Horacio Rodríguez Larreta aspira a ser candidato presidencial en 2023. Su entorno se encargó de difundir que durante el próximo año no será muy explícito en este sentido, pero luego, cuando ya se inicie el año electoral de 2021, comenzará a tratar de nacionalizar su figura y su discurso. Planes que siempre pueden cambiar porque la coyuntura manda. Todo el proyecto cuenta con un tenso aliado, socio y adversario a la vez: Martín Lousteau. 

El principal obstáculo en el objetivo máximo de Rodríguez Larreta es su ¿ex? jefe político, el expresidente Mauricio Macri, que en ningún momento ha descartado la idea de volver a presentarse para la primera magistratura, inspirado en la hazaña de CFK, arquitecta política de la derrota macrista. La despedida del exjefe de Estado el pasado 7 de diciembre, que no logró la convocatoria esperada, tenía entre sus múltiples metas seguir instalándolo como el único referente de alcance nacional de la oposición al flamante gobierno peronista.

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El alter ego de Macri, el exministro Marcos Peña Brown, aspira a que el exmandatario sea candidato a diputado nacional por la Ciudad dentro de dos años, en 2021, que llegue al 50% en el distrito y revalide su lugar de jefe indiscutido del antiperonismo a nivel nacional. Será la primera tensión con su sucesor porteño.

Una de las estrategias que Rodríguez Larreta desplegó para ser él quien ocupe ese lugar de conducción que Macri apunta a preservar es básica, reunir a todos los que dentro de Juntos por el Cambio, por distintos motivos, consideran que el expresidente debe ser pasado a retiro. Para eso, mantener una alianza aceitada con el radicalismo porteño es una necesidad básica. El punto es que nada es gratis. El momento clave en que se selló esta tensa alianza fue cuando se cerraron las listas porteñas para la última elección nacional. Emiliano Yacobitti, actual diputado nacional, dirigente clave de la UCR capitalina y de la mesa chica de Enrique «Coti» Nosiglia, era el principal negociador de las listas por parte del radicalismo. Para que Lousteau aceptase ir por dentro de Cambiemos y se postulase a senador nacional por la Capital, un lugar que no brinda demasiada proyección, Yacobitti le exigió que su compañero de fórmula en la búsqueda de la reelección porteña fuera otra vez Diego Santilli. Era la manera de sacar de carrera al dirigente peronista amarillo. Al reelegirse como vice, según la Constitución de la Ciudad, no puede presentarse como candidato para conducir el distrito. Larreta cedió ante la exigencia que tiene por objetivo ir allanando el camino a una posible nueva candidatura de Lousteau para jefe de porteño.

El objetivo central de la UCR capitalina, más que poner un presidente, es reconquistar un distrito que consideran propio. Y la historia reciente demuestra que desde la reforma constitucional de 1994, que le dio la autonomía a la Capital, ya hubo dos alcaldes que llegaron a la presidencia, Macri y Fernando de la Rúa, ciertamente ninguno tuvo éxito en la jefatura del Estado, más bien todo lo contrario.

Otro momento de reciente fricción que tuvo esta tensa alianza se vivió luego de la jura de los legisladores porteños. Rodríguez Larreta, para mostrarse como líder de un espacio potente, aspiraba a un bloque unificado en el Parlamento de la Ciudad y el radicalismo le aguó la fiesta. El bloque de Vamos Juntos, oficialismo puro con el PRO y la Coalición Cívica, quedó con 26 escaños y la UCR-Evolución con nueve. Es otra muestra de que los boinas blancas parten de la base de que nada garantiza que Larreta unja a Lousteau como su sucesor, más bien creen que buscará uno de su propio riñón y romperá el acuerdo tácito.   «

Cumbre radical

La Unión Cívica Radical porteña realizó ayer sábado su Congreso Partidario con el objetivo de debatir políticas públicas para la Ciudad de Buenos Aires.

El temario estuvo atravesado por el rol del radicalismo metropolitano en la «Construcción de una Argentina moderna y de iguales», en un claro mensaje a la conducción nacional; para «incidir en el rumbo partidario de los próximos años».

Según un comunicado partidario, «la agenda elegida no fue azarosa. Se trata de aquellas temáticas donde los radicales porteños consideramos que más tienen para aportar al gobierno de la Ciudad. Es que este Congreso, a diferencia del realizado hace un año, encuentra al partido incorporado a la coalición que gobierna la CABA».