“El movimiento estudiantil participó activamente el 19 y 20 de diciembre de 2001 y, en particular, en el período preparatorio” recuerda Santiago “Freddy” Gima quien jugaría un papel destacado en la conducción de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) que, luego de casi 20 años de hegemonía, desplazó a la Franja Morada en el Congreso realizado el 28 de diciembre de 2001.

Gima, dirigente de la UJS-PO, fue electo vicepresidente junto al fallecido Ivan Heyn como presidente y, luego, a partir del 2002 asumió como presidente junto a Agustín Vanella (MST) hasta mayo del 2006.  El Frente 20 de diciembre, liderado por la izquierda, retuvo y consolidó esa conducción durante casi dos décadas.

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“Soy parte de una generación que despertó a la política en las grandes movilizaciones educativas bajo el menemismo. Ya en la universidad, el bautismo de fuego de esa camada se produjo con los recortes presupuestarios menemistas para avanzar en el arancelamiento. En aquel momento se desarrolló un movimiento estudiantil masivo que, a través de asambleas inter facultades, se diferenció de la Franja Morada que conducía los centros porque, desde 1996, se había lanzado junto al Rector Shuberoff a reformar las carreras en sintonía con la privatista Ley de Educación Superior”.

Pero el salto en calidad se dio en la lucha contra la designación de López Murphy como ministro de economía de De la Rúa que, a horas de asumir, anunció un recorte presupuestario sobre las universidades nacionales. Freddy recuerda que “la reacción fue inmediata, la universidad hervía. Se ocupaban edificios y se multiplicaban cortes, asambleas y marchas. López Murphy tuvo que renunciar al cargo a los días. El liderazgo recayó en manos de la izquierda y las agrupaciones independientes. Era marzo del 2001, todo un síntoma de lo que vendría”.

De hecho, recuerda: “En Psicología empiezan los ‘ruidazos’ meses antes que aparecieran los cacerolazos de los vecinos. Ahí la Franja perdió su primera elección contra un Frente de Izquierda, el EPA”.

El foco del conflicto se fue enfocando en los sectores más postergados. Las organizaciones de desocupados crecían en todo el país. Las asambleas estudiantiles se volcaron masivamente al apoyo del naciente movimiento de desocupados. “En lo personal -continúa Freddy- me impactaba mucho la lucha piquetera, primero en Cutral-có, luego Tartagal y Mosconi y, de allí, a Varela y La Matanza. En las asambleas universitarias discutíamos todo este proceso. Aprendimos del movimiento piquetero la necesidad del frente único y la potencia de la acción directa”.

Los caminos de uno y otro movimiento confluirían: “Luego del asesinato de Anibal Verón en Salta, el Polo Obrero, entonces liderado por Néstor Pitrola, propuso un Congreso Nacional al resto de las organizaciones. La CCC de Alderete y el FTV de Luis D’ Elia aceptaron la propuesta. Cientos de estudiantes participamos de las asambleas que se hacían en La Matanza. Los planes de lucha piqueteros eran refrendados en las asambleas estudiantiles. En el medio, salió a la luz que la Franja Morada y el FrePaSo universitario malversaban planes sociales destinados a los desocupados. Frente a ese movimiento estudiantil gubernamental crecía desde abajo otro que se ligaba a la lucha piquetera”. De hecho, puntualiza, “los piqueteros acampaban en las rutas y nosotros, como parte de ese movimiento, acampábamos en Córdoba y Junín y luego en la Plaza de Mayo. Decíamos que el movimiento estudiantil se había hecho piquetero, como todo el país. Nos sentíamos y éramos parte de ese movimiento”.

Por eso, “nos autodenominábamos, con orgullo, la ‘FUBA piquetera’. Estuvimos en el Puente Pueyrredón el día que mataron a Kosteki y Santillán”. En ese momento, reflexiona, “Aníbal Fernández era el ministro de seguridad y Felipe Solá el gobernador de la provincia. Lo cierto es que, a pesar del Argentinazo, no se fueron todos. En el régimen político actual -en el que el FIT-U tiene diputados en varias provincias el país-, el oficialismo y la oposición están llenos de políticos que fueron funcionarios antes, durante y después del 20 de diciembre”.

Gima destaca que, “en ese proceso miles de estudiantes abrían sus oídos a los planteos de la izquierda y votaban sus consignas en las asambleas”.  De hecho, continúa, “las asambleas en las facultades votaron la consigna ‘Fuera de la Rúa – Cavallo’ y adhirieron, junto con el gremio docente (AGD-UBA), al plan de lucha que culminaba el 20 de diciembre en una movilización a la Plaza de Mayo”. 

Para el dirigente estudiantil, “se ha dicho mucho sobre la supuesta ‘espontaneidad’ del Argentinazo para ocultar todo este proceso preparatorio. El 19 a la tarde De la Rúa decretó el estado de sitio para bloquear la jornada nacional del 20. Recuerdo estar pintando esa consigna en el paredón de Uriburu y Paraguay. Una marea humana por Córdoba nos arrastró hasta las escalinatas del Congreso que parecían una popular de futbol. Allí, por primera vez, escuche el ‘hit’ ‘que se vayan todos’. El 20 marche en la columna del PO, enfrentamos a la policía e hicimos retroceder a la caballería”, recuerda con jactancia y algo de nostalgia.

La opinión de Gima sobre lo que pasó luego está atravesada por la critica a la vía elegida por las otras agrupaciones estudiantiles de entonces: «La llegada del kirchnerismo cambió las cosas porque muchas de las agrupaciones que se denominaban ‘independientes’ se integraron al Estado y sus dirigentes se hicieron funcionarios. El primer frente lo lideraba Iván Heyn, del TNT, la agrupación fundada por Axel Kiciloff que en octubre de 2001 se había ido al km 501 para no votar. Agrupaciones que hacían culto a la horizontalidad terminaron en organizaciones absolutamente verticalistas como La Cámpora”.

Sin embargo, el movimiento estudiantil siguió girando a la izquierda y la Unión de Juventudes por el Socialismo (PO) que, entre otros y otras, conducía Santiago, ganó más centros y lideró ese frente hasta 2018. “La Fuba estuvo al servicio de todas las luchas como la de las recuepradas Brukman y Sasetru. Ocupamos junto a sus trabajadores supermercados, farmacity y hasta el Mc Donald’s de 9 de julio. Mariano Ferreyra militaba en la Fuba de Avellaneda. La unidad obrero estudiantil era nuestra bandera”, dice orgulloso.

Hoy, “Freddy” tal como se lo conoce en el ámbito de la militancia, es sociólogo y da clases en la UBA. Sigue su militancia como dirigente del PO de la capital y como asesor legislativo de Gabriel Solano. Entre otras cosas, se dedica a las estrategias de comunicación en las campañas del FIT-U participando, junto con el Ojo Obrero, en los spots de campaña que, inspirados en series taquilleras, se viralizaron en las redes, como el de Okupas, Dark o La Casa de Papel en la anterior campaña.