En medio de las tensiones político ideológicas que se expresaron este martes en la reunión de la VII Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), no se pudo concretar la foto de Cristina Fernández y Luiz Inacio Lula Da Silva, tan esperada en la dirigencia y militancia del campo popular. En medio de esas idas y vueltas, la vicepresidenta sí recibió en el Senado al presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce. Luego hizo lo mismo con el presidente de Colombia, Gustavo Petro.

La vicepresidenta invitó al mandatario brasileño a su despacho en el Senado, tal como lo hizo con la presidenta de Honduras, Xiomara Castro y el exmandatario boliviano Evo Morales. Pero desde el equipo de Lula consideraron mejor que el encuentro se realice en el Hotel Sheraton donde se lleva a cabo la cumbre de la Celac, y donde este martes continuaron las actividades de revinculación brasileño-argentinas, tras el daño que produjo la presidencia de Jair Bolsonaro. Allí el embajador Daniel Scioli mantuvo una reunión de trabajo con la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Cecilia Todesca; los secretarios José Ignacio De Mendiguren (Industria y Desarrollo Productivo) y Matías Tombolini (Comercio) y los funcionarios del gobierno de Brasil, Marcio Rosa (secretario de Industria y Comercio) y Tatiana Prazeres (secretaria de Comercio), en la que acordaron “trabajar juntos para incrementar el comercio y la integración productiva entre ambos países”.

En respuesta, la vicepresidenta mantuvo su decisión de recibir al presidente brasileño en el Senado, para dar un marco institucional al encuentro. De hecho, la cámara alta agrupa la representación política de todas las provincias. Además, las reglas del mundo diplomático establecen que son las autoridades del país anfitrión las que tienden la invitación, su lugar y su fecha.

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Este martes Lula tuvo su agenda libre por la tarde y se especulaba con que aceptaría la invitación de la presidenta del Senado. Sin embargo, no concurrió. Los rumores crecían. Algunos aseguraban que la reunión había ocurrido en secreto. Otros decían que Lula es muy respetuoso del vínculo con Alberto, y que una foto con CFK podría quedar por fuera del marco oficial. Incluso, algunos dirigentes sospechaban del accionar de la embajada de Estados Unidos y el activo rol que tuvo durante la cumbre del grupo regional que no integra y al que asistió en calidad de invitado.

Más allá de los rumores, el vínculo de Lula con Alberto se selló fuerte cuando el presidente todavía era candidato y lo visitó en la cárcel el 4 de julio de 2019. Pero luego, en medio de los festejos por su tercer triunfo electoral, Lula se puso la gorrita de CFK2023. Sin embargo, el brasileño y la presidenta no lograron pautar un encuentro, que hubiera sido el primero entre ambos tras el intento de magnicidio de la vicepresidenta argentina. Por lo pronto, Arce, otro mandatario de un país socio estratégico de Argentina en materia de recursos naturales, se diferenció de Lula y sí aceptó la invitación de la titular de la cámara alta. Y tuvo foto con Cristina Fernández de Kirchner. Lo mismo hizo Petro.