En la semana de explosión de casos de Covid-19, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, habló con Tiempo Argentino de la situación en la Provincia, donde los contagios treparon de 7000 a 40 mil diarios por el ingreso de la variante Ómicron.

“Con esta cantidad de casos en la primera ola y en la segunda, el sistema de salud no habría dado abasto”, advirtió Kreplak. Y aclaró que el panorama hoy es distinto porque la suba de las internaciones es leve. Por esto consideró que “en el corto plazo no habrá restricciones”.

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El funcionario evaluó el impacto del pase sanitario que entró en vigencia el 21 de diciembre y logró impulsar la vacunación, con niveles récord de hasta 180 mil inoculaciones por día, la mitad de ellos con primera o segunda dosis. En este punto habló de la posible aplicación del pase en las escuelas. “Todo está en discusión”, dijo. Y consideró que desde el punto de vista sanitario la vacuna debería ser obligatoria, pero que es “un debate social” y debería darse en el Congreso Nacional. “Desde el punto de vista sanitario no hay dudas de que hay que hacerlo, la vacuna sirve y es segura”.

–¿Cuál es la situación en la Provincia con la suba de casos?

La suba es meteórica, es muy empinada y eso sin duda preocupa. El tema es que no preocupa «simétricamente», como preocupaba antes. La proporción de casos que se complican es muy menor. Con esta cantidad de positivos en la primera ola y en la segunda, el sistema de salud no habría dado abasto. Están aumentando las internaciones pero muy levemente y la proyección es que los casos desciendan antes de que haya una tensión fuerte sobre el sistema. No preocupa tanto en términos del riesgo sobre el sistema, pero hay mucho contagio y eso tiene otras consecuencias, que no son las mismas que antes. Debido a la vacunación, la pandemia tiene riesgos y comportamientos distintos.

–¿Cuáles son esas consecuencias?

–Tenemos un porcentaje muy alto de la población aislada, sobre todo en trabajadores de salud, lo que nos preocupa mucho. No se está produciendo la tensión en el sistema por sobrecarga de demanda sino por falta de oferta. Y la falta de oferta se debe a las reglas que pusimos en la epidemia: que los contactos estrechos se aíslan, que los positivos se aíslan. Esa población que no va a trabajar es tanta, que empieza a correr riesgo la atención adecuada de las personas para cualquier patología, ya no Covid. Lo digo en materia de salud, pero se puede llevar a cualquier otro rubro y están faltando trabajadores. Las colas grandísimas que se ven en los vacunatorios tienen que ver con que tenemos a la mitad del personal, la otra mitad está aislada.

–¿Cómo afecta la Ómicron a la población infantil?

Hay pocos casos graves, como antes. Los contagios que se dan ocurren en los que tienen alguna enfermedad importante detrás y que se internan muchas veces por su problema y se les detecta coronavirus o se infectan en el hospital. No es tanto el Covid el que genera los problemas sino su enfermedad preexistente. No hay un aumento de internaciones de chicos en la Provincia. Sí había aumentado hasta que comenzó la vacunación en niños y niñas. Históricamente, entre el 6% y el 10% de los casos correspondían a niños. En un momento, cuando toda la población adulta estaba vacunada y los chicos no, ese número pasó a ser del 30%. Cuando arrancó la vacunación en los niños, volvió a bajar a menos del 10 por ciento.

–¿Van a seguir subiendo los casos?

–Creo que van a subir un poco más. Córdoba que llegó a tener 14 mil por día. Y nosotros somos cinco veces más, podríamos llegar a 60 mil y pico. No digo que vayamos a llegar a eso porque, como la Provincia es muy grande y diversa, quizás no sea todo sincrónico, pero es probable que aumenten. Todavía no vemos que haya una desaceleración en la pendiente de contagios. Sí la empieza a ver Córdoba y está visto en otros lugares del mundo con la Ómicron, que tiene un tiempo un poco más reducido en los picos.

–¿Qué debería ocurrir para que vuelvan las restricciones?

–Las restricciones siempre tuvieron como objetivo evitar un aumento muy fuerte de internaciones y fallecimientos que pusieran en riesgo la vida y la sustentabilidad del sistema de salud. Ese es un escenario que hoy no está muy a la vista. No creemos que pueda pasar al menos en el corto plazo, no sé en invierno. De todas formas, nosotros monitoreamos todos los días cómo están todas las guardias de los hospitales, las salas de internación, y cómo está la Costa particularmente. Ahora, va a suceder que tendremos aumentos en las internaciones y fallecimientos porque siempre hay un delay entre el aumento de casos y su evolución. Hay que ver de qué magnitud va a ser, hasta el momento no pareciera que vaya a poner en jaque el sistema. En el mundo se ha visto especialmente en la población no vacunada, por suerte en nuestro país es poca. Creo que en el corto plazo no habrá restricciones.

–¿Cómo viene funcionando el pase sanitario?

Lo podemos evaluar de varias maneras. Desde el punto de vista de la sociedad, la enorme mayoría está de acuerdo, lo que es bastante razonable teniendo casi el 88% de la población vacunada. En cuanto al acompañamiento de los comerciantes, en la aplicación a veces no es tan exitoso. No es porque no estén de acuerdo, sino porque no tienen forma de hacerlo o les resulta difícil. Hay que ayudarlos, capacitarlos. Y el resultado que estábamos buscando, el aumento de primeras y segundas dosis, es rotundo. Estamos vacunando a niveles récord todos los días, entre 170 mil y 180 mil por día, de los cuales casi la mitad son primeras y segundas dosis. Es muchísimo.

–¿Evalúan aplicar el pase sanitario en las escuelas bonaerenses?

–Eso implicaría incluir la vacuna en el Calendario Nacional. Todo está en discusión. Hay un 65% de los chicos que se han vacunado y un 35% que no. No es obligatoria, pero no hay razones muy fuertes para que no lo sea. No era obligatoria cuando comenzó la campaña de vacunación porque se conocía poco de la vacuna, pero ya pasó un año y se ha investigado muchísimo. Entonces, el nivel de conocimiento que tenemos hoy sobre estas vacunas ya no es precario. Desde ese punto de vista podría ser obligatoria. No sé si la vamos a hacer obligatoria. Es una discusión que está en el mundo y depende mucho del acompañamiento de la sociedad. Si uno pone pase sanitario, está haciendo obligatoria la vacuna porque la educación es obligatoria. Hay enfermedades contra las que vacunamos que producen mucha menos mortalidad de la que genera el coronavirus y esas vacunas son obligatorias. Lo que ha pasado también y es aberrante –por poner un calificativo generoso–, esto de decir que los chicos no se contagian, no contagian, lo que es falaz y ha transformado una discusión estrictamente sanitaria en política. Es peligrosísimo porque la vacunación ha caído en la población que habitualmente tienen mejor cobertura, que son los chicos. Es preocupante. Hay que llamar a la reflexión.

–Entonces, ¿cuáles serían los pasos para la obligatoriedad de la vacuna?

–Me parece que es una discusión social. Hay que darla en el seno del Congreso Nacional. Desde el punto de vista sanitario, no hay ninguna discusión de que hay que hacerlo. Ahora, si hay sectores que creen que eso atenta contra la libertad individual, hay que discutirlo de cara al pueblo.

–¿Podría llegar a través de un proyecto al Congreso?

–A mí me parece que sería bueno que haya un debate en el Congreso.