La Inspección General de Justicia emplazó a una sociedad dueña de una parte del paquete accionario del Grupo La Nación a que informe quiénes son sus propietarios, ante un reclamo de Esmeralda Mitre en su condición de heredera de uno de los históricos dueños del diario centenario, Bartolomé Mitre.

El reclamo, que a primera vista parece una disputa en el contexto de una millonaria herencia, insinúa dejar al descubierto una situación más compleja: el eventual ocultamiento de los verdaderos dueños de una parte significativa del paquete accionario del Grupo La Nación.

Esmeralda Mitre se presentó ante la IGJ en el marco de una disputa intrafamiliar por la herencia de Bartolomé Mitre. Explicó que su padre era dueño fundador, miembro del directorio y presidente de KMB S.A., accionista de un 20 por ciento del grupo La Nación.

Tras su fallecimiento, en marzo de 2020, su heredera buscó interiorizarse sobre las cuestiones relacionadas con la sucesión, pero se topó con una serie de obstáculos que se lo impidieron. 

Entonces informó a la IGJ sobre la existencia de dos fideicomisos denominados BLM I NEW YORK TRUST y BLM II NEW YORK TRUST, presuntamente constituidos en el exterior y aún no inscriptos ante el organismo que depende del Ministerio de Justicia. Esmeralda Mitre advirtió que ambos fideicomisos se denominan con las iniciales de Bartolomé Luis Mitre (BLM). 

Esos fideicomisos, según parece desprenderse del trámite administrativo, pertenecieron a su padre. Pero no está claro a quién pertenecen hoy: si son bienes sucesorios o fueron transferidos a otra persona, física o jurídica. ¿Hay alguna información circulando sobre nuevos inversores en el Grupo La Nación y sus emprendimientos multimediáticos?

La Dirección de Sociedades Comerciales de la IGJ, a raíz de la presentación de Esmeralda Mitre, intimó a la sociedad KMB S. A. a que presente “los contratos de los fideicomisos denominados BLM I NEW YORK TRUST y BLM II NEW YORK TRUST que figuran como accionistas de KMB S.A. conforme al último balance presentado por esta sociedad”. 

Además, el organismo requirió información sobre “las transferencias del Sr. Bartolomé Mitre y de la Sra. María Elena del Rosario Mitre a favor de los mencionados fideicomisos y la totalidad de los antecedentes contables e impositivos, así como copia de los libros societarios, contables y documentación comercial, bancaria e impositiva”.

Allí surgió el primer indicio sobre la transferencia de los fideicomisos a una tercera parte. La empresa KMB, a través de su representante Fernando Carregal, pidió “que se desestime” la presentación de Esmeralda Mitre puesto que carece de “legitimación activa”. ¿Por qué? La única respuesta posible es porque su padre dejó de ser dueño de los fideicomisos (o los desvinculó de la empresa) y, en consecuencia, ella no es heredera ni tiene derecho alguno sobre KMB. Carregal también rechazó el pedido de “exhibición de los contratos de fideicomisos”. 

En ese marco, la IGJ detectó una serie de irregularidades en KMB: la falta de presentación de dos estados contables finalizados al 31 de julio correspondiente a los ejercicios 2019 y 2020 y una serie de observaciones todavía sin contestar respecto de sus estados contables correspondientes a los ejercicios que van de 2010 a 2017. 

La resolución de la IGJ agrega, además, que “no surge registración alguna en este registro público respecto de los contratos de fideicomiso denominados BLM I NEW YORK TRUST y BLM II NEW YORK TRUST”, es decir, de los fideicomisos.

Así, el organismo que encabeza Ricardo Nissen emplazó a la accionista del Grupo La Nación a informar en el plazo de 72 horas “la cantidad de acciones de emitidas por esa sociedad de las que Bartolomé Luis Mitre fuera titular, la fecha en la que transfirió dichas acciones, los datos registrales de la persona humana o jurídica a quien hubiera transferido dichas acciones, la nómina completa actual de todos los accionistas de la sociedad KMB y el elenco actual de los miembros del directorio y de los síndicos”.