“Es un caso de lesa urbanidad”, se quejó uno de los vecinos del barrio platense de Tolosa que este jueves le presentaron al juez Adolfo Ziulu, del Juzgado Federal Nº2 de La Plata, un reclamo para que se suspenda la obra de cruce bajo nivel en uno de los ingresos de la ciudad que además de no cumplir con normas nacionales, provinciales y locales, aseguran que impactará en la vida social y comercial del barrio. Pero los vecinos no solo se oponen a la obra que impulsa el ministerio de Transporte de la Nación, sino que ofrecen una alternativa: proponen el soterramiento del ingreso del tren Roca a La Plata, una obra que no sólo agilizaría la circulación en los ingresos a la capital bonaerense, sino que abriría el cruce de 14 calles e integraría dos barrios cortados al medio por las vías.

La presentación al juez Ziulu la realizaron el mediodía del jueves en la sede del juzgado ubicado frente a Plaza San Martín, a metros de la casa de Gobierno Provincial. Allí se juntaron un grupo de vecinos de Tolosa con un pasacalle que dice “No al pozo de 1 y 32” y carteles que reclaman contra el cierre de la calle 2.

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La obra que rechazan es un paso para la avenida 32 por debajo de las vías del Tren Roca, que llega desde Constitución a La Plata. El túnel por debajo de los rieles pretende agilizar uno de los puntos de llegada a la ciudad desde la autopista Buenos Aires – La Plata sorteando la barrera. Pero como se trata de un paso para vehículos de gran porte como colectivos de larga distancia, el pozo tendrá 400 metros de largo y siete de profundidad.

Lo que denuncian los vecinos es que el enterramiento de la avenida separará a Tolosa del casco urbano de La Plata. Como el Muro de Berlin o como la Zanja de Alsina: será una barrera.

“Lo más grave es que va a cortar la circulación de la calle 2. Todo el tránsito se va a correr a calle 4 por lo que los aísla terriblemente el barrio. Eso complica el comercio. Pero otro problema es, por ejemplo, que la policía que tiene la comisaría del otro lado de la vía, para cruzar por el bajo a nivel va a tener que dar una vuelta enorme y va a tardar muchísimo”, explicó en las puertas del juzgado el abogado y vecino del barrio Andrés Chiaramberro.

El impacto negativo sobre el centro de Tolosa afectará a 94 comercios. Pero también complicará el cruce de cerca de 4.000 alumnos que asisten a los 16 edificios escolares a uno y otro lado de la avenida 32, y un número similar de chicos que practican deportes y realizan actividades en siete clubes de barrio.

Pero con la obra también desaparecerán cuatro cuadras de la rambla de la avenida 32 que cobija cerca de 300 árboles. “La obra que se está llevando a cabo hoy en día no cumple con determinadas condiciones exigidas por la legislación vigente, como por ejemplo el impacto ambiental y la audiencia pública. Lo hemos planteado ante el juez y ahora estamos siguiendo este procedimiento”, explicó Chiaramberro.

Los vecinos se oponen a la obra desde que se presentó en 2016, pero figuraba como parte del proyecto de electrificación que realizó Florencio Randazzo durante el gobierno anterior. Ya con el intendente de Cambiemos, Julio Garro, y Guillermo Dietrich en el Ministerio de Transporte avanzaron con la obra y en 2018 realizaron una licitación privada en la que fue asignada a la empresa constructora Eleprin, de Guillermo Weiss, que ya instaló el obrador en 32 y 115. La inversión será de $380 millones y será financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por normativa, antes de realizar una obra de esa magnitud debió realizarse un estudio de impacto ambiental que debió darse a conocer a los vecinos. El único que se hizo fue por requisito del BID y “fue realizado por la misma empresa que proyectó el bajo nivel”, denunció el ingeniero y vecino de Tolosa Darlos Di Gilio.

Pero además, por la Ley Orgánica de Municipios la obra debió ser aprobada por el Concejo Deliberante. Eso no ocurrió. Y encima denuncian que al menos dos ordenanzas serán violentadas: la 9880, de patrimonio histórico, y la 7811, que regula el uso del suelo.

El soterramiento

En la presentación judicial ante Ziulu, los vecinos de Tolosa también reclamaron el soterramiento del ingreso del tren a la capital bonaerense. Esa obra ya fue proyectada en 1998 y en 2007, pero nunca se llevó a cabo.  “Los vecinos ven como posibilidad que el tren entre a La Plata en forma soterrada, que es una medida que va a ayudar la circulación y mejorar la vida de los habitantes de la ciudad entre Tolosa y la Estación La Plata de 1 y 44”, resumió Chiaramberro.

Si el tren ingresa a la ciudad bajo tierra, permitiría unificar 14 calles transversales a la vía y permitirían circular hacia ambos lados de la línea del ferrocarril.  “El soterramiento de la línea Sarmiento en Capital, a diferencia del paso a nivel en 1 y 32, terminará definitivamente con las barreras físicas que dividen la ciudad, lo que implica la plena desaparición de los accidentes con peatones y automóviles en las vías y la agilización del tránsito”, explicó el ingeniero y vecino de Tolosa, Carlos Di Gilio.

“El soterramiento que piden los vecinos es a cielo abierto. La distancia entre Tolosa y la Estación de La Plata son 1600 metros y con esa obra no se cortaría el tránsito. La obra de bajo nivel que está proyectada van a ser dos túneles de 400 metros para ambas manos, es decir que sumando los dos túneles es la mitad de la distancia”, resumió el abogado.

Para los vecinos el paso bajo nivel implicará gastar dinero para entorpecer la vida de los vecinos. Por eso proponen el soterramiento. “Implica el mismo costo con muchos más beneficios”, explican. El obvio, es que la barrera de 1 y 32 ya no existiría.

Pero además la lista de beneficios del soterramiento sigue: integraría el barrio de Tolosa, pero también el barrio Hipódromo, ambos cortados al medio por la vía; resolvería el tránsito por avenida 1 de policías y ambulancias; eliminaría los pasos peatonales a nivel, conservaría el patrimonio y mantendría el verde. Incluso los comercios se verían beneficiados.

Simulacro urbano

Con el obrador de la empresa Eleprin ya instalado en el barrio, los vecinos que se juntan en una Comisión pro soterramiento del Tren Roca comenzaron una campaña de reclamos: los carteles con la consigna “No al corte de calle 2” aparecieron en las puertas de los comercios y los frentistas comenzaron a reunirse para organizar volanteadas y acciones de concientización.

El próximo jueves 7 de marzo harán un simulacro urbano. “Vamos a hacer una simulación de cómo funcionaría el tránsito con la obra terminada”, explicó el vecino Juan Maressi. Lo que ocurre es que la obra derivará a calle 4 todo el tránsito de calle 2 y el tope que implica hoy la barrera del tren será trasladado a esa calle, donde se planea instalar un semáforo.