Hebe bajó de la camioneta junto a otras Madres. Pero ella casi que ni pudo participar de la habitual marcha de los jueves en derredor de la Pirámide. En medio de un clima tenso, Bonafini primero habló a viva voz y luego leyó una carta abierta.
“Cómo nos quieren asustar, cómo nos amenazan, pero nosotras no tenemos nada que ocultar, Hoy pensaba, ¿quién lo manda al Juez?”, dijo la Madre de Plaza de Mayo. De inmediato, leyó el siguiente escrito:

Carta de Hebe al Juez Marcelo Martínez de Giorgi:

Desde el año 1977, más precisamente el día 8 de Febrero de ese año, vengo padeciendo las agresiones de la mal llamada Justicia, implementada por jueces de la Nación. En ese momento empezó mi calvario: hice 168 presentaciones por mi hijo Jorge, luego en conjunto reclame por mi otro hijo Raúl, que fue desaparecido en diciembre del mismo año, en una constante peregrinación por los juzgados y siempre padecí las mismas injusticias, las mismas agresiones. Luego en mayo de 1978, desapareció también mi nuera María Elena, nada cambio.
Siempre la misma indiferencia, yo sentía como la denominada Justicia era cómplice de los asesinos militares y marinos. Una justicia sin solidaridad, sin sentir por los otros, sin sufrir por ellos. Después de un tiempo, en el año 2001, más precisamente un 25 de mayo, a mi hija María Alejandra que se encontraba sola en mi casa, mientras yo estaba de viaje, la torturaron casi hasta matarla. Y allí otra vez mi peregrinación para ver si encontraba algún juez que nos muestre el valor de la Justicia, y que esta existía, pero otra vez la burla y la sin razón.
Y llegó el caso Schoklender, allí las Madres con gran esfuerzo aportamos voluntariamente 60 cajas con pruebas y otros elementos más, primero a Oyarbide y después a Usted que ni siquiera leyeron algo de lo aportado.
Asistimos cuantas veces nos llamaron a declarar, hicimos pericias de las firmas que constataron que no eran mías, siempre a disposición por la verdad, incluso hace unos meses asistí voluntariamente a su despacho para informarme ante la indigna marcha de la causa. Y otra vez sufrimos en carne propia la burla, que nos castiga a todas, ancianas de 85 a 90 años, y nos condena a pagar las deudas, injustas y ajenas.
Las Madres siempre vamos a defender los valores de solidaridad social, extender las manos a los vulnerados, por sus sueños, en este tiempo y en los que vendrán. Y vamos a luchar para que alguna vez nos enfrentemos con jueces probos que nos ayuden a sentir en nuestros cuerpos el valor de la Justicia.”

“Estamos dispuestas a parar este horror”

Luego, con su tono habitual, firme, convincente, expresó: “Quiero decirles, compañeros, que, como ustedes sabe, como sabe todo el mundo sabe, esto parece como que estuviera todo armado. Todo el mundo sabe. No sé qué va a pasar. No sé hasta dónde son capaces de ir. Con el mismo valor con el que enfrentaron nuestros hijos y con la misma seguridad que el camino es el nacional y popular, que Cristina es el único camino, los vamos a enfrentar. Nos podrán poner presas, pero nunca podrán preso el pensamiento, la voluntad popular. Si nos quieren poner presas, que nos lleven, no les tenemos miedo a estos hijos de puta”.
Y no fue menos directa, luego: “Las Madres estamos dispuestas a parar este horror. Tengo 12/8 de presión, estoy perfecta. Acá la Justicia hace lo que quiere, nos condenó a las Madres a pagar las deudas de otros. Vinieron muchísimos compañeros. Hace 40 años que ponemos el cuerpo, que nos cagan a palos, que nos llevan presas. Y nosotras seguimos. Fui muchas veces presa, cuando ustedes ni sabían qué nos pasaba. Está haciendo un desastre del país. Está destrozando lo que hicimos en 12 años. Como le tiene odio al peronismo, a Cristina. Quieren hacernos desaparecer, pero les va a costar un poco”.