En las próximas elecciones legislativas se verá el impacto real de los partidos libertarios en Argentina. Sus representantes, con los economistas Javier Milei y José Luis Espert a la cabeza,  tienen una relevancia mediática muy fuerte, pero aún es una incógnita si eso se trasladará a las urnas. ¿Son un fenómeno pasajero?, ¿pueden crecer en los próximos años? Además, su presencia también impacta en la alianza de Juntos, que mostró posturas más radicalizadas con la participación electoral de Ricardo López Murphy y la fuerte visibilización de Patricia Bullrich durante la pandemia.

Tiempo Argentino dialogó con especialistas para conocer cuál puede ser el impacto de las elecciones en el desarrollo futuro de estas fuerzas y si hay riesgo de que se cristalice el giro autoritario de la derecha argentina.

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El sociólogo investigador del CONICET Daniel Feierstein sostiene que más allá de resultados de estas elecciones “está muy claro que hay un fuerte crecimiento de la antipolítica” que estos partidos pueden capitalizar. “Hay una tendencia más profunda que tiene que ver con una construcción antipolítica en la que estos partidos se montan. Ha habido una reactivación de toda esa lógica que si no se logra revertir dentro de la estructura de los movimientos políticos clásicos va conduciendo a la emergencia de salidas neofascistas y a la instrumentación política del odio que es el eje de muchos de estos partidos. El peligro va más por ahí, más allá del desempeño concreto que tengan”, indica el doctor en Ciencias Sociales.

Feierstein considera que están dadas las condiciones para que estos movimientos crezcan. “Si se empieza a mimetizar la dirigencia política con estas lógicas, estos movimientos van a crecer mucho más porque son el original. Creo que la forma de desarmarlos es recuperar la relación de la población con la política. Nada impide que no aparezcan otras figuras neofacistas con un currículum más presentable y que puedan ocupar ese lugar, porque si hay una necesidad política, esa necesidad va a ser ocupada”, agrega.

Por su parte, la analista de opinión pública y directora de la consulta Trespuntozero, Shila Vilker, sostiene que si bien esta puede ser una buena elección para los libertarios, no augura una idea de futuro clara para las opciones de derecha. “Puede ser que la derecha tenga un rendimiento mayor a lo que ha pasado en otros momentos, pero no estoy segura de que esto se pueda mantener en el tiempo porque lo que vemos es que esa adhesión no es ideológica sino emocional y vinculada al sentimiento de bronca. En la composición electoral de su votante hay menos voto ideológico y más voto bronca, voto antisistema. Creo que el desafío del partido libertario, de acá al futuro, es intentar consolidar esa cercanía. Creo que hoy el acompañamiento casi de descarga es la canalización de la bronca. Es difícil de fidelizarlo, es decir que a partir de aquí comienza una historia y veremos cómo se desarrolla en el futuro. Aunque tienen un segmento de su electorado muy formado, muy interesado, muy movilizado y eso es un muy buen plafón de cara al futuro”, detalla.

Por su parte, la politóloga y directora de la consultora Zuban – Córdoba, Paola Zuban, considera que es probable que pierdan identidad con el paso del tiempo. “Pueden tener un crecimiento en esta elección y es habitual que así sea en una legislativa. Eso no quiere decir que se conviertan en una fuerza mayoritaria o con un volúmen electoral con mucha potencia. En las elecciones legislativas suele pasar que crecen fuerzas que están en la periferia o que no están contenidas dentro de las coaliciones mayoritarias. Hay que tener en cuenta que el sistema de partido argentino ha ido cambiando. Hoy tenemos un sistema bicoalicional. Son una especie de redes ‘atrápalo todo’ que ponen bajo su paraguas a un montón de fuerzas políticas. Cuando van al Congreso y tienen que levantar la mano, ahí es cuando empiezan a perder el caudal propio porque la gente advierte que no están representando el ideal inicial y tienden a perder caudal electoral e identidad”, describe.

Con respecto al impacto de estas fuerzas en el interior de la coalición Juntos y la radicalización del discurso, Feierstein considera que hay expresiones  que modificaron sus posturas en sintonía con las libertarias, lo que considera un error. “En cualquier instancia, el electorado no va a optar por una mala copia. El desafío es el contrario, recomponer la relación de la población con la política. Estos partidos hacen una acusación general a la dirigencia política y tratan de estructurar el apoyo a través del odio. Si lo que se busca es coquetear con esos discursos antipolíticos y con esa utilización del odio, va a ser contraproducente. Entre Milei o alguien que se hace el Milei, es lógico que el votante lo vote a Milei”, explica.

Zuban sostiene que estos movimientos generan tensión al interior de Juntos con sus socios más moderados y considera que es posible que el sector más duro pueda consolidarse. “Ha salido a buscar el voto duro de derecha, pero es un voto que está muy abroquelado en una posición muy extrema. Necesitan recuperar esos votos que pueden fugarse por derecha. Cambiemos es una coalición de varios partidos políticos y eso presenta la posibilidad de la coexistencia de una variedad ideológica y eso no significa un problema sino una fortaleza. Lo más importante es cómo manejan las tensiones internas”, indicó. Vilker. “Es parte de la inercia propia de la grieta y la potenciación de los extremos. Pero claramente estamos viendo una competencia en el endurecimiento, a ver quién ocupa el lugar más cerca de la pared”, afirmó.