El tractorazo a Plaza de Mayo del sábado pasado puso en relieve el mensaje de sectores rurales argentinos que se erigen como la totalidad del campo y plantean sus intereses como generales. Tiempo habló con académicos para analizar la movilización, su reclamo y el recorrido histórico que la antecede.

El sociólogo y coordinador del Grupo de Estudios Rurales y de Movimientos Sociales de América Latina, Juan Wahren, consideró que hay dos mensajes explícitos: el reclamo histórico de las entidades rurales y de los sectores más concentrados sobre la baja de impuestos y, por otro lado, el mensaje anti gobierno o antikirchnerista.

“Los dos se remontan al conflicto del 2008, pero en este caso tienen menos fuerza porque no participan orgánicamente las entidades rurales patronales. Hoy no veo claramente el proceso organizativo de aquel año. Esta marcha fue armada por productores autoconvocados y partidos de la oposición de derecha”, indicó.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Además, agregó una nueva línea de interpretación que tiene que ver con la reacción al cuestionamiento del modelo del agronegocio. “Una parte de lo que es el campo está preocupado porque también está en crisis el modelo que ellos representan. Hay algo de la crítica al agronegocio, un cuestionamiento muy bien fundado por parte de población urbana y rural que está creciendo. No está explicitado, pero es un malestar que tienen estos sectores porque ven que el modelo que tuvo tanta legitimidad durante 30 años está en una crisis de legitimidad importante. Las críticas son más masivas y generan una reacción, la cual en parte son estas movilizaciones”, agregó.

La historiadora de la Universidad de San Martín Marina Chiaramonte hizo un recorrido que tiene que ver con la disputa del concepto ‘Patria’. “Hay un mensaje que es que la ‘Patria es el campo’, aquello que genera la riqueza. Eso frente a otro mensaje que es que ‘Patria es el otro’, la distribución. Entonces el mensaje es ‘La patria somos nosotros, somos los que construimos las instituciones. Desde 1880 estuvimos presentes para construir una Argentina rica, fuimos los que decidimos que esto fuera una república con división de poderes e igualdad para grupos que eran la civilización frente a otros que era la barbarie’. El peronismo y el kirchnerismo vienen a romper ese discurso hegemónico del liberalismo y construyen uno en donde le dan igualdad a los que históricamente fueron construidos como la barbarie. Frente a ese nuevo modelo es el mensaje de la movilización”, afirmó.

Así como ‘Patria’ está en disputa, también ‘Campo’. ¿Cuáles son los sectores que se movilizaron? Wahren considera que hay grandes grupos vinculados al agronegocio que no se movilizaron pero que acompañaron la medida. “El que se construye a sí mismo como el único ‘campo’ en realidad abarca a los sectores más concentrados: los terratenientes o grandes propietarios de tierras y, al lado de ellos, a los otros empresarios del agronegocio más nuevos, que si bien no tienen tanta tierra como dueños, sí producen en grandes cantidades rentando tierras ajenas, sobre todo cultivos como soja y maíz. Son los más predominantes que no necesariamente se movilizan porque es gente que realmente tiene mucho dinero y no necesita eso para ejercer su capacidad de presión, pero que alienta y fomenta este tipo de acciones. Hay un sector de medianos productores y contratistas, que hacen la labor de la tierra y son parte del engranaje”, describió el investigador del CONICET.

Y agregó: “Hay otros actores que no se movilizan, pero que forma parte de esto que son las grandes empresas como Syngenta o Bayer y las grandes exportadoras de cereales como Dreyfus, Cargill o Bunge que son parte de esta cadena, no aparecen como actores pero están ahí generando presión de poder”. Afuera queda el campo subalterno: pequeños productores que resisten con otro tipo de cultivo y comunidades campesinas y de pueblos originarios, que están en disputa con el agronegocio.

Chiaramonte indicó que este método de protesta de parte del sector agrario es una manera de ejercer presión que irrumpe con claridad después del 2001. “El Estado siempre representó los intereses del campo, algo que se profundizó con Martínez de Hoz. Hubo excepciones como en el gobierno de Perón. El 2001 rompe con todo eso porque aparecen los excluidos y entra en crisis esa alianza donde el Estado representa los intereses del agro. Y con Néstor Kirchner, el Estado reformula el pacto social y ahí empiezan a aparecer las rispideces que se profundizan con la disputa por la 125. Entonces, frente a un Estado que siente que no va a asumir la defensa de sus intereses empiezan a buscar nuevas formas de aceptación en la sociedad civil, para que los acompañe y eso va a generar este tipo de marchas del odio”, analizó la historiadora.