El fiscal platense Fernando Cartasegna, quien investiga causas por corrupción vinculadas a la Policía Bonaerense, apareció golpeado y con las manos atadas en su despacho oficial, luego de haber sido agredido el fin de semana, informaron fuentes oficiales. Al mismo tiempo, el procurador general ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense, Julio Conte Grand, afirmó que “le dejaron escrito con azúcar la palabra Nisman” en el piso.

Ayer, Cartasegna se hizo cargo de la instrucción de una causa por corrupción policial, a pesar de haber sido el motivo por el que fue agredido y amenazado.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

“Recibí hoy la causa y ya comencé a evaluar su contenido, aunque aún deben enviarme los CDs con las escuchas”, declaró ayer el fiscal, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Delitos conexos con Trata de Personas y Pedofilia del departamento judicial La Plata.

El expediente que investiga busca determinar si algunos jefes policiales de La Plata tenían conexión con los llamados “abogados caranchos”, a quienes derivarían sumarios por accidentes de tránsito a cambio de sumas de dinero.

Este posible vínculo entre policías y “caranchos” habría surgido de la causa que investigó el fiscal platense Marcelo Martini tras el hallazgo de sobres con dinero proveniente del circuito ilegal en la jefatura de la Departamental de Seguridad de La Plata.

El sábado último, el fiscal Cartasegna fue atacado por dos hombres y una mujer vestidos con uniformes policiales antiguos que lo interceptaron en las calles 8 entre 57 y 58 de La Plata, a metros del edificio de los Tribunales penales de La Plata y lo golpearon con un hierro.

“Te vamos a meter en un baño y te vas a suicidar o te suicidamos”, le advirtió uno de los atacantes, mientras el otro sujeto continuaba con los golpes y la mujer actuaba de “campana”.

Cartasegna contó que lo más duro fue oír que los agresores conocían detalles pormenorizados de los movimientos de sus hijos. Cuando los agresores escaparon, el fiscal, aún conmocionado, se dirigió a su casa de la localidad platense de Gonnet, donde constató que desconocidos habían roto un alambrado, violentado la puerta del garaje y dejado panfletos intimidatorios donde nuevamente asociaban su imagen al fiscal Alberto Nisman. “Aún no hice el identikit de los atacantes pero los tengo en mi cabeza, recuerdo sus caras con lujo de detalles”, advirtió entonces el fiscal.