Aunque su designación fue mantenida en secreto, el jefe de Gabinete Juan Manzur finalmente nombró a la ex funcionaria menemista Claudia Bello como una de las integrantes del directorio de ARSat, la empresa argentina de soluciones satelitales cuya mayoría accionaria es del Estado Nacional.

La llegada de Bello a la empresa estatal de alta tecnología circula desde el fin de semana y este martes fue relativizada por fuentes de la jefatura de Gabinete. En las oficinas del vicejefe de Gabinete, Jorge Neme, dijeron a este diario que «no sabían nada» de un posible nombramiento en ARSat, pero fuentes oficiales confirmaron que forma parte de los funcionarios que tiene a ARSat bajo su control.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

De ese modo, Neme fue uno de los encargados de mantener en silencio la designación de la ex funcionaria del gobierno de Carlos Menem, que fue imputada a fines de los noventa por aceptar sobreprecios en contrataciones directas que habían sido planificadas desde la secretaría de la Función Pública para prevenir posibles amenazas por el efecto «Y2K», que iba a impactar globalmente desde el año 2000.

Bello estuvo en el cargo hasta 1999 luego de haberse desempeñado como la primera interventora federal de Corrientes entre 1992 y 1993. El proceso judicial en su contra duró 12 años y prescribió. De ese modo, la ex funcionaria zafó a pesar de haber firmado contratos por 9 millones de dólares.

El beneficio judicial le llegó también a Alejandro Val, que ocupaba el cargo de subsecretario de Función Pública y a Héctor Guroto, Angela Rigón y Victor Cantero, que se desempeñaron como directores del Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP) bajo órdenes de Bello.

Bello forma parte del PJ porteño desde sus inicios y a fines de los noventa integraba el espacio político capitalino que contaba con varios dirigentes que hoy son funcionarios del gobierno nacional, como el actual secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz.

El historial de Bello genera adhesiones entre sus ex pares del menemismo pero causó molestias en distintas áreas del gobierno, especialmente en la comunidad científica, donde la empresa estatal de tecnología contaba con un cuerpo técnico que cambió la semana pasada.