La performance de las expresiones de ultraderecha era una de las incógnitas centrales de las Primarias de este domingo. Con el foco principal en Javier Milei, el candidato de los libertarios, una ecuación simplista que sumara sus votos y los de Ricardo López Murphy, el ala más radicalizada de Juntos por el Cambio en la Ciudad, podía reflejar, a priori, la dimensión del crecimiento de ese sector. Esa suma arroja por estas horas un 25% del voto porteño.
Los primeros resultados dan cuenta, en efecto, de la irrupción de un nuevo eje discursivo de la derecha argentina, que va del “terraplanismo” ultraneoliberal del economista mediático al decidido negacionismo del ex ministro radical, y cuya cosecha de votos es considerable, por lo menos en la Ciudad de Buenos Aires.
Lo que más sorprende es, escrutadas el 85% de las mesas, el desparpajo antiestatal de Milei cautivó una masa de votos que superó aun lo que le daban las encuestas: 13,65 por ciento.
En Juntos, Vidal triplica a López Murphy, pero con un caudal también muy fuerte: el 11,32% del total de votos de la Capital.
Es decir que uno de cada cuatro porteños optó por candidatos que expresan posiciones que están a la derecha de Cambiemos, si entendemos por esta marca el programa político del anterior gobierno.
El acuerdo de López Murphy y María Eugenia Vidal respecto del ordenamiento definitivo de Juntos para noviembre (por la obligación de intercalar géneros, el lugar podría haberle correspondido a la candidata Sandra Pitta) despeja las dudas sobre el destino ulterior de los votos de López Murphy, que en parte podrían haber fugado hacia Milei si el candidato radical finalmente no integraba la lista.
En cualquier caso, la sumatoria de ambos candidatos, que hicieron campaña con expresiones que minan algunos acuerdos básicos de estos 38 años de democracia, como la condena a la dictadura, constituye una señal de alarma.
Las PASO mostraron un fuerte corrimiento discursivo de Vidal y otros candidatos de Juntos que podrían definirse como moderados, empujados por Macri y Bullrich pero también, sobre todo, por la necesidad de disputarle los votos a López Murphy en la interna y a Milei por fuera.
A la luz de los primeros guarismos de las Primarias, el escenario para noviembre presumiblemente consolidará los votos de Juntos con una oferta que mezcla a Vidal con López Murphy, pero resta saber qué efecto tendrá en ese electorado a la derecha de todo la aparición rutilante del candidato libertario.
En 2019, la dinámica propia de una presidencial terminó de licuar en las elecciones generales el caudal de votos que José Luis Espert y Gómez Centurión habían reunido en las PASO. Esos votos fueron a parar a Macri. Las elecciones de medio término son diferentes, y todo indica que Milei conservaría, por lo menos, todo lo que obtuvo este domingo.
Como advertía Tiempo dos semanas atrás, estas PASO vienen a posicionar una expresión radicalizada de la derecha argentina, sin una expresión partidaria única, y con el establishment todavía mirando de reojo las peroratas “anarcocapitalistas” del candidato de La Libertad Avanza, pero con cifras que, si bien en un electorado históricamente conservador como el porteño, llegan, en conjunto, a un 25%, un número preocupante para el mantenimiento de las reglas de juego democráticas.

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