“Nicolás Carranza no era un hombre feliz, esa noche del 9 de junio de 1956. Al amparo de las sombras acababa de entrar en su casa, y es posible que algo lo mordiera por dentro. Nunca lo sabremos del todo. Muchos pensamientos duros el hombre se lleva a la tumba, y en la tumba de Nicolás Carranza ya está reseca la tierra”. Así empieza el libro Operación Masacre, de Rodolfo Walsh, una crónica exhaustiva sobre los fusilamientos de José León Suárez.

Hace exactamente 65 años, Nicolás Carranza, delegado sindical en el Belgrano Norte, fue acribillado por la Bonaerense. Hoy, Cristián Carranza, su nieto, fue vacunado contra el coronavirus en el Centro Municipal de Educación Física CeMEF, el mismo lugar donde fue asesinado su abuelo junto a cuatro hombres más vinculados al peronismo.

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Vale recordar que aquella noche siete civiles lograron sobrevivir a la cacería “clandestina” de la policía. Es que la denominada Revolución Libertadora fusilaba también de manera “legal”. Hoy todas esas atrocidades son llamadas crímenes de terrorismo de Estado.

“Tiene 49 años y hoy, casi como un guiño del destino, a 65 años de los fusilamientos, le tocó el turno para recibir la vacuna contra el Coronavirus”, describió en sus redes sociales el diputado nacional por el Frente de Todos, Leonardo Grosso, oriundo del partido bonaerense de San Martín.

“El mejor homenaje que podemos hacerles es seguir militando codo a codo la campaña de vacunación más grande de nuestra historia para que todxs lxs argentinxs podamos volver a abrazarnos y construir la Patria grande y justa que soñamos”, añadió el legislador que acompañó a Cristian al vacunatorio.