¡Qué te van a hablar de amor!

La columna de opinión de la escritora y performer Naty Menstrual. 

Por Naty Menstrual - Escritora / Performer
20 de Septiembre de 2018

Y sí, para qué hablar de amor, si lo que vende es la basura, el dolor y la desgracia. Hay índices que hablan de la muerte joven en las chicas trans. Nos relacionan con drogas, con prostitución, con mala vida. Y sí, y por qué no, pero nadie habla del cliente, del que vende, del que prostituye. El que tiene el poder pone las reglas.

Yo me trasvisto desde mis 30. Justamente, a la edad que algunos índices dicen que tendría que estar muerta, yo volví a nacer. Este año cumplo 50. Festejaré mi medio siglo revoleando la pollera. Y conozco muchas chicas que pasaron los 30, que patean los índices con el culo y luchan contra el sistema.

Ahora parece estar de moda la “diversidad”: lo trans, lo queer y qué sé yo qué más. La “diversidad” como objeto de estudio, como especie nueva de zoológico, como una invasión extraterrestre bajada de un plato volador rosa Dior. ¿De qué diversidad quieren hablar? La diversidad siempre existió. Siempre fuimos diversos y diferentes a la vez. Bajo la moda de la diversidad y la presencia obligada de exhibir en los medios a una marica emplumada, a una travesti divertida, un chico trans, siempre se esconden los mismos prejuiciosos, fachos y machistas que nunca morirán. Traspasan su veneno de intolerancia de generación en generación.

Me cansa que se hable de diversidad o de género refiriéndose sólo a un grupo específico. Cuando empecé a escribir, dijeron que escribía literatura de género. Yo me preguntaba si Borges o Cortázar no tenían género. ¿Qué eran, androides?

Diversidad somos las trans, los héteros, los negros, los blancos, los maricas, los pobres, los gordos, las tortas, los chorros, los asesinos, los curas, los judíos, los hombres, las mujeres y todo el que se quiera sumar. Pero ninguna ley mata la intolerancia y la injusticia. Estamos viviendo en un mundo que es un gran circo romano. Pero en vez de tirarnos a los leones, nos van matando de formas más sofisticadas. Como dice el tango, el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el 506 y en el 2000 también. Pero el 2000 ya lo pasamos hace rato. 

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