El fiscal Diego Luciani, acusador de Cristina Fernández de Kirchner como una de las supuestas responsables de lo que denomina “una colosal defraudación en perjuicio del Estado”, reivindicó y defendió en su alegato en el juicio por la Causa Vialidad a uno de los principales señalados como armador de causas a partir de la utilización ilegal de información reservada de la AFIP.

En la tercera jornada de su exposición, Luciani blandió capa y espada para ensalzar la figura de Jaime Mecikovsky, un  hombre vinculado con la exdiputada Elisa Carrió y antiguo funcionario de carrera de la AFIP que fue designado al frente de la poderosa Subdirección General de Operaciones Impositivas del Interior durante el gobierno de Mauricio Macri.

Desde allí, -según “investigan” al menos dos causas judiciales que tramitan en Comodoro Py con la agilidad de una tortuga con artritis escalando el Aconcagua-, utilizó información protegida por el secreto fiscal, se la suministró a Carrió y a un selecto grupo de periodistas. Incluso colaboró personalmente con el difunto juez Claudio Bonadio en varios de los expedientes que tenían como principal objetivo a Cristina Fernández de Kirchner.

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Para el fiscal que reitera machaconamente sobre “un sistema de corrupción montado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández”, Mecikovsky era “un funcionario correcto, que hacía su trabajo de manera correcta”, al que el kirchnerismo desplazó de sus funciones porque “no lo pudo cooptar”.

En agosto de 2020, el titular de la Unión del Personal Superior de la AFIP, Julio Estévez, saludó la decisión de disolver la Dirección de Integridad Institucional creada durante el gobierno de Macri. “Esa dirección era uno de los últimos bastiones de Jaime Mecikovsky, desde donde perseguía a los compañeros de AFIP, en razón de pertenencias políticas. Las atrocidades que hizo Mecikovsky dan lugar a varias temporadas del libro negro de la AFIP. A través de distintos mecanismos y áreas -algunas institucionales y otras de hecho- él y su gente se dedicaron a perseguir a distintas personas de pertenencia peronista y a famosos. Empezó primero con la violación del secreto fiscal, armando carpetas de situación patrimonial de varias personas, y esas carpetas terminaban en manos de personas ajenas a la AFIP».

Mecikovsky fue señalado como uno de los arietes en el armado de la Causa Oil Combustibles,en la que estuvieron presos los empresarios Fabián de Sousa y Cristóbal López, quienes finalmente fueron absueltos por un tribunal oral federal.

La extitular de la AFIP Mercedes Marcó del Pont encabezó una denuncia sobre sus actividades, que lleva el número 462/2020 en Comodoro Py. Lo hizo ante una presentación frente al organismo de CFK, quien sostuvo que fue objeto de una persecución fiscal durante el gobierno de Cambiemos.  La AFIP había sido aceptada como “querellante” pero la Cámara Federal, en un fallo firmado por los jueces Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Mariano Llorens la apartó de ese rol. El apartamiento había sido pedido por uno de los exjefes de la AFIP durante el macrismo, Alberto Abad -imputado en el expediente-, a través de su abogado, Tomás Farini Duggan, el mismo que representa a la querella que empujó la Causa Memorando, denunciada por el difunto fiscal Alberto Nisman y sobreseída recientemente por un Tribunal Oral Federal por inexistencia de delito.

En el expediente denunciado por Marcó del Pont figura un mail interno de 2016 que muestra claramente el sistema persecutorio. “Hablaré con la UIF, quiero trabajarlos directamente con la hipótesis de lavado para que no puedan zafar con blanqueo y moratoria. ¿Flor K es contribuyente de quién?”, anuncia y pregunta Mecikovsky.

El diputado del Frente de Todos Rodolfo Tailhade reaccionó en la red social Twitter: “El delincuente Jaime Mecikovsky fue parte fundamental de la estructura mafiosa que el macrismo montó en la AFIP”.

La AFIP tiene la obligación de controlar a todos los contribuyentes. El armado de grupos especiales para hacerlo sobre determinadas personas (que, casualmente, son opositores políticos) en desmedro de otras evidencia un direccionamiento cuya finalidad merece una pesquisa judicial seria.

Mecikovsky declaró como testigo en la causa por la obra pública de Santa Cruz. Pese a que no es su especialidad, habló de “sobreprecios” y avanzó sobre las supuestas responsabilidades de CFK. Y, al mismo tiempo, minimizó su relación con Carrió, a quien dijo haber visto “sólo una vez”, pese a que la líder de la Coalición Cívica lo mencionaba con frecuencia en los medios de comunicación. El hombre que está siendo investigado por presuntamente filtrar información reservada que servía de base para denuncias judiciales afirmó que su encuentro con Carrió tuvo un objetivo central: “Ella quería conocerme”.

El fiscal Luciani sostuvo durante su alegato que como funcionario de la AFIP en 2007 Mecikovsky había llevado adelante una investigación sobre facturación apócrifa que complicaba la adjudicación de un contrato de obra pública a la empresa Gotti, una de las que –afirma- era controlada por Lázaro Báez. “¿Cómo lo solucionaron? Prescindiendo de los funcionarios que no pudieron cooptar, me refiero a Mecikovsky y otros”, resumió. Las supuestas irregularidades que había detectado en la obra pública se remitían a “mediados de 2007”. El “funcionario correcto” permaneció en silencio durante nueve años y sólo recordó aquello por lo que supuestamente había sido desplazado en 2016, cuando volvió a la AFIP de la mano de Macri y Abad como una suerte de coordinador de los grupos de tareas que revisaban casos que luego, milagrosamente, se traducían en causas judiciales y tapas de diarios.

Luciani, mientras se indigna por “el saqueo del que fue víctima el Estado” durante los tres gobiernos kirchneristas, asegura que Mecikovsky, hombre fuerte de la administración de Cambiemos, fue “uno de los funcionarios que se empeñaron y cumplieron con su función”.

Dice una vieja canción de Piero: “las cosas se cuentan solas, sólo hay que saber mirarlas”. «