El presidente de la Comisión de presupuesto y Hacienda, Carlos Heller, fue el encargado de abrir, como miembro informante, el debate en el recinto y defendió el proyecto de ley del ejecutivo de Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa. En su exposición destacó que la Ley “es un instrumento para que el Poder Ejecutivo tenga fortaleza en la negociación» con los acreedores externos.

Como miembro informante, Heller manifestó: “Esta ley que estamos empezando a considerar cumple con la función de esa capacidad al gobierno, a través del ministro de Economía. Y es distinta, al momento de la negociación, si se hace con el apoyo de todo el arco político, que empodera  a ese funcionario para que defienda los intereses del país con esa representación”.

En ese sentido,  el diputado se mostró confiado  y expresó que la norma “saldrá con el amplísimo consenso de esta Cámara. «Será el paso para que después el Senado lo apruebe y ahí tenga haya un  instrumento que dé fortaleza a la negociación”

Por otro lado, mediante datos duros, Heller argumentó porque es importante sancionar la ley de Reestructuración de la Deuda externa. Dijo que así como está la situación afrontar los pagos es insustentable.

“Entre 1015 y 2019 la relación deuda-PBI aumentó del 48,6 al 90,9 por ciento. Los servicios totales, intereses más amortizaciones pagados anualmente, se cuadruplicaron, pasaron de un 10% del PBI a un 40%. Aumentó la porción emitida bajo la legislación  extranjera de un 24,15%, en 2015, a un 45,5%, en 2019”, enumeró. Luego agregó que “aumentó la tasa de interés promedio: en 2015 era de 5,9 y en 2019 de 7.25″. «Además se deterioró la relación entre intereses y recursos tributarios, creció en 280% el pago de intereses».

Por otro lado, el diputado del Frente de Todos hizo alusión a las palabras del ministro de Economía, Martín Guzmán, en cuanto a que “un Estado soberano tiene derecho, en el ejercicio de su facultad discrecional, a elaborar sus políticas macroeconómicas, incluida la reestructuración de su deuda soberana. Derecho que no debe verse frustrado ni obstaculizado por medidas abusivas. La reestructuración es un último recurso, pero cuando llega el caso es una herramienta que un estado soberano tiene pleno derecho a ponerlo en práctica”.

Finalmente, aseguró: “Iremos con nuestros propios planes, diseñando nuestras propias políticas de crecimiento y distribución del ingreso, enfocados en generar el crecimiento necesario, no sólo para cumplir con la deuda sino principalmente para mejorar la situación de las mayorías y poner al país de pie, como sostiene nuestro presidente Alberto Fernández”.