Ricardo Curutchet llegó a la intendencia de Marcos Paz en el 2003, «cuando nadie quería agarrar», recuerda con sorna, mediante una alianza de varios partidos que nuclea a la UCR, de la que es originario, el Frente Grande, sectores del Justicialismo, el kichnerismo, Encuentro Popular, sectores independientes, vecinalistas y progresistas. Cuando se le pregunta cómo se definiría, dice como en un mantra que es «vasco, scout y templario». Posicionado dentro de Unidad Ciudadana, este agrimensor y docente en matemáticas hace un culto del diálogo con todos los sectores.

«Nosotros futbolísticamente hablando somos Yupanqui, pero jugamos en la Premier League –dice, apelando a una metáfora futbolera– tenemos una construcción abierta, con una línea de tres en fondo y mucha presión. Sabemos que inexorablemente alguno va a pasar y de un centro puede venir un gol. En la política puede haber una traición, en la gestión puede haber un proyecto que no se concrete. Pero la idea es que la cosa sea abierta y participativa.»

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–¿De qué club es hincha?

–De Boca, pero bilardista como agente motivador. Me resulta difícil hablar de fútbol porque tengo un gabinete donde el 85% son mujeres (ríe). Yo les he anticipado a (Jorge) Sampaoli dos años atrás y esperemos que la vaya bien.

–Claro, pero en política se trata de quiénes se benefician con una determinada política.

–Un diputado o un dirigente político puede jugar a «dejo pasar y que le vaya mal» al presidente, nosotros en la intendencia tenemos la necesidad imperiosa de que le vaya bien, porque si no le va bien, que es lo que nos esta pasando ahora, volvemos a repartir bolsones de comida como hace diez años, volvemos a pagar remedios, o prótesis.

–¿Cómo se siente esta nueva realidad en el distrito?

–No nos va mal porque en lo económico aplicamos la heterodoxia económica y entonces podemos sostener ciertos vaivenes. Marcos Paz tiene 60 mil habitantes, tiene de todo un poco. Nunca quisimos una gran industria, yo quiero muchas industrias pequeñas, porque cuando el proceso se te viene en contra es más fácil amortiguar el cierre o la suspensión en una empresa de 30/40 empleados que en una de 3000. ¿Cuál es la principal empresa del distrito?: el Estado. ¿Hay actividad privada? Si, nosotros nos juntamos cada diez días con todas las representaciones gremiales, a mí no me importa si está en la CGT o en la CTA. Y ahí veo, ¿te pagan el sueldo, hay suspensiones? Y también nos juntamos con todos los industriales, que son familias que están al frente de sus empresas, no es el tipo que vive en otro lado. Ahora la están remando. En ese intercambio vas buscando el punto de equilibrio. Por ahí hay que darles una mano con la presión tributaria, pero eso si, lo importante es que todos paguen. La otra vez hablaba de esto con Cristina, nosotros tenemos ese proceso anticíclico que nos permite que si todo se cayó, a nosotros se nos cayó menos que al resto. Eso no quiere decir que nos sobre paño. Somos un pueblo de laburantes, clase media-media baja y punto. No tenemos la gran empresa que da riqueza ni aquel nicho de población que te mueve la economía. Acá podés tener el tambo y la pequeña usina láctea, no la gran empresa. Esto es Yupanqui, sumás por puntito, pero siempre nos metemos entre los tres primeros. En lo productivo, Marcos Paz es el único distrito que tiene el Jamón Crudo Argentino; tenemos toda la cadena de producción, desde la crianza hasta el jamón procesado. Esto es heterodoxia económica, que cuando el jamón crudo te puede estar viniendo de Brasil, de Chile, de Nueva Zelanda, el Jamón Crudo Argentino tiene que tener garantizada la trazabilidad.

–¿Que característica tiene?

–Tiene garantizada la estacionalidad, la forma de alimentarlo, tiene un sabor distinto. No esta alimentado como el español a bellotas, claro, pero tiene un sistema de estacionalidad especial. Esto aunque no lo creas fue un producto positivo de la 125.

–¿Cómo es eso?

–Nosotros somos una «rara avis» de la política. No digo que nos quieran todos, pero me puedo sentar a hablar con todos. Cuando fue la 125 es lo que hicimos. En pleno conflicto Cristina visitó la granja porcina del presidente de la Sociedad Rural y también inauguró una empresa. Todo en base al diálogo. «Ricardo Intendente» hace cosas muy diferentes de las que haría «Ricardo Ricardo», porque acá tenés que sopesar el paladar de todos

–¿Hay algún modelo de gestión en que se inspire?

–De todos sacás un poco. Está todo inventado. Desde que ganamos la elección hasta que asumí recorrí 70 municipios. Todos me recibieron, y de lo que me dijeron, uno pone en la zaranda y hace su camino. Yo no vine acá para ser un mero administrador. Venía del tercer sector, grupos parroquiales, y cuando me preguntan ¿partido político? aplico el modelo «vasco, scout y templario».

–¿Y cómo se metió a intendente?

–En 2003, cuando nadie quería. Para mí esto es la revolución ciudadana de Rafael Correa. Porque él es scout. Cuando estás en una entidad, ya sean grupos juveniles, o tercer sector, vos tenés un universo que queda circunscripto a un sector. Está bueno Cáritas, están buenas las sociedades de fomento, pero si querés hacer el paso en el buen sentido de la revolución ciudadana, tenés que meterte en política.

–¿Nunca sintió que estaba bailando en el Titanic?

–No porque está el sabor de la cosa de poder ser no un mero administrador. Yo acá tengo un Imdec (Instituto Municipal de Estadística y Censos). Se pasaron discutiendo sobre el Indec y estaba mal de un lado y del otro, esta es la realidad. Necesitamos una estadística, que le sirva a la gente. Lo que hicimos fue un mercado regulador, en nuestro rol de Estado, para manejar la variable de los precios. Si vos querías pagar de más, es tu plata, hacé lo que quieras. Pero si vos querías una canasta básica… nosotros tenemos Imdec, feria municipal rotativa y la feria municipal que oficia de mercado regulador, ahí tenemos los productos de la canasta básica y vamos llevando los precios en función del monitoreo que hacen de Salud, vitaminas, proteínas. Ahora le vamos a agregar los precios cuidados municipales, porque sumamos también a los almacenes locales. Por norma no hay grandes cadenas de supermercados. La idea es romper el molde y generar algo distinto. El boleto estudiantil lo tenemos antes de que saliera la ley, porque tenemos dos líneas municipales y los chicos de escuelas públicas viajan gratis. Yo busco otros indicadores de calidad de vida. Hace seis años atrás me discutían porque para mí la pileta es un derecho, y en Marcos Paz tenemos cuatro. El costo de una pileta es una cuadra y media de asfalto, y yo prefiero que los chicos tengan colonia de verano. «