Los gremios docentes realizaron una verificación técnica del estado de las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires y advirtieron “hay edificios que no van a poder funcionar de ningún modo”. Desde ayer, cuando comenzó la actividad administrativa, docentes y colectivos de la comunidad educativa trabajan en un relevamiento de cara al inicio de clase confirmado para el 17 de febrero por el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta junto al ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta y su par de la Ciudad, Soledad Acuña.

“Contábamos con volver en las mejores condiciones después de los anuncios de las autoridades porteñas. Pero resulta que llega el día en que abren las escuelas y no están en condiciones, con obras sin terminar, con mal estado de los sanitarios, sin los elementos de protección. En esta semana, el Ministerio tendrá que mejorar las condiciones dentro de lo que se pueda. Ya cuestiones estructurales es difícil hacer. Vimos deterioro avanzado en muchos edificios escolares. Ni hablar del mal estado que presentan muchos en cuanto a la higiene, mobiliario arrumbado, caños con pérdidas y prácticamente ninguna adecuación para generar espacios de mayor ventilación o incluso tratar de ampliar salones o aulas”, comentó el secretario de Condiciones y Medioambiente de Trabajo de UTE, Pablo Francisco, a Tiempo Argentino.

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“En las medidas de las aulas es difícil que pueda estar la totalidad de un grupo en un aula con el distanciamiento correspondiente-agrgeó-. Eso implica necesidad de tener más espacios disponibles pero no todas lo tienen”,

Cada docente pasó un reporte de los establecimientos. Algunos ejemplos: el nivel primario de la Escuela Mariano Acosta tiene sólo dos inodoros, dos lavabos para niñas y  dos mingitorios y un inodoro para niños. Eso para una matrícula de 400 alumnos por turno. En Flores, uno de los edificios tiene sólo 7 aulas. La biblioteca funciona en el hall de entrada, igual que la sala de música, ubicada en el otro extremo donde hay un piano y un pizarrón. “El hall tiene múltiples usos. Si esta escuela quiere desdoblar un grupo no tiene a dónde llevar a la mitad del grupo”.

“No todas las escuelas tienen la capacidad para abordar la totalidad de los alumnos. Entonces es importante ver cuáles necesitan un esquema bimodal. Hay edificios que están en una situación muy complicada. Los que son en herradura, donde las aulas dan a un patio techado y no  tienen ventilación para nada, es difícil la modalidad presencialidad. Recorrimos aulas donde hay 32 metros cuadrados para 25 chicos, otras tienen bancos o mesas dobles. Entonces si un grupo tiene que ir a otro espacio tendría que hacerlo sin mobiliario, sentarse en el piso. Ya se perdió tiempo muy valioso”, agregó el docente.

Desde Ademys advirtieron que “no hay ninguna condición para que el lunes empiece la presencialidad y menos como pretende el Gobierno, con la totalidad de la matrícula”. Además adelantaron que el jueves tendrán una asamblea para decidir las medidas de fuerza a tomar.

Marisabel Grisau, secretaria de Comunicación del gremio, indicó que “la gran mayoría de las escuelas no está en condiciones de infraestructura pero tampoco de limpieza y de materiales básicos de higiene. A lo mejor hay escuelas donde el tamaño de las aulas y la ventilación hacen que sean edificios aptos. Pero no funciona el termómetro. No se ha dado alcohol en gel. El Gobierno no proveyó de mascarillas ni de barbijos. En esas escuelas tampoco hay condiciones”.

También contó que la administración porteña no contrató a personal auxiliar adicional para garantizar la limpieza. “Nos encontramos con un estado calamitoso. La mayoría con una mugre desde hace muchísimo tiempo, con todo tipo de alimañas, cucarachas y hasta una rata en descomposición. Baños rotos con caños que pierden agua, baños clausurados porque no se han reparado. Los insumos que supuestamente tenía que enviar el Gobierno, como alcohol en gel, no estaban, tótems de alcohol en gel de los que no salía nada. En muchísimas escuelas, los compañeros denunciaban que  no se les tomó la temperatura al ingresar o los termómetros no estaban calibrados. Entonces todos los docentes tenían 32 o 33 grados de temperatura”, detalló Grisau a este medio.

Desde Sadop indicaron que las escuelas de gestión privada no tienen problemas edilicios. Sin embargo adelantaron que “están embarcados en una campaña implacable de control de lo que marca el protocolo”.

“En general no tenemos esos inconvenientes. Puede haber en alguna escuela particular.  Lo importante es controlar la cantidad de estudiantes que puede haber en un espacio y el cumplimiento de parte de los empleadores de todos los elementos de protección para estudiantes y trabajadores. Para eso pedimos la creación de la Comisión de Monitoreo de protocolo formado por los sindicatos y el Gobierno”, le dijo Fidel Aguilar, secretario Gremial de Sadop Capital, a Tiempo Argentino.