Con primarias o sin ellas, Horacio Rodríguez Larreta, Mauricio Macri y Patricia Bullrich, entre otros dirigentes de Cambiemos, ya comenzaron a trabajar en sus campañas electorales para el año próximo. El alcalde porteño apunta a 2023, pero primero deberá medir el impacto de su gestión en las legislativas del año próximo. El futuro electoral del expresidente es una incógnita y la titular del PRO encabeza los banderazos con la mirada puesta en el año que viene, pero en su entorno no explican sin finalmente será candidata o se guardará para otra oportunidad. Sin embargo, ninguno de ellos sabe si habrá PASO en 2021, porque desde hace dos semanas un puñado de gobernadores peronistas encabezan un operativo para suprimirlas el año que viene.

Cada vez que lo hacen, crecen las intrigas en el Frente de Todos sobre la pertinencia de probar con ese globo de ensayo. Pero también cruje Juntos por el Cambio porque no hay una posición común para aceptar un 2021 sin PASO. El pasado reciente los contradice. Macri intentó anularlas en 2018 y en la Cámara baja hay al menos tres proyectos impulsados por diputados y diputadas de Cambiemos para hacer exactamente lo mismo que ahora resisten con uñas y dientes.

En la Casa Rosada hay dos discursos en marcha. El oficial corre por cuenta del ministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro. Sus funcionarias encargadas de la organización de los comicios confirmaron a todos los partidos que avanzan con el cronograma original previsto por la ley. Pero al mismo tiempo observan la forma en que evoluciona el operativo «anti PASO» que impulsan distintos mandatarios, como el tucumano Juan Manzur, el santafesino Omar Perotti, el sanjuanino Sergio Uñac, el misionero Oscar Herrera Ahuad, el neuquino Omar Gutiérrez, la rionegrina Arabela Carreras y el fueguino Gustavo Melella.

Cada uno de ellos hizo valer sus palabras en los medios y en sus cuentas de twitter, pero están dirigidas a la Cámara de Diputados, el único lugar donde podría reformarse la ley 26.571 que crea las primarias. La cautela del Gobierno es acompañada por el presidente del PJ, el diputado José Luis Gioja, mientras el gobernador bonaerense Axel Kicillof elude definirse sobre el tema. En sus despachos admiten que los argumentos económicos y sanitarios para suprimir las PASO el año que viene resuenan en un mal momento. En el PJ recuerdan que se trata de un mecanismo impulsado por el expresidente Néstor Kirchner. Y luego implementado cuando Cristina Fernández terminaba su primer mandato.

El coro de voces para suspender las primarias busca demostrarle al Gobierno que cuenta con los votos necesarios para cambiar la ley. La última palabra la tiene el Ejecutivo, pero en la Cámara baja el despliegue continúa y cada vez suma más adherentes. Su principal impulsor es el titular del cuerpo, Sergio Massa, aunque el bloque del Frente de Todos, que conduce Máximo Kirchner, no ha presentado una iniciativa en ese sentido. En su lugar lo hizo el diputado mendocino José Luis Ramón, que encabeza el interbloque Unidad y Equidad para el Desarrollo. Presentó un proyecto para suprimir las PASO ante el impacto de la pandemia y destinar los 3.500 millones de pesos que costarán esos comicios en ayuda estatal para las PyMEs.

La movida de Ramón, aliado esquivo del oficialismo, puso al interbloque de Juntos por el Cambio en estado de alerta. Rodríguez Larreta le pidió explicaciones a De Pedro. El ministro negó cualquier vinculación con la iniciativa. Lo mismo le dijo al diputado y titular del Comité Nacional de la UCR, Alfredo Cornejo, cuando le pidió aclaraciones al respecto. El cordobés Mario Negri, que preside el conglomerado opositor en la Cámara Baja, cuestionó la posibilidad. Se niega rotundamente aceptar un cambio. Pero la posición no es unánime en el interbloque, tampoco en su partido y mucho menos en el PRO. Cornejo ya no duda, pero en vez de hablar empoderó a su coterránea y compañera de bancada, Claudia Najul, para que adhiriera al operativo, desde la crítica económica.

