Manuela Castañeira es la precandidata presidencial más joven en las próximas Paso y además la única mujer en competir por la primera magistratura. Probablemente también sea la única que se vio obligada a pedirse vacaciones de su actividad laboral para poder hacer campaña. “Yo vivo de mi trabajo, no soy una política tradicional. Soy trabajadora no docente en la universidad Nacional de San Martín”, le dice a Tiempo en medio de la gira que la llevó a La Plata, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe.

Castañeira, oriunda de Paraná, representará al Nuevo Más en las elecciones y busca pasar el piso del 1,5% que exige la ley para poder participar de las generales de octubre, algo que no pudo lograr en 2015. “La marea verde generó mucha solidaridad a lo largo del país, las mujeres somos símbolo de lucha fuerza, y valentía y eso generó un buen recibimiento en todas las ciudades por las que pasé”, opina sobre las luchas feministas por la Interrupción Voluntaria del Embarazo y los paros nacionales de mujeres que sacudieron a la Argentina en los últimos años.

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–¿Qué significa ser de izquierda?

–Significa querer transformar el mundo, estar siempre al lado de trabajadores y trabajadoras, pelear contra los poderosos, ser honesta, comprometida. Hoy también es pelear por la legalización del aborto, ser democrático, ser izquierda es ser revolucionario.

-¿En qué sentido?

-En todos los ámbitos, ser revolucionario por la concepción del mundo, por ir contra la corriente, por ser temerario y valiente. No conformarte con lo menos malo, o el “posibilismo” que algunas otras opciones le quieren imponer a los jóvenes: que no pueden obtener grandes cosas sino pequeñas mejores.

–¿Cómo hace el Nuevo Más para organizar su campaña frente a los partidos tradicionales que tienen mayores recursos?

–Además hacer campaña trabajando (risas). Nos abrimos paso con contenido y con propuestas. Es una campaña sucia decir que hay solo dos opciones, o el capitalismo neoliberal de Macri o el capitalismo estatista de Fernández. Nosotros nos hemos hecho muy fuertes porque traemos una propuesta alternativa, una revolución en política y economía porque hay una crisis global en argentina y la solución de los partidos tradicionales es que la pague el trabajador o más ajuste. Nosotros queremos tomar medidas anticapitalistas: nuestra primera medida sería la reincorporación de todos los despedidos públicos y privados durante el macrismo. Eliminar el impuesto al trabajo, mal llamado ganancias, no pago de la deuda. Que los costos para salir de la crisis los paguen los grandes terratenientes y el capital financiero. Queremos cuestionar la riqueza de los capitales concentrados

–Es la única mujer candidata a presidenta, ¿qué lectura hace de eso?

–Habla mal del resto de los partidos y candidaturas. Es parte del giro a la derecha en la campaña. El resto de los partidos están de espaldas al movimiento de mujeres y LGBT. No se trata solo de que las mujeres integremos listas sino de que las encabecemos. A pesar de la ley de cupo no hay mujeres que encabezan. No solo soy mujer, sino también vengo del movimiento de mujeres: la lucha por el aborto es darle visibilidad a un gran sector de la sociedad

–¿El feminismo es de izquierda?

–Una parte muy importante sí. Dentro del feminismo y el movimiento mujeres y LGBT hay muchas tendencias, yo tengo mi corazón en el feminismo socialista, pero no sé si puedo decir que el feminismo es de izquierda. Sí está a la izquierda de la sociedad, con cuestionamientos a la Iglesia, al Estado. Además es un espacio de lucha, de tomar la política en las propias manos con asambleas y movilizaciones, es vanguardia a nivel mundial, muy progresiva. Creo que es el principal movimiento social mundial.

–Durante el gobierno de Mauricio Macri la mayoría de la gente perdió gran parte de su poder adquisitivo, ¿por qué piensa que aún tiene la posibilidad de reelegir?

–Recorriendo el país la palabra que más escuchás es crisis. El gobierno perdió muchos puntos de popularidad y hoy es la primera minoría. Si tiene posibilidades es por los límites de la oposición, no por la fortaleza de Macri. La campaña de Alberto Fernández atraviesa una crisis porque no presenta un programa alternativo al macrismo. Quiere ajuste del estado, no romper con FMI, congelamiento de precios y salarios, y devaluación, ¿qué medida progresista para los trabajadores quiere tomar? Hay una desconfianza en él y el macrismo la aprovecha. Nosotros crecimos mucho porque sí tenemos un programa alternativo.

–Sin entrar cuestiones muy técnicas, ¿es posible que toda la izquierda se una o hay cuestiones imposibles de acordar?

–Me encantaría, trabajé mucho para que salga una gran interna, pero Nicolás del Caño nunca contestó la propuesta de una PASO. Luis Zamora sí, pero se negó. Pensábamos que era importante que la izquierda tuviera una candidata mujer, pero me clavaron el visto. El FIT está con un estancamiento. Quiero repudiar las expulsiones de Jorge Altamira y Marcelo Ramal del Partido Obrero. No hay que expulsar, hay que unir, espero que recapaciten podamos trabajar juntos.