Además de la llegada de un nuevo año occidental, a las 0:00 hs del lunes se escuchará el silbato que dará inicio a la carrera electoral más intensa de los últimos años. Después de una pandemia, una guerra y acordar con el FMI, el gobierno de Alberto Fernández entrará en su fase final.

Las dos coaliciones más importantes tienen por delante la definición de sus precandidatos en unas PASO que prometen ser a todo o nada. Además de intentar convencer a una sociedad con tendencias a desencantarse de la política y la propia disputa entre fuerzas, tanto oficialismo como oposición presentan la misma traba: ambos tienen más nombres que definiciones.

Si bien mes a mes las encuestas fluctúan sus números, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, los dos nombres por ahora más instalados en el PRO y Juntos por el Cambio comparten la punta como posibles presidenciables. A pesar de las similitudes que puedan tener, halcones y palomas presentan grandes diferencias a la hora de encarar sus campañas más allá de la ciudad y provincia de Buenos Aires. Sobre esto, Analía del Franco, especialista en investigación de opinión pública y directora de Analía del Franco Consultores, advierte: «A nivel nacional, Rodríguez Larreta arranca mejor posicionado que Bullrich porque tuvo dos años de exposición en pandemia que fueron más que exitosos. En este punto, él logró darse a conocer desde un lugar de gestión, que es lo que al votante más lo atrae. A pesar de esto cuenta con una gran desventaja frente a su contrincante. El jefe de gobierno no muestra gran habilidad política, como sí lo hace la exministra. Ese es el principal déficit por el que no puede ganar en los lugares que Bullrich ya tiene conquistados». Una posible alianza entre ambos está más que descartada, no sólo porque ninguno querrá dejar de lado la presidencia sino porque sus ejes de gestión son diametralmente opuestos.

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Ante la imposibilidad de conquistar la mitad más uno, es en este punto que ingresa el tercer gran protagonista de la disputa opositora. El radicalismo cuenta con un gran caudal de votos en las provincias, lo que abriría la posibilidad de lanzar un candidato propio. Sin embargo, el conflicto del partido centenario radica es que aún no logra captar el electorado suficiente en la ciudad y provincia de Buenos Aires, algo que el PRO consigue con mayor facilidad. De esta forma disputar la presidencia unilateralmente podría ser perjudicial para ambos aliados. Ante esto, Fernando Larrosa, sociólogo y director de CEIS Consultora afirma que dejar de lado estas uniones en las fórmulas presidenciales sería un error que podría costarle la elección a Juntos por el Cambio. En este posible escenario, Gerardo Morales es quien mejor se posiciona para acompañar a Rodríguez Larreta en su carrera electoral y, de esta forma, se encaminarían a ganarle la interna a la presidenta del partido amarillo.

El oficialismo, por su parte, busca quien quiera tomar el timón de un barco algo desorientado. Antes de la proscripción, Cristina Fernández de Kirchner era, por mucho, la candidata más votada del Frente de Todos. Sin embargo la silla que ocupaba quedó vacante para quien ella elija para continuar con su legado. Lejos de lo deseado, esto resulta un rompecabezas muy difícil de armar. Axel Kicillof, quien parecía ser su heredero directo, no estaría dispuesto a renunciar a la provincia, y las encuestas, en tanto, acompañan la decisión del gobernador. En la misma línea, y si bien se barajó la posibilidad de que Wado de Pedro sea quien recoja el guante, Del Franco advierte que el ministro del Interior aún no cuenta con el suficiente conocimiento a nivel nacional como para ser lanzado como el candidato del Frente de Todos, por lo que su candidatura sería «todo un riesgo».

Una posible solución podría ser la presentación de un barón peronista del interior del país. Pero eso, además de implicar una campaña en tiempo récord que no contaría con la misma épica que supo recolectar Alberto Fernández en 2019, obligaría a algún gobernador a abandonar su provincia, algo que, hasta el momento, ninguno está dispuesto a hacer. Por otro lado, el factor sorpresa podría ser una carta a reutilizar por la vicepresidenta.

El oficialismo tiene en contra el escenario económico que le tocó atravesar. Sobre esta situación, el sociólogo y titular de la consultora Equis, Artemio López, advierte la inmensa importancia que tendrá la economía en los resultados que arrojen las urnas: «Si no mejora la distribución de los ingresos será sumamente difícil enfrentar un escenario electoral de manera exitosa».

Por su rol, el único que podría mejorarla y, por ende, calzarse el traje de súper-ministro-presidenciable sería Sergio Massa. El tigrense aún no rankea alto en las encuestas. Sin embargo López advierte sin dudar que, de cumplir con sus expectativas económicas, el líder del Frente Renovador podría convertirse en el candidato del Frente de Todos. Su principal beneficio, además de la propia gestión, es que en él confluyen todas las fuerzas que componen a la coalición, lo que podría evitar reproches y desentendidos durante una posible presidencia.

A pesar de cualquier análisis, el futuro es incierto y todavía falta mucho. Sin hacer futurología, los tres profesionales coinciden en que en las próximas elecciones regirá la ley de la selva y sólo triunfará uno: el más fuerte. «