Para el gobierno, la cuarta semana de abril –junto al diciembre ‘caliente’ en el que se discutió la Reforma Previsional- fue una de las más agitadas de su gestión. La oposición en Diputados obtuvo el quórum para sesionar y se descuenta que en un plazo breve conseguirá aprobar uno de los proyectos de ley para frenar los aumentos y retrotraer las tarifas. En ese caso, Mauricio Macri deberá apelar al veto. La economía tampoco dio muchas alegrías. Entre el miércoles y el viernes, la cotización del dólar se disparó y superó los 21 pesos a pesar de la venta récord por parte del Banco Central, que redujo significativamente sus reservas.

En la Cámara Alta, la senadora Cristina Fernández realizó un fuerte discurso al tratar la reforma del Código Procesal Penal y presentó una moción para que el proyecto pasara a comisión. Esa votación la perdió 44 a 15. Pero Cristina fue una de las principales impulsoras de las observaciones que había recibido el artículo que habilitaba a utilizar un sistema de vigilancia remota que permitía intervenir celulares, tablets y laptops. Y ese artículo fue eliminado.

Pero la agenda de Cristina no se limitó a su acción parlamentaria. Junto a su intervención del miércoles, la exmandataria encabezó esta semana varias reuniones en el Instituto Patria. El jueves, en un raid intenso de actividades, la senadora conversó sobre la actualidad de la Educación Pública con un grupo de rectores de universidades públicas.

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En 2018, vale recordarlo, se cumplen 100 años de la Reforma Universitaria. El 15 de junio se realizará en Córdoba la Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe (CRES) de la UNESCO. El escenario elegido para esa cumbre, que se realiza cada diez años, es un reconocimiento a la Reforma que instaló el concepto de autonomía universitaria en todo el continente.

En la reunión del jueves, Cristina se encontró con los rectores Sandra Torlucci (Universidad Nacional de las Artes), Gabriela Dicker (Universidad de General Sarmiento), Alejandro Villar (Universidad Nacional de Quilmes), Juan Castelucci (Universidad Nacional de Tierra del Fuego), Mario Nerotti (vicerrector de Universidad de Lanús), Federico Thea (Universidad Nacional de José C. Paz), Adrián Canelotto (Universidad Pedagógica de Buenos Aires), Ricardo Serra (vicerrector de Universidad Nacional de Avellaneda) y Javier Gortari (rector Universidad Nacional de Misiones), entre otros.

El tiempo de los trabajadores

El mismo día en que recibió al mundo universitario, CFK fue anfitriona de una delegación muy numerosa de dirigentes y militantes de base del sindicalismo. Fueron alrededor de 250 personas entre secretarios generales de gremios, legisladores nacionales o provinciales que forman parte del kirchnerismo y que provienen de las filas sindicales, referentes de algunas seccionales de sindicatos, miembros de comisiones internas.

Todos los asistentes formaban parte de la Corriente Federal de los Trabajadores –espacio combativo de la CGT- o de gremios o seccionales de gremios que tienen también una postura fuertemente opositora. Eran ATE Capital, las seccionales Quilmes y San Miguel de la UOM, y los Metrodelegados (AGTSyP), sindicato sobre el que la Corte Suprema convalidó la quita de personería.

Entre esas 250 personas que participaron del diálogo con CFK, realizado en el salón más grande del Instituto Patria, estuvieron la diputada nacional Vanesa Siley; el diputado nacional Walter Correa, también secretario general del sindicato de Curtidores del Cuero; Daniel “Tano” Catalano, de ATE Capital; Hernán Escudero, secretario de organización de SADOP (docentes privados) y miembro de la mesa de la Corriente Federal; Héctor Amichetti (Federación Gráfica Bonaerense); Néstor Segovia, por Metrodelegados; Carlos Minucci, secretario general de la Asociación Personal Superior de Empresas de Energía; Carlos Ortega, por SECASFPI (trabajadores de ANSES); Adrián Pérez (UOM Quilmes); Alejandra López, secretaria general de SADOP Capital.

Todos los asistentes del encuentro lo describieron como “muy emotivo”. A diferencia de lo que se suele realizar en este tipo de actividades, no hablaron únicamente los dirigentes de cada gremio. Hubo también intervenciones de delegados de base, quienes describieron con crudeza -y al mismo tiempo conmoción por hablar con Cristina- los efectos de las políticas neoliberales en cada lugar de trabajo.

En los discursos se escuchó un constante llamado a fortalecer al movimiento obrero y a renovarlo con un protagonismo cada vez mayor de los delegados más jóvenes. Se habló, además, de la necesidad de que el sindicalismo encuentre la forma de superar las limitaciones impuestas por el temor o la extorsión que significa la amenaza del carpetazo.

En la charla también se habló de la necesidad de consolidar el armado del polo sindical opositor que reconoce y valora los 12 años del kirchnerismo como un avance inequívoco del pueblo. Esa prioridad se reflejará, en las próximas semanas, en la organización de un acto que tendrá lugar en la Ciudad de Buenos Aires.

Las palabras de Cristina entusiasmaron e impactaron a los participantes. La conclusión generalizada fue que el objetivo más importante de esta etapa del 2018 es contribuir a la creación y fortalecimiento de un gran frente nacional opositor que esté en condiciones de ganar las elecciones presidenciales del año próximo.