En la tercera rueda de prensa internacional sobre la vacuna rusa Sputnik V, realizada desde Moscú a través de la plataforma Zoom y con la participación de unas sesenta personas, entre ellas especialistas en medicina y biología de Sudamérica y unos cuantos periodistas argentinos, los responsables del programa de inmunización contra el Covid-19 para los habitantes de la Federación Rusa y la población de otros países confirmaron que durante el mes de noviembre entregarán los resultados definitivos de la fase 3 a la revista científica británica The Lancet, tal como habían hecho con las dos fases anteriores.

“Los presentaremos en dos semanas y se van a publicar allí (por The Lancet) para seguir la misma secuencia de trabajo”, precisó el director general del Fondo de Inversiones Directas de Rusia, el economista Kirill Dmitriev, graduado con honores en Stanford y Harvard. “Nosotros podremos comprobar la eficacia de la vacuna en noviembre, los pacientes van a seguir siendo observados durante cuatro meses pero los datos de la eficacia de la vacuna ya los obtendremos en noviembre”, se explayó Dmitriev.

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En otra definición importante de la conferencia, Dmitriev y el director del Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología, el doctor en biología Denis Logunov, aseguraron que los plazos de provisión de las millones de dosis solicitadas por la Argentina dependerán “del regulador argentino (por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, ANMAT)”, a la que -de paso- los interlocutores rusos elogiaron como una institución de referencia en su tipo para toda la región.

“Hay muchos elementos (que incidirán en la ambiciosa provisión de las dosis para Argentina) y uno de los importantes es la aprobación del regulador argentino. Nosotros trabajamos con el regulador argentino, que es uno de los más estimados reguladores en el mundo latinoamericano. Entonces, vamos a presentarle todos los datos a este regulador argentino. Esperamos que lo aprueben lo más pronto posible en Argentina y eso determinará los plazos de suministro de la vacuna que podremos realizar”, subrayó Dmitriev.

En el ida y vuelta con los medios de Argentina, entre los que se encontraba Tiempo, los responsables de la vacuna Sputnik V escucharon preguntas y se ocuparon en responder, en lo posible, con precisiones y datos. Dijeron que las pruebas de la vacuna en Rusia hasta ahora involucran a 15 mil personas, que recibieron la primera dosis, y 14 mil personas que fueron inoculadas con la segunda dosis (la vacuna Sputnik inmunizaría por un año tras inyectarse dos veces con una pausa de alrededor de 20 días).

Consultado por Tiempo, Dmitriev confirmó que los laboratorios que fabricarán los lotes de la vacuna Sputnik V para Argentina (y para todos los demás países que la requieran, salvo la población rusa) están emplazados en la India, China y Corea del Sur. Sobre esas empresas farmacéuticas, Logunov señaló que el Instituto Gamaleya tiene certezas (por haber hecho visitas e inspecciones) sobre la seguridad médica de esas producciones.

Una de las dudas más insistentes que circuló en la rueda de prensa, al menos entre los participantes argentinos, era si la Federación Rusa estará en condiciones de garantizar en tiempo y forma el suministro de la gran cantidad de dosis que se mencionó en los anuncios oficiales del gobierno (hace una semana, el propio Alberto Fernández señaló que se había acordado la provisión de 25 millones de dosis de la vacuna Sputnik V contra el Covid-19).

“Sobre las 25 millones de dosis: nosotros esperamos que la mayor parte la suministraremos en el primer trimestre del año que viene, y preliminarmente en el final de este año, pero esperamos la aprobación del regulador”, respondió Logunov.

Sobre el momento en que los lotes de dosis de Sputnik V llegarán a la Argentina, Logunov se ocupó de dejar en claro competencias y responsabilidades. Dijo que el Instituto Gamaleya “ya entregó los cultivos y los sueros” para que los laboratorios de India, China y Corea del Sur realicen su producción pero, aclaró, “todo dependerá de la velocidad con la que nuestros socios (por las farmacéuticas de esos terceros países) ahí desplacen su producción. Está claro que nosotros vamos a consultarlos por su trabajo”.

En el intercambio entre los participantes sudamericanos y los expositores de Rusia surgieron dudas y preguntas sobre el plazo de efecto de inmunización (“nadie sabe cuánto durará la inmunidad, pero por los precedentes que vimos en África y con el MERS la duración será por lo menos de un año”) y si la vacuna también es eficaz en personas mayores a 60 años, el grupo de mayor riesgo para el coronavirus. Los rusos dijeron que a fin de año tendrán resultados de las pruebas específicas que se están realizando en este momento sobre la población de esa franja etaria.

En la rueda de prensa ofició como moderador y habló en un español fluido con acento del Río de la Plata el periodista y diplomático ruso Sergey Brilev. Nacido en La Habana y residente por largos años en Montevideo, conductor de noticieros en la TV estatal, Briley integra el Consejo de Política Exterior y de Defensa de Rusia, entrevistó varias veces a Vladimir Putin y a su antecesor Dmitri Médvedev y preside la entidad encargada de la cooperación para las Américas de su país, el Instituto Bering-Bellingshausen.

La participación de Brilev puede leerse como una muestra adicional de la relevancia que el gobierno de Putin le asigna a la cooperación con Sudamérica para la realización de una campaña de inmunización masiva de esta parte del mundo.

El precio de la inmunización 

Otro de los ítems si se quiere sensibles que apareció durante la videoconferencia con Dmitriev y Logunov es el debate en torno al precio que tendrá cada vacuna: en este caso, cada dosis de Sputnik V. El domingo, en Clarín, el responsable del panorama político buscó contrastar el costo de la inmunización diseñada por el Instituto Gamaleya de Rusia con el precio que -se supone- tendrá cada dosis de la vacuna de Oxford, AstraZeneca y el laboratorio de Hugo Sigman, mAbxcience.

“Para la vacunación masiva (el precio de la Stupnik V) no es caro. Los precios serán muy comparables y muy competitivos respecto de otros precios del mundo”, contestó el director del Instituto Gamaleya cuando le preguntaron por este tema.

“En cada precio existe un costo, una parte de mercado y la vacuna que tiene más eficacia puede, un poco, imponer su precio. De todas maneras yo creo que todos los productores van a vigilarse unos de otros y no se van a adelantarse mucho en los precios. Nuestra vacuna no será muy diferente de otras vacunas, como la de Johnson & Johnson. Para nosotros el deseo de ganar no lo es tanto: el Instituto Gamaleya no es una estructura comercial, no necesitamos conseguir una ventaja comercial grande. Para nosotros más grande es el precio de la eficacia”, agregó Logunov.

A diferencia de otras vacunas en desarrollo, la Sputnik V utiliza adenovirales humanos como vector de la vacuna (basada en una proteína del coronavirus), un modelo que ya se utilizó y con éxito en la inmunización contra el MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio). Los científicos rusos, que desarrollaron la vacuna contra el MERS, definen como “una ventaja clave” la utilización de adenovirales humanos y lo consideran una “tecnología comprobada”.

En relación a los eventuales efectos adversos comprobados en los voluntarios que recibieron la vacuna, Logunov respondió que hasta ahora sólo comprobaron la aparición de “dolor de cabeza, dolor en el lugar de la inyección y fiebre” durante los primeros días posteriores.

En ningún momento de la conferencia de prensa se mencionó la posibilidad de que algún laboratorio o farmacéutica privada, sea de nacionalidad rusa o argentina, participe como tercera parte o intermediador en una potencial compra de millones de dosis.