A la composición actual de las dos cámaras del Congreso le quedan dos semanas. Las legisladoras y legisladores electos en las generales del 14 de noviembre jurarán a partir del 7 de diciembre y tres días después concretarán el recambio que dictaron las urnas. Detrás de las especulaciones sobre los temas que se podrán tratar antes del 10 de diciembre, en el oficialismo ya están con otra agenda: estiman que para entonces la Casa Rosada habrá puesto en juego las cartas que tiene para explorar un acuerdo con la oposición en el Congreso y, luego de saldar ese intento, avanzar en el tramo definitivo de la negociación que mantiene el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el bloque de diputados y diputadas del Frente de Todos, que lideran Máximo Kirchner y Cecilia Moreau, trabajan sobre una hoja de ruta que se basa en los tiempos que planteó la Casa Rosada. Deslizan que ya están definidas las pautas generales del borrador que negocia el ministro de Economía, Martín Guzmán, con el staff del FMI. Aseguran que tendrá cuatro años de gracia y un plazo de pago de diez años a partir del 2025, es decir, cuando el próximo presidente o presidenta comience a transitar la segunda parte de su mandato. Si esos datos se confirman, serán un freno para las aspiraciones del kirchnerismo, que apuntaba a conseguir el doble de ese plazo a partir de un cambio en la carta orgánica del FMI.

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Entre las incógnitas que hay en danza, dentro del Congreso no ventilan certezas sobre la posición que adoptará el directorio del organismo sobre el pedido argentino de recudir las sobretasas. Son aumentos de 200 puntos básicos (2%) que afectan a los préstamos por encima del 187,5% de la cuota de un país. La sobretasa trepa a los 300 (3%) puntos básicos en los créditos que están por encima de ese porcentaje durante tres años, como es el caso de la Argentina. “Esperamos que el presidente anuncie el borrador del acuerdo con el FMI la primera semana de diciembre y que luego envíe el plan plurianual que mencionó el día de las elecciones”, confió a este diario una alta fuente parlamentaria.

Más allá de las perspectivas que le endosan al presidente, en la Cámara Baja aseguraron que el proyecto entraría el 6 de diciembre, un día antes de la jura de los legisladores electos. Pero no se animaron a precisar si la iniciativa será tratada en forma simultánea con el proyecto de Presupuesto 2022, que el Ejecutivo envió el 15 de septiembre y acumula 80 días sin tratamiento en la Comisión de Presupuesto y Hacienda que preside el diputado Carlos Heller.

En el interbloque de Juntos por el Cambio, que preside el radical Mario Negri, están aferrados a la demora del oficialismo con la Ley de Leyes y desconfían de cada movimiento. Creen que el plan plurianual cambiará todos los términos del presupuesto y que por esa razón el oficialismo “no movió un dedo” para activar el debate en comisión.

“No lo tratan porque todos los números van a cambiar cuando el gobierno mande las metas que está negociando con el Fondo”, resumió un dirigente del macrismo que da por hecho que el debate económico recrudecerá en diciembre. “Por eso Alberto extendió el período de ordinarias hasta fin de año, pero vamos discutir esto el tiempo que sea necesario y no les vamos a votar nada a libro cerrado”, bramaron desde la bancada de la Coalición Cívica, que lidera Juan Manuel López.

Sin embargo, la fundadora de ese espacio, Elisa Carrió, marcó una orientación diferente este sábado durante el congreso del partido para conmemorar los 20 años de su creación. En el encuentro estuvieron todos los integrantes de la Mesa Nacional de JxC. Les pidió «mantener la institucionalidad» y «acordar con el FMI» para «honrar las deudas».

Pocas horas después, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner difundió una carta en las redes sociales. Habló sobre la negociación con el FMI. Respaldó al presidente pero volvió a marcar la cancha sin dejar de exhibir su predisposición para acordar. «La lapicera no la tiene Cristina…Siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el presidente. Y no lo digo yo, lo dice la Constitución Nacional. Que a nadie lo engañen sobre quién decide las políticas en la Argentina», lanzó la titular del Senado.

Dentro del oficialismo no hay una posición unánime sobre el abordaje de la negociación soberana de la deuda externa. Los aliados esquivos también anticiparon que el debate no será tan llano. El jefe del Interbloque lavagnista, Alejandro “Topo” Rodríguez, anticipó su posición. “El Congreso no debe entregar un cheque en blanco” en la negociación y sostuvo que “la continuidad de las retenciones a las exportaciones al agro son una mala manera de promover el crecimiento económico”, dijo el diputado de diálogo cotidiano con el excandidato presidencial Roberto Lavagna.

El FdT advierte que el FMI pedirá retenciones y otras salidas fiscales porque quiere cobrar. En el espacio aseguran que si la oposición no quiere acompañar el plan plurianual, “quedarán expuestos por negarse a acompañar la renegociación de la deuda que tomaron ellos cuando fueron Gobierno”. También acotan que hay un agravante si no acompañan, porque el año pasado aportaron los votos para la ley que obliga que todos los acuerdos de endeudamiento pasen por el Congreso.

Amparados en esa lectura, los emisarios del Palacio de Hacienda en el Congreso aseguran que quieren cerrar el Presupuesto y el plan plurianual antes de fin de año. El lapso asoma muy corto para que los textos sean aprobados en ambos recintos. El oficialismo perderá el quórum propio en el Senado desde el 10 de diciembre y deberá redefinir su esquema de alianzas, aunque en Hacienda no descartan que el plan plurianual ingrese por la Cámara Alta y sea debatido mientras se reactive el trámite del Presupuesto en Diputados.

En la Casa Rosada aseguran que con la firma de un acuerdo con el “staff” se destrabarán una serie de inversiones frenadas. Una de las ofrendas previas la lanzó el titular de la Cámara baja, Sergio Massa. Dijo que buscarán suspender la ley de alquileres. Es en la misma línea de las recomendaciones del FMI que desaconseja el control de precios y ya le bajó el pulgar a ese texto, un dato que en el FdT prefieren eludir con diplomacia.

A la par del debate presupuestario, en el oficialismo vaticinan que los proyectos que seguirán tratamiento legislativos son “las fábricas para hacer dólares”, es decir, las iniciativas impulsadas por la Rosada para el sector agroindustrial, para la industria automotriz, de hidrocarburos y de electromovilidad, además del régimen para el cannabis medicinal y el cáñamo industrial. Esa ambiciosa agenda podría avanzar después de la pelea sobre la deuda que se avecina, aunque en el medio está el tratamiento de la ley de envases que, al cierre de esta nota, corre el riesgo de quedar sin chances para llegar al recinto. Puede caer en medio de una dura ofensiva de lobby y de una negociación que ya está a un paso de tomar las definiciones económicas más importantes para la próxima década.