Rachel Crooks, Jessica Leeds y Samantha Holvey denunciaron a Donald Trump durante la campaña presidencial del 2016. No sólo ellas sino una decena otras mujeres apuntaron al actual presidente de los Estados Unidos. Claro que las tres, en las últimas horas, comparecieron ante la prensa, en una conferencia, y puntualmente en la cadena NBC: se preguntaron ante la sociedad porqué su denunciado no sólo logró ese trascendente cargo sino lo mantiene hoy en día, y también instaron a que el Congreso efectúe una investigación sobre la conducta del presidente y que incorpore sus hechos que ellas relatan. 

Crooks, relató cómo el actual presidente la besó en la boca sin su consentimiento, además la exigencia de que le diera su número de teléfono, en 2005 después de que ella se le presentara en la Trump Tower. 

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Holvey, miss Carolina del Norte 2006, alega que el mandatario se comportó de manera inapropiada cuando ella concursaba en el certamen de belleza Miss USA, al aparecer tras bastidores cuando ella y otras mujeres estaban desnudas: “Las ponía en fila y supervisaba como si fueran ganado”. Leeds, una mujer de negocios que viajaba por el mundo a menudo en los ‘70, dice que Trump la se le abalanzó y la toqueteó en un vuelo comercial transoceánico.

La irrupción de Crooks, Leeds y Holvey se produce en la víspera de la polémica elección de senador en Alabama. Allí el favorito es el ultraconservador Roy Moore, quien es apoyado por el propio Trump. Moore podría ganar el sufragio a pesar de la acusación de siete mujeres sobre abuso sexual hace tres décadas, cuando ellas eran menores y él, a los 30 años, era ayudante del fiscal del distrito.

Crooks, en la presentación realizada en Nueva York, aseguró: “Quiero creer que, como estadounidenses, podemos dejar de lado nuestras inclinaciones políticas y admitir que algunas cosas, de hecho, trascienden la política”. 

Leeds subrayó que las acusaciones de acoso sexual surgidas tras el escándalo del magnate de Hollywood Harvey Weinstein evidenciaron que algunos depredadores sexuales sí rinden cuentas de sus actos.

La Casa Blanca rápidamente desestimó los dichos de las tres mujeres. Un vocero los calificó de “falsos, totalmente cuestionadas en la mayoría de los casos por testigos presenciales, fueron tratadas extensamente durante la campaña del año pasado, y el pueblo estadounidense expresó su opinión al otorgarle (al presidente) una victoria decisiva”.

También volvió a difundirse, en estos días, un video que estuvo a punto de hacer saltar por los aires la candidatura del republicano. Allí se escuchaba la voz en off de Trump confesándole al productor televisivo Billy Bush, cómo había intentado forzar a una mujer casada sin su consentimiento, además de jactarse de manosear a muchas de ellas por los genitales cuando quería, por el hecho de ser un personaje poderoso.

También, la periodista Melinda McGillivray, recordó en las últimas horas cómo Trump, en 2003, le manoseó los pechos y la cola, y la arrinconó contra la pared, durante una entrevista en su mansión de Mar-a-Lago (Florida), cuando el magnate le mostraba la residencia a la joven reportera.