Entre las seis y las siete de la tarde el centro cívico de la Ciudad de Bariloche se transformó, una vez más, en la escena viva de la fractura social que la atraviesa. Tal como estaba previsto desde hace 15 días, la Central de los Trabajadores Argentinos comenzó el acto de adhesión local a la marcha nacional contra la ley de reforma laboral, que inevitablemente tuvo como eje central el operativo de desalojo del jueves pasado que ordenó el juez federal subrogante Gustavo Villanueva, en Villa Mascardi, y el asesinato del joven Rafael Nahuel de 22 años, durante la tarde del sábado 25. Como cierre de la jornada, pasadas las 22 fueron liberados Fausto Jones Huala y Lautaro González, imputados por usurpación, en la sede del juzgado federal de Bariloche, luego de un día donde arreció la versión de un posible allanamiento en los terrenos ocupados en Villa Mascardi. 

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«No queremos que ni un juez, ni que la Gendarmería solucionen los problemas del estado. Tienen que reconocer que somos parte de esta sociedad. Esta semana nos pone en la necesidad de unirnos ante el problema del pueblo mapuche. Nuestros detenidos no pueden recibir la atención que necesitan: no es resistencia, es la dignidad. Jamás viviremos de rodillas», dijo el vocero del Parlamento Mapuche, Orlando Carriqueo, delante de las organizaciones sociales y las comunidades originarias de la región patagónica que se habían reunido delante del monumento al General Roca.

 Las palabras de Carriqueo apelaron al desarrollo de la mesa de diálogo que inició la Iglesia, con acuerdo del juez, desde el martes pasado, para encontrar una salida al conflicto abierto desde la semana pasada, en la localidad donde una parte de la comunidad Lof Lafken Winkul Mapu continúa en las tierras que la Administración Nacional de Parques Nacionales reclamó desalojar. 

Este miércoles, la mesa de diálogo transitó su segunda jornada con la ausencia de los representantes de Parques Nacionales: una respuesta directa al pedido de la comunidad mapuche para que sus abogados retiraran la denuncia judicial que originó la tragedia.  

Curiosamente, la segunda movilización, presuntamente espontánea, pero organizada desde las redes sociales para la misma hora, comenzó en el mismo lugar y terminó de configurar la fractura barilochense. Frente a las mil personas convocadas por las organizaciones, un grupo cercano a las 500 personas comenzó a cantar el himno y a señalar a los otros manifestantes. 

Algunos, llegaron a señalar a sus presuntos antagonistas con los dedos apuntados en forma de revolver, y las organizaciones comenzaron a entonar uno de los cantos emblemáticos de las marchas de memoria y repudio a la última dictadura militar: «Como a los nazis, les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar». 

La escena de tensión fue el prólogo del acto de la CTA y por momentos pareció el cierre, aunque la movilización contra la reforma laboral se extendió por unos 20 minutos más, a pesar de los cruces verbales entre los dos sectores, separados por escasas dos cuadras, en el corazón de Bariloche. 

Las expresiones en pleno centro cívico barilochense, sucedieron en la segunda jornada de trabajo de la mesa de diálogo, que este martes buscó obtener la atención de los dos detenidos en el Aeropuerto de Bariloche.

Los abogados defensores de los detenidos explicaron  que el juez Villanueva les impuso tres condiciones: la imposibilidad de salir del país, la obligación de presentarse una vez por semana al juzgado y la imposibilidad de acercarse a menos de 500 metros del terreno de Villa Mascardi, cuya recuperación reclaman y ejercieron los miembros de la comunidad mapuche. 

El pedido de liberación es el punto seis de los ocho puntos del acta inicial de la mesa de diálogo que arrancó el martes y que 24 horas después, obtuvo el primer resultado, en medio de una nueva ofensiva verbal del ministerio de Seguridad y del presidente Mauricio Macri sobre el conflicto.