Por primera vez desde el inicio de la pandemia, el promedio diario de casos nuevos de coronavirus a nivel nacional marcó un leve descenso respecto de la semana anterior (0,3 por ciento). Sin embargo el número se mantiene alto (6658) y las muertes se incrementaron un 8% hasta las 172 diarias. La pandemia crece con mayor celeridad fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y deja en evidencia los riesgos de relajar las medidas preventivas. En la Capital, las autoridades sanitarias celebraban el descenso de casos y creían ya haber pasado el pico, pero el repunte de casos en los últimos días –con la marcha opositora del 17 de agosto en el medio–encendió las alertas.

Ya son 15 las provincias con circulación comunitaria en el país y siete las que en las últimas tres semanas han tenido tasas de positividad por arriba del 40 por ciento: Jujuy, Río Negro, Tierra del Fuego, Santa Cruz, Salta, Buenos Aires y la Ciudad Autónoma. La alarma también se activó en otros distritos que registraban pocos casos. Comparando las últimas dos semanas, el número de contagios en San Luis aumentó un 67% y en Santiago del Estero, un 97 por ciento. Por ahora no tienen circulación comunitaria, pero de la rápida detección y aislamiento de contactos estrechos depende que no suceda. Otras provincias con crecimiento preocupante son La Rioja (72%) y Tucumán (109%), donde ya se le perdió el rastro al virus.

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“En el interior el incremento de casos sigue una secuencia parecida. Aparece uno esporádico, que suele ser alguien que viene de una zona de transmisión comunitaria, y de ahí se extiende por conexión con grupos de familiares o compañeros de trabajo. Esto pasa porque no hay tantas medidas de prevención y hay una mayor cantidad de personas susceptibles”, explica Alejandro Costa, subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación.

De todas maneras, el efecto de la pandemia en cada jurisdicción no es homogéneo. Jujuy colapsó su sistema de atención y requirió el envío de 24 especialistas en terapia intensiva coordinados por la cartera nacional. A Río Negro y Chaco también hubo que enviar médicos. En el resto de las provincias, el apoyo fue más técnico que de gestión. “Los sistemas de salud se fortalecieron todos. Pero la tensión se produce por la disponibilidad de profesionales. El equipamiento puede llegar rápido pero instalar un equipo profesional requiere de más tiempo”, añade Costa.

La federalización de la pandemia también se refleja en las camas de terapia intensiva ocupadas. Al 1 de julio había 43 personas internadas en situación crítica con coronavirus fuera del AMBA, el 7,5% del total. El sábado ya eran 435 y equivalían al 23,5% de todas las camas ocupadas.

Nuevos casos (promedio semanal)

La situación en CABA

“Queremos ver cómo siguen los contagios en los próximos días, porque después de la última apertura nos mantuvimos amesetados o con tendencia a la baja”, cuenta Gabriel Battistella, subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria del Ministerio de Salud porteño. Por eso, añade en diálogo con Tiempo, “estamos perfilándonos para seguir flexibilizando sobre espacio abierto de manera prudente y progresiva. Pero queremos tener un poco más de información para analizar”. Una de las actividades en carpeta es la gastronomía al aire libre.

Los datos que maneja la Ciudad indican que se habría llegado a un pico entre el 7 y 8 de agosto. Desde entonces, el R0, conocido como tasa de contagiosidad, está por debajo de 1. Eso significa que el número de casos activos estaría disminuyendo.

Sin embargo, como mostró el ministro Fernán Quirós el viernes, después del 17 de agosto el número de casos diarios ha estado por arriba del promedio semanal. Para lamento del gobierno porteño, la fecha coincide con la manifestación que convocaron algunos de sus aliados políticos.

La ocupación de camas de terapia intensiva destinadas a Covid en el distrito también está amesetada desde el 8 de agosto, cuenta Battisttella. Aunque el número aún es alto: 62% en el sector público y 78% en el privado.

Lo que sí subió en la Ciudad es la tasa de letalidad. El 2,4% actual está por arriba de la media nacional (2%). “Lo que pasa en las terapias intensivas y con las muertes es la expresión de lo que pasó en las dos semanas previas, cuando estábamos en el pico”, plantea Battisttella.

Pero los datos que en la Ciudad miran de manera favorable no deberían hacer pensar que la circulación viral haya bajado. En rigor, el sistema de vigilancia epidemiológica registra los casos según la residencia del paciente, pero eso no quiere decir que se haya contagiado allí. De hecho, según datos de la oficina estadística porteña, el 48,5% de los trabajadores de la Ciudad viven del otro lado de la General Paz. Por ende, aunque se infecten en la Capital, figuran como infectados de la Provincia.

“La palabra clave del momento es convivencia”, plantea Costa. “Desde el punto de vista preventivo es cuando hay que hacer el mayor esfuerzo. Hoy vemos un horizonte alentador, que es la vacuna, y debemos ir hacia ese horizonte conviviendo como comunidad frente al virus”.  «

La vacuna y la protocolización del verano

El avance de los estudios clínicos de vacunas y que una de ellas pueda producirse en la Argentina son datos alentadores. “Veníamos nadando sin ver la costa y hoy la vemos”, resume Alejandro Costa, subsecretario de Estrategias Sanitarias. “Con una pandemia así, uno tiene que reducir a los susceptibles y lograr un incremento de los inmunes. La estrategia inicial dependía del aislamiento y era adquirir la inmunidad natural. Hoy se plantea que puede ser en contacto con partículas virales a través de una vacuna priorizando a la población de riesgo. A mí me cambió la perspectiva”, reconoce.
Difícilmente esa nueva estrategia pueda aplicarse antes del verano, época en la que se producen grandes movimientos de población. “Va a ser una temporada en que la protocolización y la responsabilidad serán la llave. Con prevención y protocolos, se podrá hace