaria.

Ante esta carencia educativa, el Senado debatió la modificación de la Ley Nacional de Educación para incorporar varios incisos en diferentes artículos, con el objetivo de que las y los estudiantes, desarrollen capacidades “que tiendan al conocimiento sobre el significado del dinero, el gasto, el ahorro y la administración de éste, como contenido de alto valor social, económico y cultural”; que puedan comprender el funcionamiento “de las herramientas financieras y bancarias, que permitan a los y las estudiantes tener una correcta asignación y administración de los recursos económicos a lo largo de la vida”; entre otros puntos. “La idea nació de la inquietud de muchos jóvenes que nos plantearon esta necesidad, y tiene el objetivo de universalizar el tema y de achicar brechas sociales, porque generalmente los que menos recursos tienen no poseen ningún conocimiento sobre estos temas, que incluye desde la apertura de una cuenta bancaria, generar un plazo fijo, o inversiones en criptomonedas”, explica a Tiempo la Senadora María Eugenia Catalfamo del Frente de Todos de la Provincia San Luis, que presentó este proyecto. “Nosotros tenemos que seguir fomentando el desarrollo de una educación nacional y de calidad y actualizando los contenidos educativos y curriculares, no nos podemos quedar en el tiempo”, agrega la Senadora.

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El documento establece la alfabetización financiera en todos los niveles educativos: inicial, primaria y secundaria. Las casas de altos estudios tanto públicas como privadas, coinciden en que la formación a temprana edad en este ítem es muy necesaria. “Los chicos deben aprender todo tipo de herramientas, una de ellas es la matemática financiera, es decir, me parece excelente, porque es muy importante que tengan las herramientas básicas sin las complejidades propias que tiene la industria financiera, eso no es necesario para un chico por lo menos en la primaria y secundaria”, explica a Tiempo, Diana Mondino, economista y profesora de la universidad del CEMA. “Es muy importante que los estudiantes puedan comprender cómo se compone un precio, para que entiendan el interés compuesto, el efecto de la inflación, y ahorrar su propio dinero. Todos esos elementos son financieros, y al fin y al cabo todos los adultos lo aprendemos, cuando antes lo hubiéramos aprendido mejor”, agrega Mondino

Según la Organización Internacional para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la educación financiera establece las bases mínimas para muchas de las decisiones importantes que enfrenta toda la ciudadanía durante su vida, ya sea evaluando un contrato de trabajo, comprando su primer hogar, o más tarde, administrando los ahorros de su jubilación. En otros términos, la educación financiera facilita el desarrollo de habilidades para tomar decisiones informadas en el contexto económico de la vida cotidiana. A lo largo de la vida y de acuerdo con la situación de cada persona, se vuelve necesario contar con esas herramientas y conocimientos específicos.

“Estoy totalmente de acuerdo con que se empiece desde muy temprano a capacitar en materia financiera. Hay un grado de analfabetismo financiero muy importante, por ejemplo, yo recién en quinto año de comercial vi matemática financiera y esto es un error gravísimo”, opina en diálogo con este medio Horacio Rovelli, economista y profesor de la UBA hace más de 35 años. “Conocer cuestiones básicas desde muy pequeño, tanto para el que deposita como para el que toma un crédito: como es la tasa de interés, qué funciones tienen los bancos, cuáles son los derechos y obligaciones que tenemos nosotros y ellos. Ese analfabetismo financiero en la sociedad se nota, la gran mayoría se deja influir por los medios que se abusan de la ignorancia de la población”, agrega y termina, “Por ponerte un ejemplo: si la educación financiera se hubiera iniciado desde temprano, hubiera habido muchos menos engañados con los créditos UVA, porque sabrían desde el vamos que no era posible sostener esos créditos”.

La educación financiera en manos de ONG´s privadas.

El proyecto de ley subraya que “es responsabilidad del Estado Nacional, garantizar la equidad en el acceso a la educación financiera y bancaria tanto para favorecer la circulación y producción de conocimiento como la inclusión social, cultural y educativa. Dicha inclusión cobra sentido en sus aportes a la mejora del aprendizaje y la enseñanza”. Hasta ahora, ese vacío en capacitación financiera que dejó el sistema de educación pública, es ocupado por ONG´s y diferentes asociaciones civiles del sector privado. Todas ellas irrumpieron tanto en escuelas públicas como privadas (con el aval de algunos gobiernos locales) con el objetivo de preparar a estudiantes, desde edades tempranas, para el sistema financiero. Un caso paradigmático es el de la Fundación Junior Achievement que funciona desde 1991, y es una de las mayores ONG a nivel global de educación económica, emprendedorismo y formación para niños y jóvenes. En Argentina dictan cursos en escuelas a estudiantes de 16 a 18 años que estén “interesados en indagar acerca de las finanzas personales, el ahorro y la inversión”, señalan en su página oficial. Esta ONG tiene como objetivos, educar a los jóvenes a través de la pedagogía financiera para que administren sus ingresos.