Dentro de dos semanas Sergio Massa volverá a viajar a los Estados Unidos. Será la primera vez que le toque hacerlo calzado en el traje de ministro de Economía. Concentrará su lobby en Washington y Nueva York, dentro de un viaje que se extenderá entre el 29 y el 31 de agosto. Deberá retomar los hilos que había dejado su fugaz antecesora, Silvina Batakis, que se enteró de su despido mientras volvía de un breve viaje a los Estados Unidos con la misión de contener la inquietud del FMI y el Tesoro ante el portazo de Martín Guzmán al Palacio de Hacienda.

Sólo han pasado 40 días de la renuncia que lanzó Guzmán el 3 de julio por las redes sociales. Massa reemplazó a Batakis hace diez y una de las primeras señales que mandó fue confirmar que retomaría el despliegue en Estados Unidos que había quedado trunco con la destitución de su sucesora. Así como sumó al exministro de Agricultura, Julián Dominguez, a la reunión con la Mesa de Enlace que este viernes condujo su sucesor, el secretario Juan José Bahilo, Massa invitó a Batakis y al titular del Indec, Marco Lavagna.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Los próximos 29 y 30 la comitiva estará en Washington para encontrarse con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, que esta semana le mandó una carta de felicitación a Massa por su llegada a la silla eléctrica del quinto piso del Ministerio de Economía. En su primer día por la capital estadounidense también pretende reunirse con el funcionario del Tesoro, David Lipton, pero hasta ahora sólo está confirmado que se encontrará con dos economistas republicanos que ahora reportan a la administración del demócrata Joe Biden.

Uno de ellos es David Malpass, que preside el Banco Mundial y llegó a ese cargo por decisión del expresidente Donald Trump. Fue parte del equipo de campaña del magnate para llegar a la Casa Blanca y es una de las voces más críticas del Partido Republicano sobre la influencia de China en América Latina. Luego será el turno de un trumpista de paladar negro como Mauricio Claver Carone. Preside el Banco Interamericano de Desarrollo y fue el representante norteamericano ante el FMI cuando el entonces presidente Mauricio Macri pidió un crédito extraordinario de 56.000 millones de dólares. Hasta hace un mes era el mayor freno dentro del BID para desembolsar dos créditos aprobados por 500 millones de dólares. Estaba en una guerra abierta con el exsecretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Béliz, que promovía una denuncia contra el republicano. Desde que Massa juró como ministro está dispuesto a apoyar a la Argentina y facilitar los desembolsos que se había negado a enviar. Los gestos surgieron luego de una reunión virtual que mantuvieron la semana pasada.

Tanto con Malpass como con Claver Carone, Massa buscará conseguir más financiamiento de los dos organismos. No sólo apunta a agilizar los préstamos en danza, también busca exhibir sus contactos con el sistema bipartidista norteamericano, aunque hasta ahora sólo apareció en el horizonte una sola reunión con un funcionario de la Casa Blanca. Será con el director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional, Juan Sebastián González, uno de los funcionarios del presidente norteamericano Joe Biden que ya visitó la Argentina dos veces durante la presidencia de Alberto Fernández y almorzó con el jefe del Estado en la Casa Rosada.

El funcionario demócrata tiene una relación estrecha con Massa. Ya estuvieron juntos el año pasado cuando el tigrense viajó a Washington como titular de la Cámara Baja. Ahora pondrá a prueba el vínculo ante la nueva serie de prioridades que explorará el ministro. Sus objetivos iniciales serán mostrarse como el principal negociador económico de la Argentina y buscar apoyo para “la estabilización de la economía y fortalecer las reservas”. Otro objetivo está concentrado en agilizar las exportaciones argentinas a Estados Unidos y buscar más inversiones productivas, dos ejes que Argüello viene trabajando desde que llegó a la embajada argentina.

Massa arribará a Estados Unidos luego de haberse involucrado en otro punto delicado de las relaciones exteriores argentinas. Este viernes recibió en su despacho al embajador chino Zhou Xiaoli. El encuentro se concretó en el cierre de una semana muy agitada para el vínculo entre Buenos Aires y Beijing a partir de la visita a Taiwán de la titular de la Cámara de Representantes norteamericana Nancy Pelosi. Desde que se concretó el viaje la relación entre Estados Unidos y China se recalentó y ambas potencias desarrollan patrullajes cada vez más intensos alrededor de Taiwán. Una esquirla de esa tensión llegó a la Argentina a partir de las declaraciones que hizo el embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja. «Estamos seguros de que esta visita ha sido una provocación para China y un problema para toda la comunidad internacional. Por eso queremos condenar esta visita y sumarnos a las voces de Latinoamérica pero también de Naciones Unidas”, dijo el diplomático y el canciller, Santiago Cafiero, buscó bajarle el tono a esas declaraciones. El jefe del Palacio San Martín reconoció el trabajo de Vaca Narvaja pero dijo que “también es cierto que no es función de nuestros embajadores señalar visitas o misiones de terceros países”.

En ese contexto Massa recibió a Xiaoli, que esta semana protagonizó una inusual conferencia de prensa donde remarcó la importancia del vínculo bilateral y recordó las inversiones en marcha para la construcción de dos centrales nucleares. Sobre Atucha III Estados Unidos viene presionando para evitar que se construya con tecnología nuclear y el uso de un reactor Hualong. Según explicaron cerca de Massa no hablaron de ese tema, pero repasaron “el Acuerdo Marco de Cooperación Económica e Inversión, el Acuerdo Complementario de Cooperación en Infraestructura y el Plan de Acción Conjunta 2019-23”, un eje que muestra que los acuerdos del tigrense con CFK se extienden al terreno geopolítico. Una fuente con acceso a la reunión confió a este diario que el foco de la atención estuvo puesto en reducir la balanza comercial deficitaria con China y acelerar inversiones para el tren Belgrano Cargas y para la empresa estatal AYSA . «