La conmemoración del 77 aniversario del Día de la Lealtad mostró una fractura expuesta en el peronismo, que no sólo hizo actos diseminados, sino que los discursos se cruzaron de manera pública. Mientras que el presidente decidió contrastar con Mauricio Macri, la CGT pidió lugares en las listas del peronismo, y Máximo Kirchner se mostró con Pablo Moyano y Hugo Yasky para responderles a todos: habló de traición a los trabajadores y volvió a pedir una suma fija, medida que el gobierno no quiere implementar.

El presidente hizo un acto en Cañuelas para inaugurar una ruta que se enmarca en las actividades que empezó a tener desde hace dos semanas para mostrar la gestión, en contraste con la de Macri. “No somos nosotros los que perseguimos espiamos, tenemos mesas judiciales”, dijo en el mismo tono que la semana pasada ante los empresarios de IDEA, a quienes les pidió reconocimiento político. Fernández les dio el micrófono a tres gobernadores de manera remota durante el acto: Ricardo Quintela de La Rioja, Sergio Zillioto de La Pampa y Gustavo Bordet de Entre Ríos, los tres acompañados de ministros nacionales, una forma de mostrar acompañamiento en un momento en el que los funcionarios quieren dejar sus cargos para irse a los territorios, municipios o provincias, para no perder en las próximas elecciones.

También anunció “un bono”, pero no aprovechó la oportunidad para especificar que será de $22.500 en noviembre y otros $22.500 en diciembre, según especificaron fuente de Casa Rosada a Tiempo. En tanto, fuentes kirchernistas aseguraron que tienen la intención de extender esa ayuda durante todo el año próximo. Es que Alberto tuvo que apurar el anuncio porque ya algo había adelantado su ministro de Economía Sergio Massa este domingo en un reportaje radial. Fernández sí aprovechó la ocasión para contar que habrá 50 cuotas sin interés para comprar celulares, acondicionadores de aire y televisores “para ver el mundial”.

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A Cañuelas fueron el gobernador Axel Kicillof y el ministro de Obra Pública Gabriel Katopodis, quienes también se hicieron presentes en Plaza de Mayo, donde hubo una masiva marcha en la que el diputado Kirchner habló casi como un opositor. «Los trabajadores esperan que dejen de traicionarlos», concluyó el diputado después de un duro discurso en el que dejó claro: “No podemos darnos el lujo del no se puede”.

Es más, mientras que el viernes el presidente ponderó de manera positiva ante los empresarios haber negociado el acuerdo con el FMI, este lunes Máximo hizo todo lo contrario: “El tema de la deuda no está solucionado, la curva de vencimientos que tiene el país para cualquier candidato es un gran problema”, dijo, y agregó: “La Argentina necesita un respiro, no necesita lecciones de economistas arcaicos”.

Más allá de los escenarios montados por la dirigencia, quizá la principal novedad de la jornada fue la aclamación desde el llano en Plaza de Mayo por una candidatura de Cristina Fernández, algo que todavía la protagonista no definió.