Hay razones de peso para ese río revuelto. La ausencia de las PASO en 2021 puede acrecentar las dificultades de Juntos por el Cambio para definir sus liderazgos electorales. Hasta el año pasado contaron con la lapicera del entonces presidente Mauricio Macri. Con el nuevo rol opositor en medio de la pandemia, los debates todavía se mantienen en estado solapado, pero sin primarias, no será fácil controlar las pujas que atraviesan a macristas y radicales en Córdoba. O las que definen la convivencia de Rodríguez Larreta en la Capital, con Bullrich como potencial competidora del ala dura, la UCR en una alianza inestable y con la Coalición Cívica pidiendo más pista.

Lo mismo sucede en la provincia de Buenos Aires. La UCR ni siquiera pudo consensuar la conducción de su partido y sus dirigentes postergaron esa interna hasta el año que viene para saber si el comité bonaerense será conducido por el senador provincial Maxi Abad o por el intendente de San Isidro, Gustavo Posse. Las complejidades también afectan al PRO de la provincia más grande del país, presidido por el intendente de Vicente López, Jorge Macri. El primo del expresidente no oculta su deseo de disputar la sucesión de Kicillof en 2023. Sin embargo todavía debe transitar el año que viene. No hay precisiones sobre el destino electoral que elegirá la exgobernadora María Eugenia Vidal.

Ese camino de espinas y fragilidades alimenta el interés del oficialismo por quitar las primarias del camino, al menos para el año que viene. El apetito se incrementa en Diputados porque hay proyectos de Juntos por el Cambio que podrían ser utilizados sin necesidad de buscar una propuesta de consenso. Uno de ellos lleva la firma del macrista Pablo Tonelli. Fue presentado el año pasado y establece la anulación de las PASO para que sean reemplazadas por el sistema de elecciones internas de cada partido que funcionó hasta 2011.

En Cambiemos esperaban desde principios de este año que el oficialismo intente aprovechar el proyecto de Tonelli, que nunca perdió estado parlamentario. En total hay seis iniciativas en danza y otras dos en el Senado. Este miércoles, poco después del comienzo de la sesión para tratar una veintena de proyectos, el rionegrino Luis Di Giácomo tomó el guante del operativo.

Di Giácomo responde a la gobernadora Carreras, pero especialmente a su antecesor, el actual senador nacional, Alberto Weretilneck. Preside el monobloque de Juntos Somos Rio Negro. Integra el interbloque que encabeza el mendocino Ramón, autor de la iniciativa que propone suprimir las primarias transitoriamente.

Aunque no había sido previsto en la reunión de Labor Parlamentaria, el diputado pidió en la sesión de este miércoles apartarse del reglamento y pidió que sea tratado el texto de Tonelli. “Se van suscitando diversas especulaciones respecto de su realización o no. Y hay expresiones de diversos sectores que hasta ahora lo único que producen es confusión”, dijo el exministro de Gobierno de Weretilneck. Poco después aportó la pieza que faltaba. Dijo que «es posible resolver positivamente el tema si hay un consenso y un acuerdo”. La irrupción contó con el respaldo de los diputados que se referencian en el exministro de Economía y excandidato presidencial, Roberto Lavagna.  Su interlocutor más cercano, el diputado Alejandro «Topo» Rodriguez, había anticipado su posición la semana pasada. Este miércoles, la encargada de plantar bandera fue su colega Graciela Camaño: «Quiero reivindicar para el Congreso la competencia electoral. Este Congreso debería tener la responsabilidad de hacerse cargo de un tema que la Constitución le da plena competencia».

Entre el bloque que integra Camaño y el que conduce Ramón suman 19 votos clave para el oficialismo, que cuenta con 119 voluntades y necesita diez para contar con quórum propio.

El planteo de Di Giacomo buscó meter el debate dentro del recinto y actualizar el coro de presiones dirigidas a la Rosada. En Balcarce 50 observan el lobby con atención y testean su evolución. La mesa de negociación está en construcción y el menú está en desarrollo. Algunas fuentes señalan que el presidente tendría predisposición para abrir el debate. Cerca de la vicepresidenta no aportan definiciones al respecto, pero el tema ya sobrevuela la agenda del oficialismo, entre las sospechas de un operativo autoinflingido y el interés de aumentar la fragilidad de una oposición que no tiene una postura común.