Cuando el martes 5 de diciembre el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de Capital Federal otorgó dos absoluciones, además de la condena a 15 años, dos a perpetua y cuatro a 25 años, en el tercer juicio por los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo (ABO), que abarcó 352 víctimas, se volvió más amargo el sabor que las víctimas de la dictadura cívico militar vienen soportando en las últimas sentencias por crímenes de lesa humanidad.

“El sabor es agridulce”, había dicho una semana antes una víctima de la ESMA luego de que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°5 de la Capital absolviera a seis acusados y liberara a otros cuatro condenados a penas bajas, muy lejanas a las 29 perpetuas. En los últimos cuatro juicios por crímenes del plan sistemático de desaparición de personas casi un cuarto de los acusados quedaron en libertad. Uno de ellos es el excarcelado Jorge Magnacco, el partero de la Esma.

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La tendencia comenzó con la absolución de siete acusados en el juicio por 271 crímenes cometidos en el Operativo Independencia en 1975 en Tucumán. Ese debate culminó el 15 de septiembre después de un año y los organismos de derechos humanos repudiaron el fallo de los jueces Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga porque, aunque fue una reivindicación histórica, consideraron que las absoluciones no se condicen con los hechos y pruebas aportadas.

HIJOS, Madres de Plaza de Mayo, Andhes y otros organismos de derechos humanos de Tucumán se alarmaron porque el tribunal usó el concepto de “error de prohibición”, es decir que los represores no sabían que los secuestros eran delito, para absolver a imputados. Una especie de remozada obediencia debida.

Con ese juicio comenzó una seguidilla. El viernes 24 de noviembre en la causa Campo de Mayo N°16, el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de San Martín absolvió Rafael Félix López Fader, acusado por secuestro y homicidio de Diego Muniz Barreto y secuestro e intento de homicidio de Juan José Fernández; y condenó a 4 años a Eduardo Alfonso por el secuestro y la desaparición de Beatriz Recchia, el homicidio de Antonio Domingo García y el secuestro de su hija de 3 años, Juliana García Recchia. El condenado había permanecido 4 años prófugo.

Una semana después, el miércoles 29 de noviembre en el juicio a dos miembros de la patota parapolicial CNU en La Plata, el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 absolvió con “inmediata liberación” a José “Pipi” Pomares, acusado por el secuestro y homicidio de Néstor Hugo Dinotto y Graciela Herminia Martini y en el secuestro de otra pareja que sobrevivió. Su coimputado, Carlos “El Indio” Castillo, fue condenado a perpetua. Ambos, reconocidos integrantes de la CNU, habían sido señalados por las víctimas.

“Esta resolución sólo puede entenderse en un contexto de negacionismo y persecusión a los que vienen dando lucha por el mantenimiento de los procesos de Memoria, Verdad y Justicia”, repudiaron desde la RED Provincial por los derechos Humanos, espacio que reúne secretarías de DD.HH de ocho municipios bonaerenses y organismos de más de cuarenta distritos, tras la sentencia que absolvió a Pomares. En un comunicado agregaron que la justicia “no hace más que acomodarse a estos ‘vientos de cambio’”.

El mismo día que en La Plata libraban de culpa a uno de los dos civiles, en el juicio Esma III hubo seis absueltos y cuatro condenados a 8 años que fueron liberados por haber cumplido la pena porque el juicio duró 5 años. Los jueces Daniel Obligado, Adriana Palliotti y Leopoldo Bruglia, liberaron de culpas al civil Juan Alemann, el marino Ricardo Lynch, el militar Roque Martello y los pilotos Julio Poch y Emir Sissul Hess y el mecánico Ricardo Ormello. Pero también, por las condenas a 8 años, dieron por cumplida la pena y ordenaron liberar a Miguel Enrique Clements, Miguel Ángel Alberto Rodríguez, Julio César Binotti y Mario Pablo Palet.

El martes pasado, dos represores fueron absueltos en la causa ABO III y el miércoles el médico emblema de la apropiación de menores en las ESMA, Luis Magnacco, fue excarcelado por el mismo TOF N°5 que una semana antes lo había condenado a 14 años en el tercer tramo de la causa Esma. Los magistrados consideraron que el partero de la Escuela de Mecánica de la Armada cumplió dos tercios de la condena de 24 años, unificada con otras dos anteriores de 2005 y 2010.

Abuelas de Plaza de Mayo manifestó su malestar por la decisión judicial. “Consideramos una vergüenza que represores de esta magnitud, que continúan perpetrando sus crímenes en tanto no brindan información sobre nuestros hijos y nietos aún desaparecidos, reciban penas menores que les permitan salir de la cárcel y caminar las mismas calles que sus víctimas”, dijo el organismo que preside Estela de Carlotto.

En total, en las últimas dos semanas se produjeron cuatro sentencias en las que fueron absueltos 10 represores y otros seis fueron excarcelados. De los 67 imputados en total (dos en Campo de Mayo, otros par en CNU La Plata, 54 en Esma III y 9 en ABO III), 16 se fueron a su casa y se pasean entre sus vecinos.

En números, implican el 23,8 por ciento de los acusados: casi un cuarto de los represores que sentados en el banquillo de los acusados escucharon veredictos con vientos de cambio.