El crecimiento del negacionismo en los últimos años disparó el debate sobre cómo enfrentar esos discursos, que en nuestro país se centran en negar o banalizar el terrorismo de Estado durante la última dictadura. Estas posturas crecieron en todo el mundo como parte de la avanzada de las derechas más extremas y en Argentina tuvieron la particularidad de haber sido impulsados desde el gobierno mismo de Mauricio Macri y luego exacerbadas por referentes y legisladores “libertarios”.

En ese contexto, la Secretaría de Derechos Humanos lanzó “Negacionismo”, un cuadernillo que repasa el surgimiento de este fenómeno y retoma la discusión sobre qué hacer ante estos discursos.  

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La presentación se realizó este lunes en el Centro Cultural de la Memoria “Haroldo Conti” y estuvo encabezada por el secretario Horacio Pietragalla Corti, el jefe de Gabinete de la Secretaría, Nicolás Rapetti, y una mesa en la que participaron Alejandro Kaufman, profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de Quilmes; el sociólogo Daniel Feierstein, especialista en el estudio de las prácticas sociales genocidas, y Valeria Thus, directora de Derechos Humanos de la UBA.

“Los derechos humanos no se conquistan por siempre, es una batalla constante que hay que dar”, sostuvo Pietragalla durante el acto, en el que destacó como un momento bisagra el regreso del neoliberalismo de la mano de Macri.

“Había sectores que resistían (las políticas de derechos humanos del kirchnerismo), que habían acumulado mucha bronca, que afloraron con la llegada del neoliberalismo y con una nueva estrategia, primero cómo romper ese sentido común que se había generado, con la estigmatización a través de los medios de comunicación y el lawfare. Ahí empezaron a construir el sentido común de la sociedad. La primera frase que inaugura una guerra en ese sentido es el “curro de los derechos humanos”, que venía de la mano de estigmatizar a militantes de los organismos, y luego a tratar de instalar la teoría de los dos demonios y a discutir los 30 mil”, recordó y añadió: “Les costaba llevar adelante un indulto o una amnistía, por eso intentaron el 2×1 y ahí se vio la reacción de buena parte de la sociedad, abrazando la lucha de los organismos y diciendo ‘con esto no’”.

¿Cómo se lucha contra el negacionismo?, fue la pregunta que recorrió el panel ante la posibilidad de impulsar una legislación que penalice este tipo de discursos y acciones.

“Nos merecemos una reflexión profunda sobre los alcances de estas prácticas, definir sus contornos, y pensar qué es lo que podemos hacer para desmantelarlas, no sólo en el ámbito académico sino fundamentalmente en los ámbitos políticos, proyectando hacia la sociedad en su conjunto”, señaló Thus, quien profundizó sobre cómo los discursos intolerantes se amparan en la libertad de expresión para discriminar y humillar.

La directora de Derechos Humanos de la UBA consideró que, si bien es posible desde el derecho castigar estas acciones, no es necesariamente deseable, y señaló como posibilidad la de implementar medidas que no sean punitivas sino restaurativas, de reparación.  

 “La disputa no es con el código penal. Por supuesto que tenemos que combatir el negacionismo, pero mi convicción es que ese combate se hace de abajo hacia arriba, en el campo de la política, de la disputa del día a día y de la disputa conceptual”, sostuvo Feierstein a su turno.

Kaufman, por su parte, coincidió con Thus sobre la necesidad de penar estas acciones. “El Estado no puede no señalar al negacionismo como un crimen”, aseguró. “El negacionismo procede del genocidio, que consiste en negar la existencia de un colectivo y hacer olvidar el crimen, con el consentimiento de una población”, sostuvo y añadió: “En los países que hubo genocidio, el negacionismo tiene que reconocerse como un crimen”.

El cuadernillo, que puede descargarse de manera gratuita en este link, forma parte de Repertorios, una colección sobre Perspectivas y debates en clave de Derechos Humanos que tiene por objetivo reflejar y difundir aportes discusiones centrales del campo académico y de divulgación vinculados a la agenda de los derechos humanos en Argentina y el mundo.

En este tomo, se compilan investigaciones y conferencias de los últimos años que por un lado repasan la historia y actualidad del fenómeno en el país, como el fragmento de la conferencia que en 2017 dieron el juez federal Daniel Rafecas y Feierstein en la Universidad de La Plata.

También en la misma línea están el artículo del historiador Mario Ranalletti: “Apuntes sobre el negacionismo en Argentina. Uso político del pasado y reivindicación de la represión ilegal en la etapa post-1983”, y un fragmento del libro de Feierstein publicado en 2018 “Argumentos principales de la teoría de los dos demonios original y de su versión recargada”.   

La socióloga Valentina Salvi, por su parte, analiza el surgimiento de las agrupaciones de militares y civiles que reclaman “memoria completa” en el artículo “Todos somos víctimas. Transformaciones en la narrativa de la “reconciliación nacional” en la Argentina”.

Una segunda parte del cuadernillo enfoca el debate en la penalización de ese tipo de discursos y acciones. Emanuela Fronza, profesora investigadora de derecho penal en la Facultad de derecho de la universidad de Trento, Italia, escribe “La Criminalización del negacionismo histórico, ¿instrumento penal como guardián de la memoria?”.

Valeria Thus, por su parte, escribe “Daño negacionista y derecho penal: resignificando la lesividad en el siglo de los genocidios”.