El 8 de julio se cumplieron 2000 días de la detención arbitraria de la referenta de la Tupac Amaru, Milagro Sala, y la Plaza de Mayo se llenó de carpas para reclamar su libertad. Cinco años después del acampe frente a la Casa de Gobierno de Jujuy que originó su detención, el 16 de enero de 2016, continúa con prisión domiciliaria en San Salvador. Un mes atrás, previo a las elecciones legislativas provinciales, la Justicia la notificó de una nueva causa por una supuesta instigación a una toma de terrenos en Campo Verde. Desde su casa, le pide “a gritos al presidente Alberto Fernández que desarme el laboratorio que armó el gobernador Gerardo Morales en Jujuy”.

Milagro Sala atiende el teléfono y de fondo se escuchan voces. En el patio de su casa hay mujeres que llegaron en caravana este jueves en el que se cumple una nueva fecha del recorrido judicial que comenzó cuando el entonces ministro de Seguridad y actual juez del Superior Tribunal de Justicia, Ekel Meyer, encabezó el operativo de su detención. Llegaron desde Mendoza, San Luis, Córdoba y Buenos Aires para acompañarla en el reclamo por su libertad.

–¿Cómo viviste estos 2000 días?

–Nunca me he podido relajar en todo este tiempo, he vivido una persecución y la sigo viviendo. No es que me viene persiguiendo Gerardo Morales, Cambiemos y los radicales desde hace 2000 días, sino que nosotros venimos de la década del ’90, cuando era viceministro de Desarrollo Social de la Nación. Ahí nació la Tupac Amaru, nació por las malas gestiones y la corrupción del gobierno de la derecha y la instalación del neoliberalismo. Nunca nos imaginábamos que todo lo que nosotros hicimos iba a tener estas consecuencias: estar presos, que nos persigan tanto. Cuando fui a parar a la cárcel, primero me había bajoneado mucho porque no entendía. Hasta que supe que soy una presa política. Para ellos éramos un estorbo. Después de haberme llevado a la cárcel, me armaron otra en El Carmen, donde estaba rodeada de Gendarmería. Ahora estoy en esta casa y los policías piden documentos, sacan fotos y los llevan al Ministerio de Seguridad y se ponen a averiguar quién es, de dónde viene, qué hace, si tiene bicicleta o auto.

–¿Qué pasó con el gobierno de Gerardo Morales en estos cinco años?

–Hace 20 días me armaron una causa más, que está relacionada con una cancha de fútbol que los vecinos tenían hace más de 40 años. Gerardo Morales les quitó la cancha para, supuestamente, construir una escuela. Hasta el día de hoy no ha parado la persecución y el hostigamiento hacia mi persona y mis compañeros. Lo que más duele es que si la cosa fuese conmigo, bueno, metele para adelante nomás, pero lamentablemente siempre involucran a otros. Cuando ven que algún compañero me viene a ver seguido, lo involucran en mi causa.

–A fines de junio, el Frente Cambia Jujuy de Gerardo Morales consiguió 18 de las 24 bancas que se renovaban en la Legislatura provincial. ¿Cómo impacta ese triunfo en tu situación?

–Ahora volvió con el hostigamiento porque parece que se siente confiado de que nadie va a poder hacer nada en Jujuy y que va a seguir gobernando como a él se le cante. Y estas últimas elecciones fueron fraudulentas, hay denuncias. Se dio el lujo de decir que le ganó las elecciones a Milagro Sala. Primero, que no fui candidata a nada. Segundo, ¿cómo puede competir políticamente conmigo si no tengo los recursos que tiene él? Yo le quiero decir a Gerardo Morales: “Si querés competir políticamente, dame la libertad. Dame la oportunidad de poder ir a los barrios”. Yo tengo pruebas de lo que acuso. No se puede competir estando presa. Él va a ir a negociar su candidatura a presidente con el trofeo de Milagro Sala encarcelada. He sufrido violencia de género, he sufrido atropellamiento, y esto no es Milagro Sala únicamente.

–¿Qué significa el acampe por tu libertad en Plaza de Mayo cuando en la Casa Rosada hay un gobierno peronista?

