El desplazado Jefe de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, José Pedro Potocar, defendió su inocencia en varios medios y aseguró que se iba a presentar a la justicia.

En una entrevista con Pablo Duggan en el programa “Duggan Bien Temprano” por la AM 950 Belgrano, dijo que “nunca me convocaron a una indagatoria.” Luego profundizó en su defensa: “no me secuestraron nada salvo una computadora vieja donde estaba haciendo una tesis en criminología.”

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

En el programa de Eduardo Feinmann, acompañado de su hijo Federico -que es abogado-, había cuestionado la causa en su contra: “Instalaron en la sociedad que Potocar es corrupto (…) hoy soy un monstruo social”. “Me prejuzgaban, me nombraban como corrupto sin conocerme”, dijo y siguió con la voz quebrada: “Todo lo que construí se destruyó como un castillo”.

“No creo que haya en la República alguien que haya tenido que tomar decisiones tan trascendentes como yo”, argumentó el jefe policial, qu tiempo que manifestó tener miedo por lo que pudiera ocurrir tanto con él como con su familia.”No tengo ni arma, ni credencial, ni teléfono”, se explayó.

El abogado Federico Potocar, a la sazón su hijo, opinó que lo la detención de su padre obedece al interés de verlo detenido “solamente como una imagen mediática, inclusive quizás para golpear al gobierno de la Ciudad”.

El suspendido oficial rechazó las imputaciones que se levantaron en su contra y que había adelantado en exclusiva Tiempo argentino del 16 de abril pasado. “Yo vivo en Haedo, me conocen todos. Me impactó mucho que hablen de corrupto.” Luego profundizó su argumento: “la justicia no definió que soy un delincuente.”

Para explicar su posición, el comisario, suspendido el sábado pasado por el Jefe de Gobierno porteño, explicó que “la única relación que tenía con (Norberto) Villarreal era de comisario a Director de comisarías (…) nada me hacía sospechar de corrupción.”

Potocar fue titular de la Dirección General de Comisarías (DGC) mientras que Villarreal era el jefe de la comisaría 35, del barrio porteño de Núñez. Villarreal permanece prófugo.