“Esta es una elección provincial, no tiene nada que ver con una elección nacional”, subrayó este domingo el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, tras emitir su voto en los comicios para el Ejecutivo provincial en los que buscará su reelección.

Schiaretti repitió varias veces ese argumento ante los periodistas que se agolparon pasadas las 9:00 en el Instituto Villada de la capital provincial. Se trata del catecismo que eligió para transitar una campaña electoral en la que hizo todos los esfuerzos para “provincializar” la compulsa.

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Alternativa Federal (AF), el espacio político que comparte con Sergio Massa, Miguel Angel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, espera que los resultados de la elección en la que Schiaretti participa como amplio favorito terminen por ubicar al mandatario provincial en el rol de ordenador de un universo que también coquetea con el exministro Roberto Lavagna.

Sin embargo, tal como anticipo Tiempo en su edición de este domingo, Schiaretti subrayó que ninguno de esos referentes participará de la jornada. “Es una elección provincial, de mi espacio político no va a venir nadie. Los de afuera son de palo y eso rige para cualquiera”, puntualizó.

De campera roja, la cábala que utiliza para cada votación, el mandatario provincial insistió en que es “absolutamente apresurado” hacer una lectura en clave nacional de los comicios en los que busca consolidar la permanencia del PJ al frente de la provincia mediterránea.

Schiaretti espera cumplir sus 70 años, el 19 de junio próximo, con el sueño realizado de haber sido reelecto gobernador por un alto porcentaje de votos y lograr una marca histórica para la permanencia del peronismo en el poder provincial.

El candidato de Hacemos por Córdoba que este domingo compite por su tercer mandato comenzó a militar en el peronismo de izquierda y participó del Cordobazo, lo que lo obligó al exilio interno en Neuquén hasta que la dictadura lo eyectó a Brasil.

Con la democracia regresó al país y su profesión de contador público lo llevó a integrar la Fundación Mediterránea donde se vinculó con Domingo Cavallo, quien luego sería su jefe en el Ministerio de Economía cuando en 1991 quedó a cargo de la Secretario de Industria y Comercio.

Antes de gobernar Córdoba le tocó gobernar la provincia de Santiago del Estero como interventor. También fue diputado nacional y funcionario provincial.

En 2003 fue vice de José Manuel De la Sota –su mentor político- y en 2007 llegó a la gobernación producto de un acuerdo del peronismo provincial y sectores kirchneristas, en medio de acusaciones de fraude de su otrora contrincante, Luis Juez.

Durante su primer gobierno en la provincia estalló el conflicto del gobierno nacional con el campo, lo que devino en el distanciamiento con la presidenta Cristina Fernández.

Con Mauricio Macri construyó un vínculo más cercano. Su provincia aportó el caudal de votos necesario para que el presidente superara el balotaje, ya que Cambiemos cosechó el 70% de los votos contra el 30% de Daniel Scioli. Macri viajó seguido a Córdoba y se mostró con el “Gringo” en varios actos de gestión.

El peronismo cordobés tuvo que buscar un lugar propio. Entonces nació Alternativa Federal, junto con Urtubey, Massa y Pichetto, todos dirigentes críticos del kirchnerismo.

El resultado de este domingo lo pondrá en el centro de la escena y los votos cordobeses serán codiciados por las distintas expresiones del peronismo. Pero esta vez, sin exclusiones.