Todos lo daban por sentado, ya se había convertido en algo esperable pero no por ello perdió impacto. Dos veces presidenta y con una historia política en la que, según ella, el pueblo “ya le dio todos los honores”, Cristina Fernández decidió ponerse otra vez al frente de una boleta electoral. Será una apuesta arriesgada. Hasta la noche del viernes, CFK intentó hacer posible una lista única y de unidad con el sector que se distanció bajo la figura de Florencio Randazzo.  La ex mandataria se reunió en secreto al ex canciller Jorge Taiana en la tarde del viernes. Durante la conversación le ofreció un cargo expectante en las listas de Unidad Ciudadana. Distanciado de  Fernando “Chino” Navarro y Emilio Pérsico por la estrategia del Evita del último año y medio, el ex canciller se convirtió en la principal sorpresa de la jornada al aceptar, finalmente, acompañar a CFK como segundo candidato a senador. 

  Antes de la aceptación de la candidatura, Taiana le ofreció a Cristina encabezar él, personalmente, una mediación de último momento con Randazzo. Pero la gestión no dio frutos y el ex ministro, ayer a media tarde, anunció por Twitter que “cumpliría” con su palabra (su frente electoral se llama CUMPLIR). Con el paso de las horas se supo que el binomio para senador del randazzismo está integrado por el propio Randazzo y la joven abogada Florencia Casamiquela, 32 años, oriunda de Florencio Varela. El más misterioso resultó Sergio Massa, cuyos voceros filtraron a los medios, recién cerca de las 21, que el referente y cara visible del Frente 1País lanzará su candidatura a senador, en la que será secundado por la ex radical Margarita Stolbizer, durante un acto que se realizará hoy en La Matanza, distrito fuerte del kirchnerismo. 

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Como cada vez que se definen los nombres de una lista, Cristina tenía que elegir una impronta, un criterio ordenador, para el debut en las urnas de Unidad Ciudadana. De la elección final de los candidatos quedó claro que CFK quiso llevar al plano de los hechos su llamado a la renovación y al protagonismo de la gente común.  También privilegió al mundo del trabajo: en los primeros 10 lugares hay tres gremialistas, Vanesa Silley (Sitraju), Hugo Yasky (secretario general de la CTA) y Walter Correa (Curtidores de Cuero), lo que confirma la intención de la ex mandataria de profundizar el tendido de puentes entre el kirchnerismo y el movimiento obrero. 

  En definitiva, en la boleta de Unidad Ciudadana se jerarquizó a la representación de los sectores agredidos por las políticas de desaliento a la industria y a la ciencia y la tecnología. Eso explica la sorpresiva designación de la economista Fernanda Vallejos a la cabeza de la nómina. Por la misma razón se entiende que el ex presidente del Conicet, el doctor en Bioquímica Roberto Salvarezza, figure en el segundo lugar. 

  La intención de la ex presidenta es que la gente que la acompañe en la boleta, en la categoría de diputados nacionales, representen las protestas sociales y la organización de los sectores perjudicados por el avance del neoliberalismo: por eso la ubicaron a Laura Alonso, educadora y ex subsecretaria de Articulación y Gestión Universitaria, responsable de la comisión de Educación del Instituto Patria, que conoce bien la situación de las universidades públicas.     

  En la lista de Unidad Ciudadana están representados los sectores territoriales del peronismo, como asimismo las agrupaciones aliadas: es, si se quiere, un reconocimiento al esfuerzo que hicieron algunos dirigentes en los momentos de incertidumbre, cuando el poder económico y los medios concentrados intentaban dar por terminado al kirchnerismo e iniciar una nueva etapa, con un PJ antiK y más dispuesto a la negociación con Cambiemos. Al titular del PJ bonaerense y ex intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, se le reconoció su actuación en la contención del peronismo: firmó para ser tercero en la lista.

Espinoza, al igual que el ex candidato presidencial Daniel Scioli, había recibido una propuesta que al final se desechó: que cada uno de ellos encabezara la lista de legisladores provinciales en las secciones electorales que les corresponden (Espinoza en la 3era; Scioli, en la 5ta). Scioli irá como quinto candidato. 

Otra decisión de CFK fue que la lista de diputados cumpliera con la proporción de 50 y 50 en los cargos, entre mujeres y varones. En la boleta, el feminismo y la lucha de las mujeres estará representada por Mónica Macha, actual senadora bonaerense y esposa de Martín Sabbatella. A Horacio Pietragalla, hijo de desparecidos, le corresponderá encarnar las demandas del movimiento de Derechos Humanos, todavía impactado por el 2×1 de la Corte. 

  Donde sí hubo puja y resultó difícil ponerse de acuerdo fue en la definición de los nombres que competirán como diputados provinciales y senadores provinciales de las ocho secciones electorales.

 Desde las filas del Frente Justicialista Cumplir, espacio por el que se postula Randazzo, la definición de los nombres trajo como sorpresa la caída de la candidatura de Julián Domínguez. Casamiquela, la compañera del ex ministro del Interior en la boleta para senador, es abogada de las víctimas de la llamada ‘masacre de Varela’, en la que fueron asesinadas dos chicas de 15 y 16 años en la calle, desde un auto. La lista de diputados del randazzismo estará encabezada por Eduardo “Bali” Bucca, intendente de Bolívar, y uno de los tres jefes comunales que apoyaron desde un principio el proyecto de Randazzo. A Bucca lo siguen, desde el puesto 2 al 4, el senador saliente Juan Manuel Abal Medina, la ex legisladora bonaerense María Eugenia Zamarreño, el sindicalista Oscar Romero (SMATA, distanciado de la conducción de su gremio) y el ex titular de la PSA y ex Nuevo Encuentro, Marcelo Saín.

Otra de las sorpresas de la definición de Randazzo fue que Alberto Fernández, quien a pesar de ser porteño asumió la tarea de ser su jefe de campaña, no aparece en ninguna lista. Otro nombre conocido del randazzismo, Fernando “Chino” Navarro, del Evita, encabezará la lista de diputados bonaerenses en la 3era sección electoral. 

Acción y reacción en el pan-peronismo 

La inscripción de candidaturas volvió a jugar con el misterio y con aprovechar hasta el límite del plazo la difusión de las listas. Para las coaliciones que provienen de la tradición peronista (Unidad Ciudadana, Frente Justicialista Cumplir y Alianza 1País), esta demora respondía también a otra necesidad, producto de la negociación transversal que ocurre muchas veces, por abajo y en silencio, en los 135 distritos de la provincia de Buenos Aires: evitar dejar ‘heridos’ que puedan ser socorridos a último momento por una lista rival de impronta peronista. 

  Los movimientos de propios y extraños ratificaron un dato de la realidad que muy pocos hubieran previsto hace unos meses: la centralidad de Cristina. Su decisión de asumir la demanda social de una franja significativa de la sociedad, que se siente perjudicada por las políticas de Cambiemos, obligó a los otros sectores de la gran familia justicialista a esperar y condicionar el armado propio a la espera de las definiciones de CFK. Eso hizo, centralmente, Massa. «