El lado oscuro del paraíso, en El Bolsón, exhibió este fin de semana su macabro esplendor en un “Domingo Sangriento”, que comenzó con una persona asesinada a balazos y otra gravemente herida, y concluyó entrada la noche con la represión violenta de una protesta callejera, a manos de formaciones civiles, émulos de las Ligas Patrióticas de hace un siglo, alentados por el Municipio. Solo por milagro la jornada no cerró con un número mayor de víctimas, cuando el centro de esa localidad se convirtió en una inmensa zona liberada por la Policía de Río Negro, que brilló por ausencia ante el festín de violencia.

Como antes fueron Rafael Nahuel y Santiago Maldonado, entre tantos otros, este domingo le quitaron la vida al militante mapuche Elías Garay, de 29 años, quien según los primeros datos de la autopsia murió por el veloz desangrado (shock hipovolémico) ocasionado por balazos que le impactaron en el pecho.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

A su lado quedó gravemente herido Gonzalo Cabrera, de 21 años, con dos tiros en el abdomen a los que logró sobrevivir hasta ser operado en el Hospital Público de El Bolsón. Gonzalo será ahora el testigo clave para identificar a los dos sicarios que dispararon a sangre fría contra ellos, según los primeros transcendidos de su testimonio.

Ambos fueron atacados en la “Lof Quemquemtrew”, un territorio ancestral que la comunidad mapuche recuperó el 18 de septiembre en el Paraje Cuesta del Ternero, 25 kilómetros al norte de El Bolsón. Y los balearon pese a que la zona está sitiada por tropas especiales de la Policía rionegrina (COER), que impedían por la fuerza el acceso de personas y el ingreso de alimentos y abrigos para los ocupantes desde hace 50 días.

La cúpula del COER está actualmente enjuiciada por la muerte de un cadete y las graves heridas sufridas por otros dos, durante los vejatorios entrenamientos a los que son sometidos los aspirantes a esa fuerza de choque.

La Lof Quemquemtrew se encuentra en una zona de tierras fiscales concesionadas a privados desde hace 35 años para forestar con especies exóticas, a fuerza de generosos subsidios de Nación y Provincia, reintegros y exenciones impositivas. En este caso, se trata de dos hermanos madereros de Puerto Madryn, Chubut: Osvaldo y Rolando Rocco.

Ellos adhieren a “Consenso Bariloche”, una organización de superficie que reúne a la élite regional controlante de los sectores turísticos, comerciales, inmobiliarios y forestales, con actores de la ultraderecha, ONG’s, gerentes de grandes estancias y estudios jurídicos que velan por sus intereses. Es la usina intelectual y económica que empuja la represión de los mapuches y al rechazo de la Ley 26.160, para el relevamiento de las comunidades originarias.

Para su horror, ante cada recuperación territorial, la discusión pública revela aspectos oscuros de la apropiación de esas tierras, evidencia negociados, ilegalidades o incumplimientos reglamentarios como los que comienzan a aparecer por las tierras de la Lof Quemquemtrew, concesionadas a los hermanos Rocco, donde fueron atacados Elías Garay y Gonzalo Cabrera.

Las primeras consecuencias sociales y políticas de ese ataque ocurrieron horas más tarde en el centro de El Bolsón cuando, arengados por notorios “simpatizantes” del intendente Bruno Pogliano, un par de cientos de personas que participaban de una jineteada, algunos alcoholizados según testimoniaron sus víctimas, se lanzaron a reprimir por su cuenta una protesta callejera que se realizaba por el asesinato de Elías.

Fue una cacería: algunos de a pie, portando palos o rebenques, y otros a caballo, arremetieron contra los manifestantes al grito de “Viva la Patria”, “Ar-gen-tina/Ar-gen-tina”, “fuera mapuches”. Y, cuadruplicándolos en número, los corrieron por las calles.

La protesta por el crimen de Elías bloqueaba con una pequeña fogata la avenida principal, San Martín, en su cruce con la Ruta 40 (que divide al pueblo en dos partes). Luego, atacaron y dañaron un local de Lotería propiedad del intendente, hasta que “los gauchos”, como los definieron, los corrieron a palazos incluso hasta el interior del Hospital de El Bolsón, donde amenazaron a la madre y familiares de Gonzalo Cabrera, quien justo en ese momento se encontraba en el quirófano peleando por su vida.

Literalmente, se trató de una banda represora civil integrada por émulos de las Ligas Patrióticas, con el apoyo explícito del intendente Pogliano, quien suele padecer incontinencias verbales cuando la realidad lo confronta. Solo por casualidad no se produjeron enfrentamientos directos que podrían haber incrementado las víctimas de la jornada, cuando lo necesario era atenuar el clima de violencia.

Pogliano es un experonista devenido en defensor de los intereses de las élites, que por ejemplo impulsa a toda costa un loteo para un barrio de lujo en un Área Natural Protegida declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y que la Justicia mantiene bloqueada por innumerables irregularidades. Antes de asumir su cargo, era el contador de Laderas del Paralelo, la empresa que intenta sin éxito montar el barrio y que está íntimamente ligada a la corporación Lago Escondido, del británico Joe Lewis.

Tanto lo desvela el uso del suelo, que en agosto de 2020 convocó y encabezó una movilización callejera en defensa de la propiedad privada y contra una ocupación de tierras al norte de la ciudad. Lo hizo con absoluta impunidad, cuando aún regía el Aislamiento Obligatorio, durante el peor momento de la pandemia.

Entre repudiar el ataque a dos jóvenes y denostar la protesta callejera que afectó su negocio personal, el intendente priorizó lo segundo: cuestionó al gobierno nacional por la falta de seguridad en las calles de El Bolsón y hasta celebró, literalmente, la represión de las Ligas Patrióticas locales.

“Si no hubiera sido por estos gauchos que estaban en el clasificatorio de Jesús María, que decidieron dar una mano… Los vecinos de El Bolsón se sintieron, nos sentimos desprotegidos en una situación compleja, ante un grupo minúsculo de violentos, que encapuchados y utilizando palos y piedras, intentaron infundir el terror entre los vecinos de El Bolsón. Ellos nos protegieron”, declamó Pogliano a la mañana siguiente, en declaraciones en las que le dedicó un instante al asesinato de Elías Garay.

El domingo en El Bolsón, dos sicarios asesinaron a un joven mapuche y dejaron gravemente herido a otro, en el contexto de un conflicto por territorio que desató un reclamo de justicia, a su vez reprimido por formaciones civiles festejadas explícitamente por el intendente local, quien deshumaniza a las víctimas y les adjudica el ejercicio de la violencia.