–El acampe representa a todos los presos políticos del país. Soy peronista, soy kirchnerista, he votado al gobierno de Alberto Fernández y de Cristina y no estoy arrepentida de haberlo votado. Sigo siendo. Hago lo que nos dijo Alberto Fernández: que le avisemos cuando se equivoque. Creo que se lo estamos diciendo, estamos pidiendo urgente una reforma judicial y que el Ministerio de Justicia venga a ver todas las causas que sigue armando Morales y su justicia hacia los que pedimos rendición de cuentas. Porque esta provincia está endeudada y es rica en recursos. Yo no estoy en contra del gobierno nacional, al contrario, los he votado y he soñado con volver a recuperar un gobierno nacional y popular.

–¿Te sentís decepcionada?

–No, no nos olvidemos de que Alberto Fernández recibió el gobierno con una deuda muy grande del FMI y con la maldita pandemia. No es fácil, con los hospitales destrozados y sin insumos. Es un desastre cómo ha recibido el gobierno, sé que se tienen que acomodar, que tienen que seguir trabajando y que no es fácil acomodar el país.

–Tu compañero de la Tupac Coco Garfagnini dijo que el 48% de los votos no era suficiente para terminar con el lawfare en Argentina. ¿Coincidís?

–Lo que hay que trabajar es el sistema judicial para poder despedir el lawfare de una vez por todas. Por eso insistimos con la reforma judicial, eso te da por seguro que los partidos políticos no van a tener tanto poder en la Justicia. Este lawfare fue gestionado en Estados Unidos y usaron como laboratorio a Jujuy. Yo tengo fe en que esto en algún momento se va a terminar, pero siempre y cuando cambie esta política nefasta que lleva adelante el neoliberalismo. Lo que sí creo y le pido a gritos a Alberto Fernández es que, por favor, desarme el laboratorio que hay en Jujuy. Porque a este laboratorio lo van a volver a usar, no solo conmigo sino con otras fuerzas políticas, como lo hicieron con Cristina y otros. No nos olvidemos de que en Argentina hay más de 30 presos políticos.

–¿Qué se necesita para desarmar ese laboratorio?

Se necesita una reforma judicial urgente, que se venga a instalar urgente el Ministerio de Justicia, que venga a ver el atropello que estamos viviendo los jujeños y ahí que decidan qué van a hacer con la Justicia. Pero tienen que venir, porque quizás algunos dicen que la Milagro Sala habla porque está en la cárcel y es opositora a Gerardo Morales. No, no es una cuestión de Milagro Sala, es una cuestión de salvar vidas e institución de Jujuy. Eso es lo que pedimos a gritos.

–El jueves el gobierno de Bolivia denunció que Mauricio Macri envió armas a su país durante el golpe de Estado contra Evo Morales.

–Eso es algo que veníamos denunciando, mandábamos videos y pruebas sobre la participación de Gerardo Morales y el embajador Normando Álvarez García, que casualmente hoy es el ministro de Trabajo de Jujuy. Pero no nos creían. No se olviden de que unos días antes de que saquen al hermano Evo, la hija de Donald Trump estuvo en nuestra provincia con funcionarios de Estados Unidos. En septiembre de 2019, antes del golpe de la dictadora Áñez, vimos pasar tropas y vehículos con militares. Dijeron que estaban haciendo una práctica en el Norte.

–¿Cuánto creés que incide que seas mujer para seguir presa después de 2000 días?

–Mucho, porque Jujuy es una provincia machista donde el que está en política o en el sindicato tiene que ser un hombre. La primera apertura que hicimos como organización social fue cuando las mujeres decidieron trabajar en las fábricas de bloque, la construcción de viviendas. Eso era una crítica muy grande que nos hacían, pero las compañeras nos demostraron que siendo mujeres pueden tener la igualdad, que es lo que pedimos.

–¿Cómo sigue todo ahora?

–De estos últimos días rescato la solidaridad de las organizaciones sociales, de derechos, sindicatos que están luchando por la libertad de todos los presos políticos del país. Me pone tranquila, me pone bien, porque a veces una está encerrada y cree que se han olvidado de uno. Pero con todas las acciones que hemos visto en estos días, te ayudan a levantarte anímicamente. Ojo, con esto no quiero decir que me quebraron, nunca me pudieron quebrar. Sé que hay que seguir adelante, que mi responsabilidad es muy grande porque no represento solo a Milagro Sala sino que hay muchos hombres, mujeres y jóvenes que me están mirando y siguen el ejemplo de lucha nuestro. «