El 8 de septiembre del 2011 Mar del Plata amaneció con una serie de pintadas amenazantes con frases de odio, además esa madrugada el monumento que señaliza a la Base Naval como un ex Centro Clandestino de Detención durante la última dictadura fue vandalizado por el mismo grupo. Era la primera acción organizada y firmada por el FO.NA.PA, el Foro Nacional Patriótico, encabezado por el referente de ultraderecha Carlos Gustavo Pampillón, al que alguna vez supo vérselo en actos del antisemita Alejandro Biondini. Un segundo hecho de racismo se registró tiempo después, esta vez contra la sede de la colectividad boliviana. Pintadas donde podía leerse “Fuera Bolivia de Salta. La patria no se negocia. Ojo, arderá el escarmiento” encendieron las alarmas en la comunidad. Esta vez el atentando tenía una nueva firma, “La Giachino”, algo que tiene sentido si tenemos en cuenta que estos grupos nazi-fascistas nacieron como respuesta a la quita en el Concejo Deliberante de la foto del Capitán Pedro Giachino, quien fue el primer caído durante la Guerra de Malvinas, pero también con su alias de “Pablo” había actuado como represor de la Marina y sobre el que pesaban delitos de lesa humanidad por su accionar durante el Terrorismo de Estado. El mismo Giachino que así describía sus mayores deseos mientas revistaba en la Escuela de Oficiales de la Armada: “Ocupar un puesto que me permita intervenir activamente en la lucha contra la subversión” y “efectuar el Curso de Guerra Subversiva en la Escuela de las Américas de Panamá”. Una suerte de “grieta” surgió por aquel entonces entre los que reivindicaban la figura de Pedro Giachino cómo héroe nacional y quienes lo denunciaban como un ex genocida. Luego a “La Giachino”, cuyos lemas eran “Zurdos al Paredón” “Memoria Completa”, “Juicio y Castigo a Montoneros”, se le sumarían “Bandera Negra” y “Rosas Rojas”, esta última como el ala femenina, encabezada además por la hija de Pampillón.

Carlos Pampillón saltó a la esfera nacional cuando en las PASO de 2013 se sumó como precandicato a concejal en la lista 502 de Compromiso Federal, liderada por los hermanos Rodriguez Saa. Para entonces ya era todo un referente de la derecha nacionalista local. Un año más tarde participaría de una escandalosa sesión en el Consejo Deliberante de Mar del Plata, donde junto a su “patota” y a golpes de puño intentó frenar el tratamiento de destitución de Vilma Baragiola, una edil radical/macrista acusada por pedido de coimas.

El FO.NA.PA siguió creciendo en la ciudad balnearia y así lo hicieron también el resto de sus agrupaciones satélites, que muchas veces actuaban como “el brazo armado” de Pampillón (la mayoría de los integrantes de la patota que lo acompañó al Concejo en el 2014 eran de Bandera Negra). Los hechos de violencia comenzaron a aumentar, graffitis con esvásticas, destrucción de monumentos, golpizas a referentes de la comunidad LGTB+, amenazas, lesiones graves, por un momento la “Perla del Atlántico” estuvo en manos de la violencia de Pampillón y su manada neonazi. Finalmente, en 2016 fue  llevado frente a la justicia por liderar un grupo que fomentaba el odio racial, pero esta le concedió una “probation” y el líder nacionalista evitó el juicio y sólo fue obligado a cursar en la Facultad Derecho la materia de Derecho Constitucional y no participar por tres años en actividades del FO.NA.PA. Sus “soldados” no corrieron con la misma suerte, muchos habían participado de ataques que habían quedado registrados y con varias denuncias penales en contra. El 4 de mayo de 2018, después de un juicio donde la misma DAIA fue querellante y en medio de insultos y resistencia de los imputados, se dictó sentencia a los integrantes de Bandera Negra. Nueve años y seis meses de prisión para Oleksander Levchenko, alias “El Rusito”, nueve años para Alan Olea y Gonzalo Paniagua, ocho años y seis meses para Nicolás Caputo, cinco años y seis meses a Giuliano Spagnolo y cuatro años y seis meses a Franco Pozas. En tanto Marcos Caputo, hermano de Nicolás, es derivado a dos años de tratamiento tutelar por ser menor de edad.

Por un tiempo la tranquilidad retornó a la ciudad, incluso a la Plaza España, escenario de enfrentamientos entre grupos anarquistas y Bandera Negra.

