Omar Plaini, dirigente del gremio de Canillitas (SiVenDia, sindicato de Vendedores de diarios, es su nombre formal), nunca pensó que sería uno de los protagonistas centrales de la semana que pasó. Pero esta vez lo fue, y a su pesar. Cuando se enteró de que la Justicia Federal había ordenado la intervención del sindicato y su desplazamiento como secretario general, su primera reacción fue pensar en su madre. Se llama Nélida -le dice Nelly- y tiene 91 años. A Plaini le preocupaba cómo podía tomar la noticia.

Diputado por el bloque Cultura, Educación y Trabajo (nombre de la agrupación creada por Hugo Moyano), el gremialista ingresó a la Cámara Baja en 2013, a partir de un acuerdo que por entonces asociaba al moyanismo con el empresario Francisco De Narváez. Cuatro años después, y con un mandato como legislador que vence en diciembre, Plaini se pronunció por la Unidad Ciudadana y en respaldo de la candidatura de Cristina Fernández. Él cree que su posicionamiento explica, en parte, la decisión del juez Marcelo Martínez de Giorgi.

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De 64 años, histórico vecino de Lomas de Zamora, donde tiene su puesto de venta de diarios, Plaini intentó tres veces vencer en elecciones a sus antecesores al frente del sindicato: sus rivales eran los Apicella, la familia que controló el gremio por décadas y que había fundado Martín Apicella, vendedor de diarios surgido en Lanús pero que tenía su parada en el barrio porteño de Once. En 2006, finalmente, les ganó. Hincha convencido de Los Andes (el “Mil Rayitas” de Lomas), padre de Analía, de Gimena y de Daniela, abuelo de Agustina y de Delfina, Plaini fue electo por cuatro votos de diferencia. Enseguida se inspiró en la lógica decisionista y de recuperación de las banderas del peronismo que –en lo político- encarnaba el entonces presidente, Néstor Kirchner: ya como secretario general, Plaini se propuso reconquistar algunos derechos que su sector había ido perdiendo: que los vendedores recibieran un porcentaje mayor del precio de tapa (logró instalar el 40% para la mayor parte de los diarios, con la excepción de Clarín y de La Nación que no se movieron del 32%); la sanción por ley del día del canillita (7 de noviembre) para sumar un día de descanso en el año; el respeto del viernes santo como no laborable, beneficio obtenido en 2013 a partir de una resolución del ministerio de Trabajo.

Para los allegados a Plaini, otro conflicto clave que los enfrentó a las empresas editoras de diarios -sobre todo con Clarín- fue la sanción del decreto 1693/09, firmado por Cristina Fernández. Esa norma creó un registro nacional de vendedores de diarios y puso un límite a la pretensión desreguladora de la mayor parte de los medios gráficos, que buscaban ampliar la venta a estaciones de servicios y kioscos de golosinas. “Se logró respetar la tutela laboral de los canillitas”, dice hoy Plaini, con la perspectiva del tiempo, en alusión a aquella conquista. No sería ese el único cortocircuito con el Grupo Clarín: Plaini fue, también, un entusiasta agitador de la idea de ‘desmonopolizar’ el negocio. Por supuesto, defendió la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

El miércoles pasado, como orador central en el acto en repudio a la intervención de su sindicato, Plaini terminó su discurso con un pedido a toda la dirigencia del movimiento obrero. Reclamó “la unidad absoluta” para hacer frente a lo que consideró una ofensiva contra todo el sindicalismo (Canillitas es el cuarto gremio intervenido desde que Mauricio Macri es presidente) y también propuso “un paro general”. A lo largo de esa jornada lo habían acompañado, de cuerpo presente, varios dirigentes muy conocidos: hasta la sede de la calle Venezuela se habían acercado Sergio Romero (UDA), Daniel Catalano (ATE Capital), Vanesa Siley (Sitraju), Víctor Santa María (Suterh), Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), el diputado nacional Facundo Moyano (ex titular del sindicato de peajes), entre otros. Plaini también recibió varios llamados de Héctor Daer, quien se encontraba en Montevideo pero que se puso a disposición. También habló por teléfono con Hugo Moyano. Lo mismo hizo con Juan Carlos Schmid, quien integra –junto a Daer y a Carlos Acuña- el triunvirato que conduce la CGT.

Plaini formó parte del polo de poder que construyó el líder de Camioneros. Su pronunciamiento por la candidatura de CFK implicó cierta toma de distancia natural. “Yo aprendí a separar lo político de lo humano”, dice Plaini. En el acto de desagravio y de repudio a la intervención también estuvieron las tres alas de la Juventud Sindical: la que responde a las 62 Organizaciones, la que reviste en la CGT ‘oficial’ y la juventud de la Corriente Federal. A Plaini, sin embargo, le hubiera gustado que entre las presencias estuviera alguno de los tres triunviros de la central sindical. Quizá esperaba que Hugo o Pablo Moyano también se presentaran en persona. Pero no lo dice, al menos públicamente. “Siempre puede quedar el sabor amargo de alguien que esperabas que estuviese pero no sucedió”, reconoce con elegancia.

Plaini mantiene su kiosco de diarios en la calle Balcarce 370, Lomas Este. El puesto está enfrente del Hospital Gandulfo, donde nacieron él y su hermano. Cuenta que su patrimonio se reduce a su casa (“La pude comprar recién a mis 60 años”, cuenta) y a un Volkswagen Bora modelo 2008. Los compañeros que lo conocen desde hace más de 20 años todavía lo recuerdan transitando las calles del sur del conurbano con un Renault 12 de color negro: recorría los kioscos de la zona y prometía, con ardor y convencimiento, que en algún momento sería secretario general de los “canillas”. El mismo convencimiento con el que ahora advierte que la gestión de Macri pretende hostigar a todo el sindicalismo para flexibilizar el empleo y dejar más desprotegidos a los trabajadores. Un modelo parecido al de Chile. “Ellos quieren un proyecto económico para la mitad de los argentinos. La dirigencia (sindical) tiene que entenderlo y hacer posible la unidad de acción”, exhorta. Plaini integra la mesa de conducción de la CGT. Es secretario administrativo de la central de la calle Azopardo.

Los rumores dicen que esta semana llegará a la sede del SiVenDia el interventor elegido por la Justicia. Plaini cree que la intervención a su gremio es el prólogo, el primer paso, de una serie que hechos que podrían profundizarse después de octubre. Después de las elecciones, según cuál sea el resultado.