La confirmación de Sergio Massa como nuevo ministro de Economía, Producción y Agricultura no sólo anticipa un cambio en el esquema de poder del oficialismo. También impactó en la oposición y especialmente en Juntos por el Cambio (JxC), que lleva dos años de una interlocución muy inestable con el panperonismo y también con el tigrense, dentro de un recinto signado por una paridad muy estrecha desde la victoria de Alberto Fernández en las presidenciales de 2019. Detrás de los 118 votos que ahora tiene el FdT, la coalición opositora tiene 116 y esa mínima ventaja depende de aliados provinciales que tampoco le tienen la máxima confianza al tigrense. Con esa foto política como mar de fondo, los principales dirigentes de JxC se mostraron este sábado en la apertura de la edición 134 de la exposición anual que la Sociedad Rural Argentina realiza en el predio ferial que opera en Palermo, pero que pertenece al Estado.

La coalición de JxC, según refleja este diario desde hace meses, no logra consensuar un programa económico común entre sus socios para abordar la crisis. Esas tensiones programáticas revelan la tensión que administra la oposición sobre las distintas expectativas que tiene el establishment para la coalición de derecha. Los tironeos suceden en un momento donde uno de los principales representantes del sector industrial lanzó un mensaje muy incómodo para macristas, radicales y lilitos.

“JxC no está en condiciones para gobernar en 2023”, es la frase que el CEO de Techint, Paolo Rocca, lanzó hace dos semanas con un empeño que, según pudo confirmar Tiempo, pertenece directamente al mismo magnate que hace un lustro respaldó a Mauricio Macri y su desembarco como jefe del Estado. Así como en el oficialismo confirmaron que se trata de la apreciación real de Rocca, en JxC tampoco dudan de su autoría para un mensaje que les cayó pésimo, pero que revela las dificultades que tienen para acordar un programa económico común, cuando la UCR ya definió el 31 de diciembre como el último plazo para establecer una plataforma partidaria y definir los ejes de gobierno que ofrecerá JxC en la contienda electoral del año que viene.

A pesar de la crisis económica actual, signada por la interna del oficialismo, el sector industrial sigue teniendo un recuerdo amargo de la gestión de Mauricio Macri como jefe del Estado. El mensaje de Rocca lo confirma por encima de la multiplicidad de opiniones que tiene esa porción de las patronales argentinas, reunidas en la Unión Industrial Argentina (UIA), liderada por el lobbysta Daniel Funes de Rioja.

Las muecas ásperas que le prodigan los empresarios industriales a JxC, le tapizaron el camino a los dirigentes de la coalición opositora para abrazarse a los dirigentes de la Mesa de Enlace durante el evento de la exposición agropecuaria. El mensaje del titular de la SRA, Nicolás Pino, fue elocuente para exhibir las aspiraciones que la Mesa de Enlace viene repitiendo desde principios de año. “Exigimos la total liberación de los mercados para carne, trigo, maíz y los demás productos”, lanzó el dirigente agroexportador y luego adhirió con la estrategia de reducir los derechos de exportación a cero. Consideró que las retenciones “son ilegales e inconstitucionales, y esto lo repetimos enfáticamente”. Posiblemente serán las mismas palabras que le dirán a Massa cuando los reciba en el Palacio de Hacienda, dentro de la rondas de acercamientos que prepara para tejer puentes con la oposición.

En el Frente de Todos no pierden de vista que los intentos de la SRA para frenar las retenciones en tribunales cayeron en saco roto y que el último “banderazo” que organizaron en la capital quedó deshilachado entre problemas de comunicación y un ataque preventivo ante el posible aumento de retenciones que el saliente ministro de Agricultura, Julián Dominguez, negó tres veces a pedido del presidente Alberto Fernández.

Rodríguez Larreta no estuvo sólo. Lo acompañaron su colega, el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés; el exembajador en España, Ramón Puerta, el exembajador en China, Diego Guelar y la presidenta de PRO, Patricia Bullrich, que pasa por un mal momento en la relación con el expresidente Mauricio Macri. El magnate le critica su prédica, sin matices, para demoler al Gobierno en un momento donde la mayoría de JxC acordó no hablar más de candidatura, luego de una compleja negociación entre los socios opositores para no entorpecer los errores autoinflingidos del oficialismo.

Las advertencias para Massa no sólo fueron por las retenciones. También hubo bronca por la degradación de Agricultura a secretaría. “Esperamos que la nueva conducción económica esté a la altura de la difícil situación que atraviesa el país, y que genere la confianza necesaria para atravesar estos momentos”, lanzó Pino. “El sector agropecuario es lo suficientemente importante como para mantener el rango ministerial”, lanzó el dirigente agropecuario para quien «Sergio Massa es la bala de plata que se está gastando el gobierno».

Por fuera de los dardos de los “farmers”, en JxC ya quedaron expuestas las diferencias que bullen ante el próximo sondeo que hará el oficialismo para construir una instancia institucional de interlocución con toda la oposición en el Congreso. La fundadora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, utilizó su cuenta de tuiter para sacudirle a Massa. “Llegó el diablito”, escribió la exdiputada junto a una imagen de un diablo rodeado por siete cabezas. El mensaje, que nadie rebatió, contrastó con un mensaje que revela los puentes del designado ministro con socios opositores. “Hay una buena expectativa por parte del mercado. Es una oportunidad para el país, en tanto se ordenen las cosas. El propio Massa dijo que iba a hacer anuncios el miércoles, creo que hay una buena expectativa del mercado», lanzó el gobernador de Jujuy y presidente del Comité Nacional de la UCR, que goza de una amistad con Massa que genera inquinas en otros socios. Lo mismo sucede con otro amigo del tigrense, como Rodríguez Larreta. El alcalde porteño guardó silencio sobre Massa y, calzado en el traje de precandidato presidencial, estaba sentadito atrás de Pino.