Los resultados que determinaron la nueva configuración de la Cámara de Diputados apaciguaron las expectativas de algunos dirigentes de Juntos por el Cambio, quienes aspiraban a quedarse con la presidencia de la Cámara, en tanto que el Frente de Todos perdió aliados y debe reconfigurar su sistema de alianzas y eventuales apoyos para la aprobación de proyectos. Fuentes parlamentarias consultadas por Télam sobre el nuevo escenario electoral a partir del 10 de diciembre señalaron que los resultados de anoche desalentaron al ala dura de Juntos por el Cambio, fundamentalmente del PRO, que pretendía superar en esta elección los 120 diputados para poder plantarse como primera minoría de la Cámara.

Lo concreto es que sólo ganaron un escaño con respecto a la ubicación actual y se consolidaron en 116, sumando para ello a los 47 del PRO, los 45 de la UCR, los 11 de la Coalición Cívica, los 7 de Diálogo -referenciados en Emilio Monzó-, los 2 de avanzar San Luis, liderados por el ex gobernador Claudio Poggi y 4 monobloques, entre ellos Ricardo López Murphy.

En el Frente de Todos no sólo están aliviados por el freno a la ofensiva que pretendía arrebatarle a Sergio Massa el sillón de la Presidencia del cuerpo, sino que además aclaran que JxC no podrán ampliar su participación en las comisiones. «Tampoco van a poder aumentar la representación en las comisiones, donde hoy el oficialismo tiene supremacía en la mayoría de ellas», evaluaron.

En tanto, allegados a Juntos por el Cambio ratificaron que «en el próximo mes se deberán redefinir los liderazgos internos, sobre todo en lo que tiene que ver con la presidencia del interbloque». Desde el sector cercano al senador radical Martín Lousteau insisten en señalar que el actual presidente, Mario «Negri perdió la interna en Córdoba y deberá ponerse a reconsideración se continúa en ese lugar».

Además, con menos margen que hasta hoy, el PRO continuará siendo la fuerza con más diputados dentro de Juntos por el cambio (47 a 45 sobre la UCR), por lo que no se descarta que busque quedarse con ese lugar: «hay varios nombres como los de Cristian Ritondo, Diego Santilli o Alvaro González», afirmó. Por otra parte, la remontada numérica del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires «aplacó las expectativas rupturistas de algunos gobernadores que pretendían salir del paraguas de nuestro espacio parlamentario», según confió a esta agencia un referente bonaerense del oficialismo.

Así, el FdT consolidado en 118 diputados (119 según los cálculos de algunos más optimistas) se aseguró el actual reparto de poder de autoridades de la Cámara y de las comisiones, aunque disminuyó poder en su mapa de aliados. Además de dos propios (tenía 120), tuvo baja de aliados de Unidad para el Desarrollo y del oficialismo misionero, por lo que deberá buscar en los otros espacios intermedios el quórum y los votos para avanzar en la habilitación de las sesiones o en la votación de los proyectos que no avale JxC.

En ese sector del medio, excluyendo al FdT y a JxC, quedaron 23 diputados: 5 de Avanza Libertad; 4 de la Izquierda; 3 de Córdoba Federal; 2 del socialismo santafesino; 2 de Consenso Federal; 2 de Juntos Somos Rio Negro; 2 del Frente de la Concordia Misionero; 1 del Movimiento Popular Neuquino, 1 de Somos Energía y 1 de Acción Federal. Estos diputados, que serán los árbitros del quórum y de las leyes, definirán en los próximos días como se agruparán para tener mayor volumen en la Cámara. «El escenario está abierto», sentenció uno de los diputados que más trabaja en la tarea de juntar el quórum para cada sesión.