Los funcionarios y dirigentes más cercanos al presidente Alberto Fernández  cumplieron con la consigna de salir a defender a Martín Guzmán al frente de Ministerio de Economía, además de la política económica.  Desde la Casa Rosada se adelantó que por ahora no se va nadie. Pero sí se confirmó que se está buscando un lugar en el gabinete para Agustín Rossi, quien ya funciona como consejero político de Alberto. 

“El presidente lo quiere a Rossi, pero no vamos a sacar ministros para ponerlo”, señalaron fuentes oficiales. “No vamos a crear un ministerio. Está muy cerca del presidente. Habla mucho con él y su opinión es tenida en cuenta”, señalaron.

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Además, en Rosada empezaron a crecer cuando se supo que el presidente está mirando el accionar de ministros que no se han desempeñado satisfactoriamente.

Sin embargo, el mandatario-que estuvo llevando la gestión desde una sala contigua a la habitación del Sanatorio Otamendi donde nació su hijo- sabe que cualquier movimiento que haga no podrá alterar el equilibrio de poder dentro de la repartición institucional de la coalición. Por lo que las sospechas de salida cayeron sobre aquellos ministros que no son sostenidos por ningún espacio político propio. 

Con respecto a las disidencias públicas de los funcionarios cristinistas, desde Gobierno fueron enfáticos: “El que no se sienta incluido, nadie lo retiene. Que se vayan”. El objetivo, según explicaron, es que las líneas subalternas se subordinen a la conducción. Tal como dijo Guzmán el lunes por la noche en el canal C5N. “Lo que el presidente ha marcado es que gestionaremos con gente que esté alineada con el programa económico que se ha definido. No es un problema de nombres sino de rumbo”.

Se trató, según reconocieron en el gobierno a Tiempo, de una respuesta directa a quienes lo criticaron, como el secretario de Comercio, Roberto Feletti, y el de Energía, Darío Martínez, ambos cristinistas. A Guzmán le siguió Aníbal Fernández. En Futurock este martes dijo: “El que no esté de acuerdo con nuestra política económica no debería estorbar. Se gobierna con los que están dispuestos a acompañar”. También Vilma Ibarra reconoció a El Destape Radio que la coalición «no armó las instancias para saldar esas diferencias».

Por lo pronto, el único que por ahora no pareció alinearse fue un hombre de Alberto: el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, que desconoció la propuesta de su par de Economía, que este lunes había adelantado que se estaba evaluando una iniciativa para “redistribuir la renta inesperada” que están obteniendo las patronales agrarias en el contexto de guerra en el Este de Europa. “Pregúntenle al ministro de Economía, no es un tema mío”, se desentendió Domínguez. 

Por lo pronto, desde el sector cristinista del gobierno adelantaron que no van a responder las declaraciones. Este sector ya no oculta su posición de que lo mejor que le puede pasar al presidente es “dejarse conducir” para resolver los problemas de gestión. El único eje en común para ambos lados de la interna del Frente de Todos es que la gran preocupación es la inflación, cuyo índice se dará a conocer este miércoles, justo cuando Cristina Fernández hable en la sesión plenaria de EuroLat (encuentro de parlamentarios latinoamericanos y europeos) en el Centro Cultural Kirchner.