Hoy se conoció otro caso de un personal docente que se ve obligado a trabajar de manera presencial a pesar de convivir con una hija con doble factor de riesgo: tiene síndrome de down y una cardiopatía congénita.

El psicólogo Manuel Barcia forma parte del departamento de Orientación Escolar de las Escuelas Técnica Número 7, Luis Huergo, de Caballito, y la Número 34, de Palermo. El año pasado trabajó de manera virtual por la dispensa otorgada a trabajadoras y trabajadores mayores a 60 años. Semanas atrás recibió la primera dosis de la vacuna contra el COVID y tiene que volver trabajar de manera presencial porque rige Resolución Conjunta 4/2021 Ministerio de Salud y Ministerio de Trabajo de la Nación que indica que quienes hayan sido inmunizados deben volver. Eso se junta con el incumplimiento del DNU presidencial por parte del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta y con la disposición del Ministerio de Educación, a cargo de Soledad Acuña, que no contempla licencia o dispensa por convivir con persona de riesgo, algo que sí se tiene en cuenta en el caso de los alumnos.

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Barcia habló con Tiempo Argentino. Se mostró preocupado por la salud de su hija de 23 años. “En febrero de este año, antes de que nos dieran la dispensa por el amparo presentado por el sindicato, planteé esto del grupo de riesgo de mi hija y me contestaron que no estaba incluido dentro de los casos de dispensa. Ahora que tengo la vacuna, me la dieron por ser profesional independiente, debo volver a trabajar de manera presencial. Voy a ver si hacemos un recurso de amparo, realmente es peligroso. Yo venía trabajando desde mi domicilio”, afirmó. 

“Debería de darse ese beneficio porque la persona que está vacunada se puede contagiar y puede contagiar. A mí lo que me preocupa en el retorno a la presencialidad es poder contagiarme y contagiar a mi hija”, agregó.

Barcia explicó que su hija tiene doble factor de riesgo. Uno es por la cardiopatía congénita y otro por el síndrome de down, que el Ministerio de Salud incluyó recientemente en el listado. Sin embargo, la joven aún no fue vacunada ni tampoco inscripta. “Me da miedo, por supuesto, no tanto por mi sino por mi entorno. El riesgo es mi hija, el temor a contagiarse y contagiar. Ella integra el grupo de riesgo pero todavía no está vacunada. En la provincia de Buenos Aires puede estar entre los grupos de prioridad, entre 18 y 59. Recién ahora está contemplado eso en la provincia de Buenos Aires. En la Ciudad de Buenos Aires no tengo ese beneficio”, agregó el psicólogo.

“Mi mujer también tiene 60 años. No sabemos cómo va a seguir porque la Ciudad sigue desoyendo el DNU y no parece que esté dispuesto a replantearse la situación. Es una incertidumbre para todos, tengo preocupación y a la vez impotencia. Esto continúa como si nada”, agregó el hombre.

Días atrás, Tiempo Argentino contó el caso de Gladys Rodríguez, la docente que convive con el marido asmático y el hijo autista a quien la justicia le rechazó un amparo para realizar clases virtuales. “Tiene que existir una solución para estos casos”, indicó Barcia. Días atrás, Tiempo Argentino contó el caso de Gladys Rodríguez, la docente que convive con el marido asmático y el hijo autista a quien la justicia le rechazó un amparo para realizar clases virtuales. “Tiene que existir una solución para estos casos”, indicó Barcia.