El renacer del odio

En este último año empezaron a moverse las piezas del ajedrez fascista en Mar del Plata, quizás porque a algunos sectores políticos y empresariales les conviene tener a un personaje como Pampillón cerca para “empiojar” posibles escenarios políticos. Hace algunos meses la ciudad amaneció con su nombre en la vía pública, pero en esta ocasión no en pintadas xenófobas, sino en carteles sobre las lunetas de los colectivos. Ahí se lo podía ver promocionando su nuevo espacio político “Renacer”, bajo la frase “Es tiempo de la Derecha en la Argentina” – “Carlos Pampillón, conducción”. Un partido político a nivel nacional basado en los pilares de “Dios, Patria y Familia”. Se desconoce cómo es que un simple comerciante pudo desde su agrupación vecinal pagar a la principal empresa de transporte la publicidad en todas sus unidades. Habrá que preguntarse quiénes son los aportantes para que el referente del fascismo marplatense vuelva al ruedo político en todo el país.

Lo cierto es que su rostro sólo pudo verse en las unidades de la “25 de Mayo”, propiedad de Juan Inza, conocido como el Zar del transporte en la ciudad, del cual se sospecha pagó parte de la campaña para Intendenta de Vilma Baragiola, la misma concejala a la que Pampillón defendió a los golpes junto a su patota en 2014 dentro de la Municipalidad.

Casi en sincronía con la aparición de estos afiches, después de estar un poco más de 2 años en prisión, el ucraniano Oleksandr “El Rusito” Levchenko, fue expulsado del país y abandonó la Unidad de Marcos Paz. La decisión del Juez se basó en el artículo 29 de la Ley Nº 25.871, que confiere la facultad de poder decidir respecto de la admisión, ingreso y permanencia de personas en el país cuando hayan sido condenados o están cumpliendo condena firme. El 4 de abril último Nicolás Caputo, sentenciado a ocho años por crímenes de odio, fue beneficiado con libertad condicional. Después de una semana se radicó una denuncia en su contra por amenazar y atacar físicamente a una testigo del juicio que terminó con su condena. El Tribunal le revocó el “arresto domiciliario”, pero Caputo se fugó antes de ser notificado y pesa sobre él un pedido de captura. También le fue denegada a la defensa de Alan Olea, otro neonazi condenado a nueve años, la solicitud de libertad morigerada. Según fuentes judiciales “Caputo venía hablando con Olea y estaban organizándose para vengarse”.

El caso es mucho más grave si tomamos en cuenta que Marcos Caputo, hermano menor de Nicolás, también miembro de Bandera Negra y juzgado por los mismos delitos, hoy forma parte de la Policía Bonaerense. La misma institución a la que perteneció Carlos Pin Errecaborde, un fallecido Sargento de Policía y antiguo miembro del FO.NA.PA y Virginia Luján Sosa, una ex policía, expulsada de la fuerza, que encabezó en Mar del Plata el último levantamiento policial y que según expuso la CORREPI, tenía fuertes vínculos con estos grupos de extrema derecha, además de una íntima amistad con Gustavo Pampillón, mentor de Renacer. Es que todo cierra en una ciudad donde se instauró una especie de “proceso cíclico”, por el cual cada determinado tiempo surgen agrupaciones con un fuerte estigma nazi fascista, de corte nacionalista y con vinculaciones dentro de la Iglesia y el poder político de turno.

El Padre Enrique

El ultranacionalista Pampillón tiene también “amigos” dentro de la iglesia. Es el caso de Enrique Luis Pío, conocido como el Padre Enrique o “el cura gaucho” un párroco de Sierra de los Padres nacido en Estados Unidos en 1973. Entre sus declaraciones polémicas, afirmó que el kirchnerismo permitió que algunas organizaciones sociales estén llenas de delincuentes, calificó a Pedro Giachino como un héroe de la Patria, sostuvo que la homosexualidad es una relación contra natura y confesó que Carlos Pampillón era su nuevo amigo. Además, el Padre Enrique practicaba Jiu-jitsu en una academia cuyo instructor formó parte de la patota en los episodios violentos del Concejo Deliberante.

De alcance nacional

La agrupación que lidera el ultraderechista marplatense intentó realizar el último 24 de marzo en la ciudad de La Plata un acto para “rendir homenaje a los héroes de la lucha antisubversiva”. Renacer cuenta además con varios adeptos y seguidores en todo el país y tiene su réplica en la ciudad de Córdoba a cargo de Máximo Calderón, conocido como el karateca de la “derecha patriótica”, un oscuro personaje que en las redes sociales se presenta como Coordinador del Centro de Actividades Juveniles del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba, pero que en realidad ya afronta varias denuncias penales, algunas ante el INADI, por discriminación y destrucción de placas del colectivo LGBTIQ+.